Vetusta Morla: «La Deriva es el trabajo que mejor nos está funcionando»

Vetusta Morla se instaló en 2008 en el olimpo de los grupos nacionales de referencia para quedarse. Su crecimiento en los últimos seis años no admite comparaciones recientes y desde la publicación de ‘Un día en el mundo’ son el principal reclamo de muchos festivales de renombre. En 2014 han dado un giro a su trayectoria con la publicación de ‘La Deriva’, su disco más conceptual y directo con el que han vuelto a recorrer la geografía española. Hablamos con su guitarra y letrista, Guillermo Galván, a pocos días de subirse al escenario del Festival Ebrovision. ¿Lleváis el recuento de conciertos de este año? No llevamos la cuenta. Empezamos en México en el mes de febrero con unos 15 conciertos y acabaremos en noviembre con unos 60… Hemos diseñado la gira con tiempo de antelación, dejando algunos huecos que necesitamos para poder descansar física y mentalmente. Cada vez que programamos nuestros conciertos dejamos uno 15 o 20 días libres en verano. Este año habéis encabezado el cartel nacional de bastantes festivales. ¿Os habéis acostumbrado a ser el principal reclamo? En realidad, los festivales no superan el 10% de los conciertos de nuestra gira. Cada año hacemos festivales y hemos pasado por muchas fases. Con el paso del tiempo hemos ido cambiado de posición hasta la situación actual. Para nosotros los festivales tienen el aliciente de tener que adaptarse a las necesidades técnicas y al tiempo disponible, además de ser una oportunidad de ganarte a un público que no necesariamente iría a tus conciertos. Supongo que preferís actuar en vuestros conciertos a estar en festivales… No tiene por qué. Hay festivales estupendos, con muchas posibilidades y que te permiten compartir cartel con muchas grandes bandas. Todo depende en si eres capaz de hacerte tuyo el concierto y generar una condiciones positivas para actuar. Ahora estáis con la presentación de ‘La Deriva’. ¿Qué está significando este trabajo para la evolución de Vetusta Morla? Probablemente sea el disco que mejor ha funcionado desde el inicio. Hemos logrado una gran conexión con la gente y su respuesta está siendo muy positiva. En la preparación de directo también es la vez que más tiempo hemos tenido para pensar la gira y trabajar en el repertorio, la escenografía… y los mensajes que recibimos del público también son muy positivos.

Tanto en el disco como en la gira de ‘La Deriva’ hemos optado por la frontalidad del sonido y la contundencia

En otras entrevistas habéis comentado vuestra satisfacción por el hecho que las nuevas canciones encajan en el directo con vuestro repertorio antiguo ‘La Deriva’ es un disco basado en el ritmo, la frontalidad del sonido y la contundencia. Las canciones son tan directas que tienen una muy buena proyección en concierto. Para integrar bien todo nuestro repertorio hemos optado por adaptar las canciones de nuestros álbumes anteriores a la instrumentación y al sonido del último trabajo. Como el disco, nuestro directo ahora también es más frontal. ‘La Deriva’ es vuestro disco y vuestra gira más conceptual. ¿El futuro de Vetusta Morla pasa por ahí? Es cierto que esta vez hemos optado por un trabajo más conceptual. Desde las imágenes que ilustran el álbum y que después utilizamos en el directo, que hacen referencia a los estudios sobre el movimiento que se hacían en el siglo XIX. Al final, el trabajo recoge el momento del grupo. Ahora mismo nos sentimos cómodos componiendo a partir de una idea, pero no sabemos si el siguiente trabajo también irá por ahí. ¿Habéis buscado trasladar a vuestro directo también un mensaje común? Obviamente, en la actual gira predominan las canciones de ‘La Deriva’, pero no tendría sentido tratar de aunar todo nuestro repertorio bajo un mismo mensaje. Nuestros conciertos son poliédricos. La adaptación de los temas antiguos que queríamos mantener en nuestro espectáculo tiene más que ver con lo estilístico, como te comentaba, que con lo conceptual. 2008 fue el año del estallido de Vetusta Morla. ¿Cómo habéis vivido estos seis años de crecimiento constante? ¿Os reconocéis en el grupo de los inicios? Todo el mundo habla de 2008, pero los años anteriores también fueron intensos y bonitos para nosotros. Lo que pasó en 2008 fue resultado de la acumulación de trabajo y canciones de los cinco años anteriores. Lo fundamental es que, seis años después, todos los componentes de Vetusta Morla mantenemos la ilusión y las ganas de tocar. Lo único que ha cambiado para nosotros es la cantidad de gente que nos sigue y el foco mediático que tenemos encima.

Ahora mismo nos sentimos cómodos trabajando alrededor de un concepto, pero no sabemos si nuestro siguiente álbum también irá por ahí

¿Condiciona este mayor seguimiento en vuestro proceso de composición? ¿Estáis más pendientes de lo que quiere vuestro público? Condiciona que la gente está más pendiente de ti y que tienes entrevistas desde las 9:30 de la mañana (ríe). El resto de cosas siguen igual. La presión tiene más que ver con tus ambiciones artísticas que con lo que diga la gente. Buscamos sentirnos satisfechos con lo que hacemos. ¿Habéis tenido la tentación de parar tras seis años en la cresta de la ola? Después de cada gira nos tomamos unos meses de parón en los que ni tan solo ensayamos. Son descansos necesarios para oxigenarse y tomar perspectiva sobre el trabajo realizado. De momento, con estos descansos tenemos suficiente. Es verdad que existe la sensación de que siempre estamos ahí porque, aunque nosotros descansemos, seguimos estando activos en redes sociales y generamos noticias. En España hemos estado mucho tiempo sin tocar, pero es cierto que aunque desaparezcas tu música sigue en circulación. Acabaréis el año con una pequeña gira europea. ¿Cambia la concepción de un directo en el extranjero? No cambio demasiado. Quizás alguna canción que sepas que suena más que otra… Pero hay que tener en cuenta que el 90% del público que nos viene a ver cuando salimos por Europa es español. Entre los Erasmus y los que se han ido a buscar la vida ya llenamos salas en Londres y París. Esta será la primera vez que hacemos una gira tan larga por Europa y nos apetece mucho, porque nos permitirá recuperar la sensación de banda de carretera que actúa en aforos de 500 o 1.000 personas.

La presión que nos ponemos tiene más que ver con la satisfacción de nuestras ambiciones artísticas que con lo que diga la gente

¿Preferís estas actuaciones en aforos reducidos o los conciertos multitudinarios a los que os estáis acostumbrando? La suerte que tenemos es que nos podemos permitir combinar los dos formatos. Nos encanta girar por España y hacer conciertos ante 8.000 personas, pero también apetece hacer algo más íntimo de vez en cuando. Esta semana habéis anunciado la salida del libro-disco sobre los conciertos sinfónicos que hicisteis en Murcia en 2012 para ayudar en la reconstrucción del Conservatorio de Música de Lorca. ¿Cómo recordáis aquella experiencia? Fue algo inolvidable en lo artístico y en lo personal. Estuvimos muchos meses trabajando en los arreglos sinfónicos y trasladar aquél trabajo al directo fue algo increíble. A nivel humano el proyecto era muy bonito y celebramos que haya llegado a buen puerto. La acogida de aquél directo fue muy buena. ¿Os planteáis girar alguna vez con este formato? El fin de gira de ‘Mapas’ ya fue así y la verdad es que es uno de esos proyectos que están guardados como posibilidades de futuro. El problema es que es un proceso muy laborioso desde el punto de vista artístico y de producción. A veces, repasamos el concierto y nos damos cuenta que hay canciones que encajan como un guante con el formato, pero para llegar a ese punto hacen falta muchas horas de preparación. Es un proyecto ambicioso y no nos podríamos limitar a juntar a una orquesta y salir a tocar.