Understanding Fluge: Música electrónica y festivales en España

En el tercer día de las la III jornadas de puertas abiertas de Understanding Fluge, los directores de tres macrofestivales se sentaron en una misma mesa de debate: Javier Crecente, del Medusa Sunbeach (Gandía); Gonçalo Miranda, del Dreambeach (Villaricos); y Jesús López, de A Summer Story (Arganda). Son tres especialistas en música electrónica, profesionales que han crecido con la industria y que han visto crecer exponencialmente el número de asistentes a sus festivales.

Para comenzar la charla, el moderador del debate, Neil, preguntó qué es lo que más cuesta a la hora de montar un festival.

Javier Crecende afirmó que lo primero que se tiene que buscar es un lugar que enriquezca la experiencia. Aparte de la música, hay que lograr que el concepto y la ubicación sean un aliciente.

Según Gonçalo Miranda, el Dreambeach tiene una ubicación privilegiada, pero al estar tan apartado, es muy complicado llegar, y eso dificulta el trabajo. Para contrarrestarlo, el festival da mucha importancia a escuchar a sus asistentes. «El trabajo de estos años ha mejorado mucho gracias a la perspectiva del público», agregó.

Jesús López, por su parte, comenzó diciendo que A Summer Story recibe a mucha gente pese a tener solo cuatro años. «Nos costó muchísimo conseguir ese poder de convocatoria. Pero, ya que lo logramos, ahora se trata de mantener las expectativas comparando con la competencia que hay», afirmó.

En ese momento Neil quiso romper el tabú de la competencia entre los festivales y les preguntó si entre ellos había algo (ni que fuera un poco) de comunicación.

Respondió López: «Aunque el público no lo espere, nosotros hablamos. Intentamos llevarlo lo mejor posible». Miranda se le sumó afirmando que «en los últimos años, la industria se ha profesionalizado. Y hay público para todos. Aquí hay dos festivales que coinciden en la misma fecha a 400km de distancia. Hay competencia, sí. Pero esto es bueno». Y agregó que la lucha por el line up no dependía siempre de ellos ya que muchos DJ’s son los que deciden a qué festival de España quieren ir.

Para Crecente el proceso está claro: cuando el Medusa comienza a planear la próxima edición, el line up se escribe en un papel con lápiz. Luego hablan con las agencias. Escuchan lo que quiere su público. Y ese cartel acaba siendo algo diferente del primero. «Tratamos de hacer un trabajo para que el público se sienta cómodo con la variedad de artistas y gustos. Lo que parece muy sencillo, que comienza con enviar un mail al artista, se vuelve difícil debido a todos los factores que afectan a esa decisión».

Pero el mercado es realmente competitivo, por lo que Neil cuestionó si no podía haber incluso una burbuja en los salarios de los Djs. Ante eso, todos coincidieron en que en España se trabaja con unos números muy por debajo del resto del mercado.

López intervino: «No creo que los cachés de los artistas sean desproporcionados. En España nos obligamos a meter a muchísima gente para poder obtener la rentabilidad. Podemos duplicar asistentes, pero no se nos ocurriría duplicar el precio. La exigencia es a la hora de meter a gente, pero 40.000 personas es una locura».

Crecente apostilló que la industria en España sufre porque en el calor de la crisis el gobierno pagaba muchos conciertos. La gente estaba acostumbrada a consumir música en vivo de manera gratuita y en el subconsciente de los españoles quedó ese mantra. «Tenemos que adaptarnos al mercado español. Entender que aquí se ha sufrido una crisis dura».

Neil preguntó a los participantes cuál era su opinión sobre la carrera de DJ’s como Calvin Harris que casi no salen de sus mismos festivales y que hace mucho que no pisan Europa.

Miranda respondió con su propia experiencia al tener a Tiesto como cabeza de cartel. «Cuando estábamos planteando el cartel, hablamos con el equipo de Tiesto y a él le cuadraba genial pasar por el Dreambeach. Tenía un concierto antes y uno después en Europa. Yo les dije que podía venir, pero por la mitad de lo que me pedían. Debido a su alto caché, no tiene demanda en España. Y lo conseguimos. Estuvo en la carpa, ni siquiera en el escenario principal. Y funcionó muy bien. La curiosidad del público por un artista que no viene tanto fue un factor. Tiesto es de las mejores sesiones que he visto en el festival».

Crecente lo advirtió: «Uno de los atractivos de un artista es que no se sature. Como dice Gonzalo, Tiesto tuvo un atractivo porque casi no viene. Si me traes a Coldplay todos los años, deja de tener atractivo. Esto le da valor al artista y al festival».

Continuando con la charla, Neil les preguntó su opinión respecto a los comentarios que tienen en redes: «Vuestros festivales tienen una acústica brutal, un equipo de iluminación impresionante y hay gente que se queja sobre la salinidad del hielo de las bebidas».

Crecente confirmó que el Medusa tenía muchos haters, algo que según él depende del «perfil del público: cuanto más jóven, más hater». No obstante, también dijo que la cuestión aquí es que los que van y se lo pasan bien no hacen tanto ruido en las RRSS. «La edición pasada, nos llovió y el publico nos decía que qué mala organización que no habíamos previsto otro escenario y había carpas. La gente tiene que aguantar colas, tráfico, etc. Es parte de la experiencia».

Pero Miranda lo veía claro: «Cuantos más haters, mejor te va. Los primeros dos años del festival no teníamos críticas. Y ahora hay menores de edad que son expertos en booking, organización de festivales y manejo de multitudes. Los haters son parte de la sociedad. Todos tenemos algo de haters, pero hay que ser razonables. Hay unas críticas que tienen sentido y otras no».

López afirmó que A Summer Story pretendía sacar provecho de las críticas: «Hay días en que  tenemos 3000 comentarios. Eso es un estudio de mercado con miles de euros en valor. Te vale para aprender. Una vez tuvimos a Axwell /\ Ingrosso, Armin van Buuren, Dimitri Vegas & Like Mike, Oro Viejo by Dj Nano y hubieron comentarios como: ‘¿Y cuándo vienen los de verdad?’ No te queda más que reírte».

«¿Y qué pasa con las peticiones de los artistas?» preguntó Neil.

Javier Crecente, director del Medusa, comentó que antes accedían a todas las peticiones. «Veníamos de la calle. Ahora somos mayores y ponemos límites. Un año nos pidieron una Playstation 4. Nos preguntamos si él vendría con los juegos en su maleta. El cabrón también nos pidió los juegos. Ahora tenemos una playstation maravillosa en la oficina. Una que el artista ni si quiera tocó».

Gonçalo Miranda también tuvo algo que contar: «Un artista me pedía el número de teléfono de todas las gogos en el Rider. Pero muchas veces es la agencia de management la que quiere agradar al artista. Me ha pasado que me piden botellas especiales y llega el artista y me dice que él no bebe alcohol».

Por último, Jesús López agregó: «A nostros nos han pedido décimos de lotería (de Navidad) con número acabados en 743; y wifi particular con el nombre del artista. El año pasado hubo un artista de un contrato de cinco ceros para arriba. Nos pidió una botella de 3 litros y le dimos una de 1,5 y nos cobró la diferencia de 200 euros».

«El día a día de un promotor», concluyeron todos.