Triángulo de Amor Bizarro han vuelto a hacerlo. Su regreso cuatro años después con un disco homónimo ha concitado una vez más los pulgares hacia arriba de crítica y público. En una charla con Apmusicales, dos de sus miembros, Rodrigo Caamaño y Rafael Mallo, hablan de sus claves y de cómo el coronavirus le afecta a una banda como la suya.

PREGUNTA: ¿Por qué lo tituláis igual que el primer álbum del grupo?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: El primero no tuvo nombre porque no llegamos a tiempo ni de ponérselo y este es el primero al que conscientemente le hemos dado el de la banda. Es nuestro primer disco de pop contemporáneo y pensamos que lo que mejor representa eso es el conjunto vacío, un centrismo donde no hay más que dinero y fama vacía.

PREGUNTA: ¿De ahí la portada?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Sí, un agujero, la nada, y las canciones intentan escapar de él. Intentamos llevárnoslas al extremo de ese agujero. Últimamente nos parece que la personalidad se filtra a través del márketing y las redes sociales, pero no hay verdad ahí.

PREGUNTA: Eso de llevar las canciones a extremos se percibe especialmente en Ruptura, el primer sencillo. ¿Qué buscabais exactamente?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Esa primera va de la ansiedad que nos provoca la velocidad a la que gira el mundo. Cada canción habla de una emoción humana y todas juntas nos hablan de nuestras diferentes facetas.

“Últimamente la personalidad está filtrada por el márketing y las redes sociales; ahí no hay verdad”

PREGUNTA: Aunque sois una banda que aborda cuestiones sociales, ¿nos encontramos ante el disco con más temáticas sentimentales?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Es un disco de emociones más puras, más personales. En otros discos jugamos más a establecer interrelaciones y a las dobles lecturas. Aquí lo llevamos al minimalismo, a centrarlo en esas emociones.

PREGUNTA: Fukushima sorprende por sus atmósferas más espaciales… ¿Qué os lleva a ese sonido?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Esa canción trata sobre la soledad, pero no solo la letra. Queríamos expresar esa emoción con los instrumentos que se utilizan y en su estructura.

PREGUNTA: ¿Representa un cambio en vuestro proceso compositivo?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Igual antes hacíamos al revés. Tocábamos algo y eso te sugería el tema sobre el que construir. Ahora, si buscábamos esa frialdad gélida y sintetizada de la soledad, investigábamos qué música nos la provocaba.

PREGUNTA: ¿Así surgió también Vigilantes del espejo?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Queríamos hacer una canción de pop clásica de guitarras, algo que nunca habíamos hecho, con nuestros referentes de adolescentes: The Cure, The Smiths… Pero nosotros somos muy cazurros y cuando intentamos hacer cosas más clásicas es cuando nos damos cuenta de que llegamos a ellas al contrario de como se deben hacer. Llegamos a los mismos puntos, pero dando unas vueltas… (risas)

PREGUNTA: ¿No os rompía la línea de experimentación del resto del álbum?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Nos encajaba perfectamente meter algo más rápido y fresco entre canciones de búsqueda. Hacemos nuestros discos mucho pensando como oyentes: “A mí me gustaría oír un disco…”.

“Hacemos nuestros discos mucho pensando como oyentes: ‘Me gustaría oír un disco'”

PREGUNTA: Antes hablabais de la fama vacía, ¿cómo lleváis vosotros la fama?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Solo nos interesa en un grado suficiente como para poder vivir de la música y hacer los discos que hemos hecho, sin apenas limitaciones. Nosotros somos famosos en nuestros conciertos, que es donde lo tenemos que ser.

PREGUNTA: ¿No os tienta en ningún otro sentido?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Tal y como se plantea hoy, la fama es algo vacío. Nosotros somos lo suficientemente famosos como para que nuestras familias se crean que hacemos lo que hacemos (risas).

PREGUNTA: En vuestro caso quizás es más prestigio que fama. ¿Uno se acostumbra a vivir en el acierto continuo, de cara a público y crítica?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Bueno, el último disco lo lanzamos hace cuatro años y en ese tiempo pasan muchas cosas. Por ejemplo, el rollo “urban” no estaba tan extendido entonces. En ese tiempo, salimos de gira, nos volvimos a encerrarnos a grabar… Seguro que ahora hay gente que nos está escuchando por primera vez.

“Seguro que hay gente que nos está escuchando por primera vez”

PREGUNTA: ¿Desconectáis mucho de todo en ese proceso?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Y más viviendo en Galicia, que estamos alejados del faranduleo de Madrid. Eso te da otra sensación de vértigo. Cuando componemos, no sacamos nada hasta que estamos plenamente convencidos de ello. Es una máxima de siempre y marca la dinámica del grupo. Por eso, aunque desde fuera intentaran echárnoslo abajo, no podrían, porque nosotros creemos en ello.

PREGUNTA: ¿Cómo le afecta a una banda modesta como vosotros una crisis como esta del coronavirus?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: El disco salió a las tiendas el 20 de marzo, en pleno encierro, pero hay que mirar para adelante. Para nosotros, que vivimos en una aldea, está todo más tranquilo. Ahora mismo estamos mirando cómo retomar la gira a partir de primavera o verano, porque perder la gira de todo el año sería una locura.

PREGUNTA: ¿Advertís mucha preocupación al respecto?
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Estamos todos a expensas de lo que está pasando, mucho promotor intentando cambiar fechas y que no se pierda nada, pero que se haga en un entorno seguro en el que todo el mundo pueda disfrutar.

Triángulo de Amor Bizarro, con conciertos programados desde abril, cuenta con otras actuaciones previstas como la del Festival Internacional de Benicàssim (Castellón) entre el 16 y el 19 de julio y la del 2 de octubre en Madrid (Ochoymedio).

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