Salas y escenas locales: ¿el huevo o la gallina?

Artículo de Víctor Solvas publicado en el III Anuario de la Música en Vivo

Lo hemos visto durante años. Quizá con más fuerza en los 90. Decenas y decenas de grupos que, de golpe, surgían de una ciudad y creaban un movimiento, pero que, en muchos casos, lo único que tenían en común era su origen. En Barcelona pasó con Love of Lesbian, Unfinished Sympathy, Sidonie y tantos otros. Lo mismo ocurre en Madrid, con Vetusta Morla, último boom descubierto y alumno aventajado de la generación de Hola a Todo el Mundo o Quique González. Por otro lado, la fértil tierra granadina ha visto nacer y crecer a bandas como Los Planetas, Lori Meyers, Lagartija Nick, Supersubmarina y Napoleón Solo.

Nada sucede porque sí. Se da el caso que la mayor parte de estos movimientos surgen en ciudades con una estructura relevante de salas de conciertos. Así lo entiende Jokin Zamarbide, promotor de In & Out, que considera que «a més recintos, mejor caldo de cultivo para el crecimiento y el desarrollo de nuevas bandas locales». En todas las ciudades mencionadas hay locales indispensables. Apolo, Luz de Gas y Razzmatazz en Barcelona, La Riviera y Siroco en Madrid, el Planta Baja en Granada o incluso Stereo y Sala B en Murcia, donde también han surgido gran cantidad de bandas bajo el paraguas del éxito de Maldita Nerea.

Alberto Guijarro, director del Primavera Sound, redondea las condiciones para la generación de una escena musical. «Se necesitan los grupos y las salas, pero también revistas y festivales propios de la ciudad. No solo eso: es necesario cubrir toda la cadena de locales para que las bandas puedan crecer y tengan su evolución, desde los muy pequeños, donde empezar, hasta los grandes aforos».

La dinámica no es unidireccional. No solo las salas son un estímulo generador de bandas, sino que también se puede dar la situación inversa. Fue el caso del Rock Radikal Vasco que, como recuerda Zamarbide, «creó una red creativa y operativa a su alrededor que colocó a la zona en el mapa musical. Es un ejemplo de que, a mayor número de grupos de éxito, más propuestas y espacios». Así que, quizá la clave no es tanto quién vino antes, sino que estén los dos.