Rockvolución empresarial: transmitir el entusiasmo de los aspirantes a estrella - El Portal de la Música en Vivo

De entre los innumerables ejemplos del papel de los fans me gustaría destacar el caso del proyecto televisivo Operación Triunfo y de sus múltiples símiles tanto nacionales como foráneos. Este proyecto televisivo tiene muchas cosas positivas -y también algunas negativas, sin duda- entre las que me gustaría destacar algunas. Por ejemplo, hasta la aparición de este concurso, el público general no tenía conciencia del esfuerzo y trabajo que hay detrás de una actuación o de una canción. Solo el que ha sido músico sabe imaginarse la cantidad de ensayos y duro trabajo que hay detrás de una sola canción.

La irrupción de Operación Triunfo en el espacio televisivo tuvo un gran impacto social en su momento. El hecho de poder ‘mirar’ lo que sucedía detrás del telón día a día era algo inaudito, completamente innovador, que permitió a millones de personas aprender que el oficio de músico o de intérprete tiene mucho de arte y mucho de esfuerzo, tanto individual como de equipo.

Los chicos de OT despertaron a grandes colectivos de admiradores (fans) que se pusieron a trabajar semana a semana para ayudarles. Es cierto que el proyecto saturó de nuevos artistas nuestros escenarios. Muchos músicos profesionales me comentaban que habían visto reducidos sus conciertos veraniegos por culpa de la gran oferta de “triunfitos”, como les llamaban, que cada año se acrecentaba con las nuevas ediciones del programa). Pero, en general, se produjeron interesantes movimientos que mezclaron perfiles de compradores con estilos que hasta el momento les habían sido ajenos. Recuerdo a mi madre comprando semana tras semana los cedés oficiales. Eso no lo había hecho nunca antes y, como ella, fueron miles. Tal vez, millones las personas que se convirtieron en compradores de cedés de la nada. Eso da a pensar.

Hace un tiempo tuve el placer de entrevistar a uno de los profesores de la Academia de OT. Se trataba de Manu Guix. En un momento del programa le pregunté qué cualidades tenía un buen alumno y, sin dudarlo, me respondió que el entusiasmo. Un alumno será un buen alumno en función del entusiasmo que le ponga. Un alumno pasivo no progresará igual que un alumno que llegue a clase con ideas, con inquietudes, con cosas que resolver, con propuestas.

Si usted trabaja para una empresa, o si la empresa es suya, pregúntese si sus clientes sienten algún tipo de entusiasmo por su producto o servicio, y pregúntese qué hace usted o su empresa para generar, alimentar y gestionar ese entusiasmo. ¿Cuida usted a sus clientes mejor o peor que a los potenciales clientes que trata de atraer? Si su empresa no tiene fans, cómprese un CD de Bruce Springsteen o de Coldplay, Muse, Elvis Presley o Queen y escúchelo a fondo. Analice qué sensaciones le despierte y trate de pensar, aunque le parezca una misión imposible a priori, qué podría hacer usted o su empresa por generar sensaciones parecidas en sus clientes.

Y no, no he tomado ningún tipo de droga psicoativa antes de escribir esto. Sencillamente soy músico, y en mi mente todo eso está naturalmente conectado, eso es todo.

Sobre El Autor

Profesor de marketing y creatividad en Esade. Autor de 'Rockvolución empresarial' y 'Persiguiendo la excelencia: el verdadero valor de los procesos' Web: www.rockynegocios.com Twitter: @Viajerosonico

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