Rockvolución empresarial: mezclar sienta bien

En el mundo de la música seguimos encontrando buenos ejemplos de músicos que mezclan cosas incluso ahora. Uno de mis ejemplos favoritos es Jamie Cullum, un músico deslumbrante que practica jazz y swing, pero mezclando algunos elementos del pop e incluso del rock. Son famosas sus carreras en el escenario para llegar al piano justo a tiempo para tocar un solo, o verle de pie subido a la tapa de su piano cantando, o verle cantar paseando entre su público, o estirado en el suelo debajo del piano aporreándolo bajo sus rompedoras ideas. Ese es Jamie Cullum, un genio de nuestro tiempo que sabe proporcionar a su público una mezcla única de sensaciones y emociones.

El dosier de prensa con el que se presenta Jamie comienza enumerando cuantos pianos lleva rotos en la gira (pisar el teclado con los pies conlleva riesgos…). Pero que nadie se sorprenda. Jimi Hendrix quemó varias guitarras en directo, Pete Townsend (The Who) atravesó una vez su Fender con la mano y era fácil ver cómo se hacía sangre en los dedos al rozarlos frenéticamente contra las cuerdas de su guitarra, y Ritchie Blackmore (Depp Purple) destrozó varias de sus guitarras a golpes, y atravesó varios amplificadores con ellas, todo ello en directo frente a la audiencia. Es el ímpetu del rock.

Pero ¿y las empresas? ¿Qué mezclan las empresas? Bueno, para empezar las empresas no suelen pensar en términos de qué emociones están evocando en sus clientes. Algunas empresas han conseguido saltar a un plano diferente donde sí se manejan emociones. ¿Se imagina cuáles son? Bueno…son empresas que tienen fans (algo que muchas desean y no saben cómo conseguir). Pero inevitablemente nos vemos otra vez empujados a hablar de los ejemplos de siempre: Harley Davidson, cuyos productos hacen sentir a sus usuarios emociones de libertad, rebeldía, indepencia,… o Apple, cuyos productos hacen sentir a sus propietarios emociones de poder, libertad, anticipación,…

Mucho más abajo, y en otro orden de cosas, hay buenos ejemplos de cómo las mezclas pueden suponer una buena estrategia para replantear un negocio. Hace no tantos años el pan se compraba en las panaderías y el café se tomaba en las cafeterías. Afortunadamente hace unos años alguien pensó en mezclar ambos productos en un mismo momento y lugar de consumo, de modo que ahora tenemos panaderías donde uno puede tomarse un café plácidamente sentado frente al mostrador donde se exponen las mil maravillas que salen del horno.

Ahora pregúntese qué cosas puede usted mezclar en su negocio para lograr generar un nuevo cóctel de sensaciones y emociones en sus clientes. Si lo logra, habrá dado con algo bueno. Y si lo hace, por favor ¡acuérdese de Pete Gabriel!