Rockvolución empresarial: el binomio razón-emoción

¿Por qué funcionan las mezclas? Bueno, en realidad es muy sencillo. Todo viene de un binomio muy curioso que subyace en todos nosotros: es el binomio razón-emoción. Los seres humanos podemos definirnos de muchos modos. Somos una especie capaz de crear las cosas más bellas imaginables, como por ejemplo una ópera o una sinfonía o una catedral gótica (si trabajamos en grupo) o un cuadro impresionista, un soneto o una novela (si trabajamos individualmente), y también somos capaces de crear el mismísimo infierno sobre la tierra con nuestras guerras y nuestras vergonzosas maldades. Nuestras capacidades abarcan de extremo a extremo. Sin embargo, todos actuamos en base a un mismo binomio definido por nuestro raciocinio y nuestra emocionalidad. A los seres humanos nos chifla sentir emociones: alegría, deseo, miedo, excitación, duda… hay muchas, y todas tienen su propia capacidad adictiva. Pero si hay algo que nos chifla aún más que sentir esas emociones individualmente es sentirlas mezcladas, combinadas en diferentes proporciones, eso nos hace cosquillas en nuestras neuronas y también en los poros de nuestra piel. Algunos músicos han comprendido eso, y se han puesto a mezclar cosas para lograr esa combinación de emociones.

Por ejemplo, hace varias décadas un grupo de rock llamado Black Sabbath tomó un camino curioso. Si a la gente le gusta el rock y también le gusta el miedo (siempre hay películas de miedo en los cines y siempre hay colas en la entrada, compruébelo), ¿por qué no crear una música que dé miedo? Pues ahí estaban los miembros de esa gran banda para obrar el milagro: la mezcla dio sus frutos, una música solemne, tenebrosa, oscura, una música ligada ala emoción del miedo. Ese fue uno de los orígenes de la música (y de la cultura) del heavymetal. Imágenes demoníacas, tipos vestidos de negro, en iglesias y cementerios, con cara demuy pocos amigos. Una buena mezcla, y muy exitosa. Miles de grupos se apuntaron al nuevo estilo, y millones de admiradores siguieron a sus demoníacos apóstoles por el camino de lamúsica más oscura que jamás se haya creado. El poder del rock. La excitación del miedo.Hoy en día el heavy sigue transformándose gracias a las constantes mutaciones y a lasmaravillosas maneras de mezclar que han tenido gente como Living Colour, Korn, Rageagainst the machine, Limp Bizkit, Evanescence, Sepultura, Faith no More, Extreme y uninfinito etcétera.

Pero no todas las mezclas han sido tan tenebrosas como la de Black Sabbath. En el otro lado de la balanza nos encontramos nada menos que con el rey del pop: Mr. Michael Jackson. ¿Qué mezcló Jacko? A primera vista música y baile, pero si miramos con más atención nos daremos cuenta de que Michael Jackson mezcló algo más que eso: él mezcló la magia en la música, y también mezcló dos de las cosas que más adoraba: la música y el cine. Tanto para su tema “Thriller” como para “Bad” creó dos auténticos cortometrajes musicales. Sus videoclips forman parte de nuestra historia y nuestra civilización, y sus actuaciones en directo sencillamente son obras maestras que nos hablan de cómo manejar las emociones de miles de personas con solo un gesto. La admiración y la emoción, aderezadas con la sorpresa, son un pasaporte al éxito en primera clase. Hace falta talento para mezclar esas cosas y Michael Jackson lo tenía. Cuando murió leí en la prensa una frase de alguien que decía: “Cuando Dios repartió el talento, se lo dio todo a Michael Jackson”. Bueno, yo creo que el talento está mucho mejor repartido de lo que parece, aunque es evidente que Michael Jackson tenía más talent que la mayoría de sus congéneres. Lo que no está tan bien repartido es la seguridad en uno mismo. Esa es la razón por la cuál parece que el talento esté tan mal repartido. Pero eso es solo en apariencia. He conocido a muchos músicos con un talento natural para la música y, sin embargo, conceden muy poca importancia a su don, dudan de él, creen que es insignificante. No se dan cuenta de que tienen un don, de que su don les habilita para hacer algo importante para sus congéneres: música.