King Africa en Love the Tuenti's Festival en Ifema, Madrid. Foto: Raúl Barcia
King Africa en Love the Tuenti's Festival en Ifema, Madrid. Foto: Raúl Barcia.

Recintos: Donde la música se vive

Para que una plaza de toros pudiera funcionar como recinto de conciertos hace 20 años, había que superar una larga lista de dificultades. La longitud de esa lista se igualaba con el peligro que suponía tal inversión y, posiblemente, con las horas sin dormir del promotor previas a la cita musical.

Suena muy idílico aquello de que los Beatles tocaran en la azotea de Apple Records, que Metallica conectara sus amplificadores a un iceberg de la Antártida o que una Pompeya vacía escuchara el ambiente sonoro de Pink Floyd. La realidad es que la demanda de sitios óptimos en la región era la petición de la industria. Lo fue cuando APM iniciaba su andadura hace 20 años y lo es ahora con España siendo un paso casi obligatorio de las giras europeas.

Tres recintos, que comparten su relación con APM como Venue Partners, han destacado en los últimos años por su apuesta clara a la industria de la música. Si España brilla en el panorama global por recibir las principales giras del año, gran parte es porque estos recintos funcionan como los espacios a medida según lo que el espectáculo necesita.

Shakira en el WiZink Center. Foto: Óscar Lafox

Ciudad marca: el gancho de atracción

Los recintos no crecen como setas en espacios sin fronteras. Una ciudad tiene que tener un plan establecido para favorecer la evolución de estos macroproyectos. Madrid tiene algo más que su ubicación y Barcelona tiene algo más que su clima. Ambas ciudades han procurado reunir en una misma mesa los intereses de los recintos, las necesidades de las promotoras y la colaboración de las instituciones para que la música en directo suene fuerte y claro. Palau Sant Jordi, diseñado para recibir los Juegos Olímpicos de Barcelona, supo aprovechar su multifuncionalidad y en 1990 inauguró su participación en la música en directo con Luciano Pavarotti. Cabe destacar que se han hecho competiciones de vela en el mismo espacio donde meses antes se había escuchado ‘Nessun Dorma’. No hay problema de acústica para que il maestro cantara, ni impedimentos para que llenaran el recinto de agua y simular el viento marino dentro del Palau.

Por su parte, el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid plantó cara a la competencia internacional, cuando un incendio del recinto en el 2012 permitió una completa remodelación del espacio. Actualmente, el WiZink Center ofrece un espacio multiusos que comparte actividades deportivas con las principales giras que pasan por la capital.

Otro espacio que ha sabido diversificar rumbo a la música en directo es el Insituto Ferial de Madrid (Ifema). En 2017 inauguraban su propio Festival Rio Babel, y con ello una apuesta clara por recibir festivales y conciertos en sus instalaciones. El recinto sabe aprovechar su experiencia en el control de aforos, lleva 40 años dominando el tema.

En cada una de las planificaciones de los recintos, se ha visto involucrada la administración y una voluntad por hacer de la ciudad una capital cultural: “Creemos que el éxito del Palau Sant Jordi radica en su conexión con la marca Barcelona, el hecho de haber sabido contribuir a la transformación cultural y lúdica de nuestra ciudad”, afirma Carme Lanuza, directora de la Anella Olímpica.

En la voluntad por destacar la implicación que un recinto puede tener en la ciudad, WiZink Center encargó a la consultora internacional KPMG para que midiese el impacto económico de la actividad musical del recinto en la Comunidad de Madrid. 220 millones de euros anuales en el PIB regional y 2.000 puestos de trabajo podría ayudar a movilizar a las administraciones para crear una estrategia conjunta. “Esta privilegiada situación debería ser mucho más aprovechada y nos consta que tanto el Ayuntamiento como la Comunidad están trabajando con el sector para incentivar que Madrid sea la capital de la música. Está claro que es una relación de interés mutuo,” comparte Manuel Saucedo, consejero delegado del WiZink Center.

«El sector crece, asociaciones como APM nos brindan herramientas de trabajo en común para evitar intrusismos».

Enrique Calabuig, Ifema

Panorámica del Palau Sant Jordi. Foto de archivo.

El modelo de negocio se une con la infraestructura

El modelo de negocio puede ser la columna que sostiene el proyecto, pero la base indispensable para garantizar el posicionamiento lo tienen la inversión que han tenido estos tres recintos en su infraestructura. Algo que no tiene características cortoplacistas. Estas estrategias dependen de los componentes que conforman los organismos de cada uno.

La gestión del Palau Sant Jordi está a cargo de la empresa municipal Barcelona de Serveis Municipals (BSM), que garantiza su correcto mantenimiento y su participación activa en la dinamización de la vida cultural, lúdica y deportiva de la ciudad.

Aunque Ifema está basada en la organización de eventos de todo tipo, principalmente ferias, desde 2018 ha abierto una dirección exclusivamente dedicada a ferias de público y eventos de ocio, con una oficina de coordinación y un equipo especializado en música, liderado por Enrique Calabuig, antiguo promotor de Okapi, y Asier Labarga como director del área de conciertos y festivales.

Para el WiZink Center, la relación con los promotores viene desde dentro de su organización: “Algunas promotoras están en nuestros consejos de administraciones, tanto del WiZink Center como de On-Stage, la sociedad de comercialización de merchandising musical que adquirimos a Prisa”, explica Saucedo. Además, agrega: “Anticipamos que vamos a seguir dando pasos con fuertes inversiones porque queremos ser un referente en el mundo. Para nosotros es una satisfacción poder dar respuesta a todas las grandes giras internacionales que visitan los recintos más importantes a nivel mundial”.

Uno de los principales retos que dependen de la buena gestión son las infraestructuras y el mantenimiento de una instalación. “Implantar las mejoras que tenemos pensadas en el Palau supone tener que planificar con mucho tiempo para incidir lo mínimo posible en la disponibilidad de fechas para poder seguir acogiendo el máximo de eventos posible”, comenta Carme Lanuza.

Para Ifema, el reto está en encajar fechas con tiempo para montajes y con optimización de costes. “Las giras mundiales tienen slots muy reducidos y hemos de dar respuesta tanto a las giras como a los festivales, porque también presentan en sus carteles grandes nombres nacionales e internacionales”, comenta Asier Labarga. “Una de nuestras propuestas es poner a disposición comercial períodos de ocupación con equipos y servicios incluidos. Las necesidades de adaptar el espacio a la configuración que requiera la gira-artista-festival es un valor añadido de nuestros formatos escénicos”.

«Nuestro compromiso se centra en encontrar nuevas fórmulas que incidan positivamente en el impacto medioambiental.»

Carmen Lanuza, Anella Olímpica
El Mad Cool ha celebrado su 3ª y 4ª edición en Ifema. Foto: Paco Poyato.

La profesionalización está en el equipo

Si bien, las mejoras de estos tres recintos tienen carácter estructural, ninguno ha olvidado que el negocio lo hacen las personas que trabajan en él. La cercana relación recinto-promotora tiene una tradición que también se celebra en estos 20 años de APM.

Según el WiZink, actualmente hay una extraordinaria profesionalización en el sector de la música, que suma la preparación formativa más la experiencia de su personal que trabajan con mucho oficio, algo que se valora positivamente ante las demandas de la industria. “Lo que sí hemos pedido al sector, a sus profesionales, es que a la experiencia y al oficio hay que unirle el rigor documental, el apoyo de ingenierías, estudiar las implantaciones con suficiente antelación”, comenta Saucedo.

Para Lanuza el mundo de la música “no se escapa de la evolución, más tecnología, más conciertos y festivales, estilos musicales nuevos, fans exigentes, montajes y desmontajes más rápidos, redes sociales, re-venta… Todos formamos parte del engranaje de ‘vivir la experiencia’, desde los más expertos a las nuevas generaciones con una formación más a medida”, concluye.

Si el equipo es el que saca el día a día, la unión saca los intereses comunes. APM lleva 20 años lográndolo y, si bien, hace falta una organización que una a los recintos de España y analice las necesidades de un colectivo, se plantean proyectos que buscan la transversalidad: “El sector crece, Asociaciones como APM o la reciente Federación de la Música ESMUSICA, nos brindan herramientas de trabajo en común para evitar intrusismos, mejorar las condiciones de trabajo”, comenta Calabuig. Esto se suma al proceso de homologación de promotores que tiene Ifema, una licitación para los promotores que realizan sus conciertos y festivales en el recinto ferial. Palau Sant Jordi es miembro de la European Arenas Association (EAA), entidad que le permite conocer otros recintos a nivel europeo, compararlos y aprender.

Una carrera de obstáculos

La columna vertebral de los recintos se ha puesto a la vanguardia. No obstante, en materia legal, queda mucho papeleo por hacer que permita aprovechar al máximo la infraestructura del edificio. Según Julio J. Aznar Hercilla, abogado especialista en gestionar las licencias de los espectáculos, España necesita una clara reforma en el proceso de obtención de licencias para los espectáculos en vivo. Recintos como Palau Sant Jordi, WiZink Center o Ifema no tienen tanto problema. “Estos recintos tienen sus autorizaciones al día. El tema de las licencias se produce en espacios que no están diseñados para albergar un espectáculo de música en directo, tienen un trato diferente”, comenta el letrado.

Después de 40 años en el sector, Aznar afirma que la evolución de estos tres recintos ha sido una gran ayuda para el sector. “Palau Sant Jordi tiene unos accesos magníficos. Puedes meter los tráilers dentro de la pista. Fue aquí cuando se empezaron a ver los beneficios de una estructura pensada para el directo. El WiZink tiene una gran capacidad de aforo en pista debido a sus rutas de evacuación especialmente diseñadas para los conciertos. Ifema, por su parte, tiene los pabellones adaptados con su propia licencia multiusos y no requiere una específica”, concluye.

Actualmente, Madrid carece una ordenanza municipal de espectáculos públicos, se está aplicando por analogía la licencia urbanística. Un trámite que brilla por la lentitud burocrática, y en la planificación de un espectáculo, lo que menos sobra es el tiempo.

Para cualquier concierto o festival, hay que presentar dos meses antes del espectáculo. La ciudad y la comunidad tendrían que estudiar un protocolo que fomente este tipo de actividades. Una carrera de obstáculos. En el caso de la capital, es común que se conceda la licencia de actividad sobre la documentación que el promotor presenta. En el caso de la licencia de funcionamiento, la conceden con carácter suspensivo hasta ver el resultado del montaje. Esto genera una incertidumbre que los promotores conocen bien.

Según Aznar, la administración es lenta porque tiene una carga de trabajo importante. Ninguna de las comunidades tiene un departamento que se dediquen específicamente a los espectáculos de música en vivo, pese al impacto que tienen en la localidad y en sus alrededores. Esto es un problema general, ya que cada comunidad está en la misma situación. Solo Sevilla tiene una ordenanza de espectáculo público que se creó gracias de la EXPO 92 y estableció unos criterios que son más razonables que en otros sitios de España.

«Anticipamos que vamos a seguir dando pasos con fuertes inversiones porque queremos ser un referente en el mundo».

Manuel Saucedo, WiZink Center
Vanesa Martín en el WiZink Center. Foto: Nacho Álvarez.

Los recintos se personalizan

Pese a los contratiempos, en España suenan unos altos decibelios y aprovecha los recintos donde albergarlos. Las giras prometen retos al sector. Por poner un ejemplo, Metallica giró con guitarras, premios, Grammys, posters, míticos outfits. Todo a cuestas para que sus fans tuvieran de primera mano, los objetos que representan su trayectoria en la música. Como si una banda de rock no tuviera suficiente material que transportar en una gira. Todo cupo en una carpa de 700 metros cuadrados que se ubicó en el espacio de Valdebebas. La empresa encargada de planear el recorrido por el museo itienarante de Metallica fue First Golden Ticket (FGT). “En los últimos 10 años, los recintos han puesto atención en equipar los espacios para atender aquellos paquetes que no solo incluyen ver el concierto, sino potenciar aún más la experiencia del fan”, comenta Chechu Mtnez, fundador de FGT.

Ifema en su trabajo de preparar sus instalaciones para este tipo de servicios, plantea de manera conjunta con FGT cómo optimizar los espacios abriendo aún más posibilidades. En el plano del recinto se crean rutas que no existían: un servicio de parking, una área para que los fans convivan con sus artistas en un Q&A, o como en el caso de BlackPink, un acceso para que sus fans puedan acompañar a sus idolos tras bambalinas el día del concierto. El futuro se presenta prometedor para Ifema. “Seguiremos apostando por esta nueva línea de negocio y este tipo de eventos. Para ello, el año pasado incorporamos a nuestra cartera de espacios Ifema Palacio Municipal, que cuenta con el mejor auditorio de Madrid para música
en directo, con capacidad para 1.812 personas sentadas”, Comenta Calabuig. Justamente el recinto ferial ha uno de sus proyectos más ambiciosos en los últimos años: Ifema Valdebebas. Una ampliación que les permitirá sumar 50.000 m2 de espacios indoor, además de otros espacios outdoor, destinados a cualquier tipo de evento.

Palau Sant Jordi con una visión apegada a su línea comenta: “estamos muy enfocados en aplicar medidas que fomenten la sostenibilidad. Nuestro compromiso con este tema se centra en encontrar nuevas fórmulas que incidan positivamente en el impacto medioambiental”, agrega Lanuza. “Somos conscientes que trasladar estas iniciativas a espacios que mueven a miles de personas es complicado, pero afortunadamente la concienciación global, contribuye a generar ideas e implementarlas.”

Por su parte, WiZink Center afirma que su reto “debe ser activar y facilitar el trabajo de los promotores, que en definitiva representa la fuerza que mueve la rueda del sector. Si ellos no empujan, no arriesgan, no inventan, la rueda se para. Así que nosotros seguimos escuchando sus necesidades para intentar ayudar.”

La respuesta es unánime, ninguno puede sumar más días al calendario, pero ponen a disposición toda la maquinaria para aprovechar cada fecha y cada propuesta. Los tres cierran con un: Que nos pongan a prueba. 


Este texto de Maca Arena ha sido originalmente publicado en el ‘Anuario de la música en vivo 2020 – Especial 20 aniversario‘.