¡Quiero tocar en Barcelona!

¡Quiero tocar en Barcelona!

Todo grupo o músico quiere tocar algún día fuera de sus fronteras. Si lo logra y hace un primer concierto, puede que eso encarrile su proceso de internacionalización. O puede que no. A parte del talento, dependerá de las decisiones estratégicas que vaya tomando alrededor de esa primera actuación: dónde, con quién y en qué condiciones.

Así lo han mostrado este miércoles cinco profesores del Postgrado en Gestión del Negocio Global de la Música de la UPF Barcelona School of Management, en una sesión interactiva en el marco del Primavera Pro, en la que han interpretado los roles principales que intervienen en las negociaciones de una contratación internacional.

Scott Cohen, cofundador de The Orchard y manager de Raveonettes, entre otros, se ha presentado como un manager que acaba de cerrar un acuerdo con un nuevo artista: un joven músico de blues con aspiraciones de ser una gran estrella del pop. El caso estaba parcialmente inspirado en Dan Owen.

Maria Sagrera, jefa de comunicación de la Sala Apolo; el músico emprendedor Jaume Colomer y Pau Corbalán, fundador de Cooncert, han asumido el papel de agentes de contratación y promotores. Tras exponer cada uno perfiles distintos (el más pequeño e independiente, el empresario medio y la multinacional), el público ha ido tomando decisiones. ¿Pero por qué es importante ese primer concierto fuera?

“Uno de los principales retos que tienen los artistas es celebrar una primera actuación internacional, y conseguirla en algunas ciudades y mercados puede ser estratégicamente importante en el desarrollo de la carrera”, explica David Loscos, director del postgrado y conductor del acto.

Así, Loscos asegura que Barcelona puede ser una de esas ciudades. “En los últimos años ha conseguido un halo de importancia para aquellos artistas internacionales que quieren desarrollar su carrera o bien en el mercado español o bien el europeo”, y aclara que las condiciones de partida lo condicionan todo.

“Algunas agencias de exportación, como por ejemplo la noruega, recomiendan tener los deberes hechos antes de considerar a un músico como apto para el desarrollo internacional”, argumenta.

Pero en el caso de los artistas españoles que han logrado internacionalizar su carrera, muchas veces no se han seguido esos pasos. Las Hinds, por ejemplo, tuvieron una primera presentación a través de Bandcamp, pero lo que les puso el sello de “cool” fue Lucky Number, una compañía discográfica inglesa.

“En muchas ocasiones la internacionalización pasa por el hecho de que alguien de fuera del mercado se interese por el artista”, sostiene Loscos. Pone también el ejemplo de Álvaro Soler, un artista en Sant Cugat que en su fase inicial no consiguió llamar la atención hasta que firmó por una compañía de management alemana.

“A veces aquí a una propuesta no se le pone el sello de cool hasta que lo han hecho fuera”. Por eso, el profesor destaca que en muchas ocasiones “no se gana más dinero en el mercado internacional, pero puede servir para reposicionar la carrera en el mercado local”.