La cancelación súbita de un cabeza de cartel es un palo muy duro para sus fans, que además lo tienen difícil para reclamar a los organizadores

Quién no lo ha hecho alguna vez o lo ha pensado: comprar el abono de un festival para ver a un único grupo o artista de su cartel sin que importe el pagar un precio mucho más alto que si actuara en solitario. Es una situación bastante común, especialmente si un festival contrata a una estrella cuya popularidad es mucho mayor que la del resto del reparto o bien juega en una liga diferente. Y cuando dicho artista cancela en el último momento, el palo es enorme, especialmente si al precio del abono se le suma un posible coste de desplazamiento y noches de hotel.

¿Qué ocurre cuando esto pasa? ¿Tienes derecho a reclamar una compensación a la organización? “No conocemos precedentes, pero creemos que lo tienes complicado”, apuntan desde FACUA, una de las principales organizaciones de consumidores del país.

Un caso reciente que cabría en esta categoría es el de Sam Smith, la estrella británica del pop que encabezaba el cartel del festival DCODE 2015 en Madrid. Aunque el festival no sea el parangón de lo “underground” -ya que muchas de las bandas que actuaron el pasado 12 de setiembre tienen un gran tirón-, parece legítimo afirmar que Smith difiere del perfil más “indie” de Crystal Fighters, Suede o Supersubmarina. Más de ocho millones de discos vendidos, 4 Grammys y una buena colección de números 1 le contemplan. Es fácil de imaginar que pueda atraer a un público diferente que el resto de compañeros de cartel, especialmente al tratarse del primer concierto de la joven estrella en nuestro país.

Pero Smith canceló su aparición en Madrid a última hora, el mismo día del festival, a causa de una enfermedad repentina. “He deseado actuar en España desde hace mucho tiempo, pero me he levantado esta mañana sintiéndome terrible mal y me han diagnosticado una grave infección en las vías respiratorias que me impide actuar”, afirmó el artista en un comunicado. Un auténtico chasco para el evento, que había vendido todas y cada una de las 26.000 entradas disponibles.

Desde el festival explican que “la enfermedad repentina de Sam Smith nos golpeó inesperadamente, la organización hizo todo lo posible para que pudiera actuar, pero por prescripción médica no pudo ser al final”.

Fuentes de la organización de DCODE Fest apuntaron a EFE que las cancelaciones en festivales no acarrean la obligación de devolver el dinero de las entradas, aunque sí se admitirían reclamaciones. Las posibilidades de que estas reclamaciones procedan no es que sean muy altas, según apuntan desde FACUA. Su portavoz, Rubén Sánchez, considera que es “una cuestión subjetiva” calibrar la importancia de cancelación de un artista dentro de un festival. “¿Cuál era para mi la causa de ir al evento, un nombre en concreto o todo el cartel? ¿Cómo se demuestra? Es muy complicado, para nada es algo matemático”, resuelve Sánchez.

La situación difiere mucho de la cancelación de un único concierto o de un festival entero. En esta situación el comprador tiene un marco legal claro que lo ampara, por ejemplo el artículo 24.4 de la Ley 17/1997 del 4 de julio de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de la Comunidad de Madrid, que le permite reclamar la devolución del dinero de la entrada. La mayoría de promotores ya ofrecen dicha devolución sin necesidad de reclamaciones legales. La organización de consumidores apunta que el comprador también tiene derecho a pedir compensación por los gastos de viaje y de estancia.

En el caso de la cancelación de un concierto dentro de un festival, sin embargo, todo es mucho más borroso. “El conflicto que se plantea aquí es interesante, y no conocemos ningún caso previo de alguna resolución que haya sentado precedente”, destaca su portavoz. Desde FACUA apuntan que el comprador que quiera reclamar la devolución del importe (o por lo menos de parte de él), y que no consiga un acuerdo amistoso con la promotora, puede plantear un proceso judicial de reclamación de cantidad, esperando que el que el juez acepte un proceso sin abogado ni procurador, para que los costes no se disparen de manera absurda. “Es difícil que ocurra, pero es una vía posible”, concluye Sánchez.

 

Sobre El Autor

Vern Bueno

Vern Bueno (Barcelona, 1982). Periodista. Redactor del Anuario de la Asociación de Promotores Musicales. Anteriormente, corresponsal y cronista de conciertos en Agencia EFE.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.