¿Qué Kylie prefieres?

27 años de carrera dan para muchos hits y múltiples personalidades. Ayer Kylie Minogue las repasó todas en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Desde la inocente y coqueta veinteañera de ‘I Should Be So Lucky’ hasta la sensual madurez con la que irrumpió en el siglo XXI con ‘Can’t Get You Out of My Head’. Quizás con un espectáculo más austero de lo habitual en este tipo de shows y con menos público de lo esperado –unas 5.000 personas-, la australiana tiró de encanto, carisma y pomposidad para cerrar una noche casi en la intimidad ante una platea entregada.

La primera versión de Kylie fue la de gran diva de la música. Apareció sobre el escenario tumbada sobre un sofá en forma de labios, interpretando ‘Les Sex’ y dando inicio a un espectáculo de luces y baile a medio camino entre el cabaret y el futurismo robotizado. Un inicio para marcar territorio, presentar credenciales y provocar un griterío ya inevitable cuando arrancó con coquetería ‘In my life’.

Tras una sesión de break dance a cargo de los bailarines, apareció la Kylie más discotequera. Dispuesta a fundirse con la multitud de luces que disparaban sobre el escenario en ‘Spinning Around’, exhibiendo poderío vocal por momentos y desatando la fiesta en ‘On a Night Like This’. Bajaron los beats durante ‘Slow’, que sirvió para que la australiana hiciera su primer guiño recordando que el vídeo de la canción se gravó en las piscinas Picornell de Barcelona.

Y en estas, la diva decidió hacerse terrenal y recordar sus tiempos de inocente juventud. Ahí salió la Kylie más naïf, en un espectáculo de color rosa, casi pidiendo perdón al desnudar a sus bailarines y proyectando las imágenes de sus clips ochenteros, cuando podía pasar por tu compañera de instituto. Combinación de inocencia y sensualidad que tuvo su momento culminante en el baño de plumas que la cantante se dio durante la interpretación de ‘I should be so lucky’.

Versión madura
Poco duró la concesión de la Kylie terrenal. Pausa electrónica para el cambio de vestuario y la artista reapareció en su versión más madura. Con vestuario de cuero y versionando el ‘Need You Tonight’ de INXS, para seguir con un ejercicio de sensualidad agresiva en ‘Sexercize’ y rematar con la fiesta esperada de ‘Can’t Get You Out of My Head’, coreada y bailada por el público como el gran himno de la artista.

El concierto acabó con la vuelta de la versión diva de artista, aunque, esta vez, con más concesiones al público. Kylie renuncia a la imagen de inaccesibilidad que otras artistas de su mismo estilo proyectan. Prefiere tener detalles con sus fans. Vestida de gris y negro y rematada con plumas exageradas sobre la cabeza. Imagen de estrella del cabaret para acceder a cantar a capella ‘It’s in Your Eyes’, subir a una espectadora al escenario para bailar juntas el ‘Locomotion’ y rematar la fiesta con la lluvia de confetis que cayó durante ‘All the lovers’. Ahí desapareció Kylie por penúltima vez, antes de dar una última alegría a sus ya incondicionales fans, que bailaron hasta dejar su última gota de sudor durante ‘Into the Blue’. Bajó el telón. Fin al concierto de las múltiples Kylies. ¿Con cuál nos quedamos?