Brit Floyd
Brit Floyd

¿Por qué triunfa tanto Brit Floyd, si es una banda tributo?

Giran por todo el mundo. Allí por donde pasan, llenan estadios. Todos sus músicos, procedentes de Estados Unidos, Inglaterra, Italia y España, se juntan para pasar cada año seis meses fuera de casa tocando casi cada día. Si uno se pone a contar, es más fácil decir los lugares en los que no han estado. Pero, ¿por qué triunfan tanto Brit Floyd, si aunque toquen las canciones más nos gustan de nuestro grupo favorito, al final son solo una banda tributo?

Recientemente, Diego A. Manrique se preguntaba algo parecido en El País. «Compruebo maravillado que realmente existe un universo paralelo: todos los ocupantes del santoral del pop y el rock tienen sus imitadores», decía, justo antes de añadir que además «se lo toman muy en serio». Y advertía, con razón: «Si existen y se multiplican, se debe a que funcionan. Y el público es soberano».

Pero no todos son iguales. Brit Floyd, por ejemplo, que pasará este miércoles día 5 por el Barclaycard Center de Madrid y el día 6 por el Sant Jordi Club de Barcelona, no es como las demás bandas. Hoy es el mayor espectáculo de Pink Floyd del mundo, y la prueba del algodón funciona: hace unos años fueron invitados a tocar en la fiesta de cumpleaños de David Gilmour.

Pero por si eso no fuera suficiente, le hemos hecho esta pregunta a Ángela Cervantes, la única española del grupo y una de las coristas principales que tiene su momento estrella en la canción ‘The Great Gig in The Sky’. Cuando hablamos con ella por teléfono, se encuentra en un hotel de Noruega. Todavía faltan unos días para que aterrice en España.

«Pink Floyd no es solamente música, sino una filosofía de vida. Viene gente, cuya vida gira alrededor del mensaje que dejó Pink Floyd. Eso es una base muy importante. A esos seguidores tan fieles, hoy por hoy no les queda otra que vivir esta experiencia con grupos tributos como nosotros. Pero el más grande tributo que se les rinde, creo que es la seriedad, constancia y los años de experiencia con los que se trabaja en Brit Floyd. En muchísimos teatros del mundo repetimos año tras año, y los llenamos siempre. Creo que es el público el que tiene la última palabra».

¿El público son solo fans nostálgicos o llegáis a nuevos oyentes?

«El mensaje de Pink Floyd no se paraliza en el tiempo. Muchos de esos fans han contagiado a sus hijos con ese amor. Vienen abuelos con sus hijos y nietos, y nos lo dicen: ‘Yo no he hecho más que amar a Pink Floyd’. Llevan sus camisetas, ves que hay niños que estudian instrumentos con el sueño de llegar a ser como uno de ellos. Por supuesto que vienen nostálgicos, pero también amantes de la música a secas, y del rock del progresivo».

¿Es lo mismo un grupo tributo de un grupo como Pink Floy que de una como Coldplay, por ejemplo?

«En mi opinión, como los originales no hay otro. Sobre todo si es un tributo calcado. En nuestro caso es la posibilidad de vivir algo que ya no está. También veo bien hacer arreglos sobre bandas que están en activo, pero en el caso de hacer tributos de bandas que todavía existen, lo veo más solo como la necesidad del músico, de tocar una música que te llena. Pero en cualquier caso, hay mucha música maravillosa por reinterpretar, y como la banda original no puede haber nada. La interpretación de quien compone las canciones es inigualable».