¿Para quién son las multas por colgar carteles en Madrid?

Carlos López, director de Summum Music, la empresa que explota Teatro Nuevo Apolo de Madrid, sigue sin entender la multa de 1.051 euros que el Ayuntamiento de Madrid  le remitió el pasado 3 de octubre por haber «fijado publicidad o propaganda mediante carteles» de un espectáculo que se iba a celebrar en el Nuevo Apolo en la calle General Ricardos en mayo de este mismo año. El promotor sabe que en Madrid no se pueden colgar pósters para la promoción de espectáculos, por lo que esos carteles no eran habían sido puestos por el teatro, sino por la productora del show en cuestión. Sin embargo, el Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad de la ciudad sostiene la sanción a la gestora del recinto, Madrid Music Entertaiment S.L., «por ser promotora de la Sala que se publicita en los carteles».

«Sabemos que en Madrid no se pueden colgar carteles en la calle para anunciar espectáculos y así lo explicamos en lo advertimos en los contratos que firmamos con las productoras que llevan sus propuestas al Nuevo Apolo. Aún así, hay quien lo hace y para nosotros es imposible controlarlo», explica López, que denuncia el hecho de tener que pagar una multa que «debería estar dirigida a la productora responsable del espectáculo».

Afán recaudatorio
Si la responsabilidad de colgar carteles es de la productora del evento, ¿por qué las multas van dirigidas al recinto? El programador lo atribuye al afán recaudatorio del consistorio. «La productora puede no ser de Madrid y, en algunos casos, aparecen y desaparecen según los eventos que tienen en marcha. Los recintos, en cambio, estamos instalados en la ciudad, somos fácilmente localizables y, si no pagamos, nos exponemos al embargo», argumenta López.

La empresa gestora recurrió la multa en sus momento por «ausencia de responsabilidad», entendiendo que su única función era la de arrendataria del local donde se iba a celebrar el espectáculo anunciado. El recurso fue denegado y la entidad tendrá que liquidar la sanción impuesta. «Nos parece un sinsentido, pero no somos el único espacio que ha recibido multas por esta cuestión y estoy seguro que en el futuro vendrán más», asegura López, que considera que la multa evidencia una «falta de respeto a la salas y a la cultura».