Artículo de Greg Parmley publicado en el ‘V Anuario de la Música en Vivo’

El mercado internacional de la música en vivo es el campeón del antiguo dicho que asegura que “las estadísticas demuestran que las estadísticas no demuestran nada”. Durante los últimos años han aparecido nuevos protagonistas, hechos y figuras sobre la industria, pero se encuentran en un espacio difícil de precisar, especialmente cuando la proyección de éxito es un requisito para la mayoría de profesionales.

De todos modos, entre las figuras disponibles, los números de Pollstar son de los más certeros. Las estadísticas de la revista a mediados del 2013, en junio, eran positivas: el top 50 de giras mundiales mostraba unas ventas cercanas a los 1,85 mil millones de dólares en entradas: un incremento del 23% respecto al mismo periodo del 2012.

El total de entradas vendidas también creció un 10,5% hasta los 21 millones, a pesar del incremento medio del 11,5% en su precio, hasta los 88,03 dólares. Buena parte de este considerable aumento proviene de la gira americana de los Rolling Stones, cuya entrada tenía un precio medio de ¡346 dólares!

¿Podemos decir que la situación mejora? Aunque no sea más que una anécdota, muchos promotores ya hablan de una luz al final del túnel de la recesión de los últimos dos años. Si salimos al campo, el mercado de festivales no hace más que crecer.

Así que, en términos generales, tenemos buenas noticias. Hoy hay más gente viendo música en vivo que nunca y, lo más importante, con mejores experiencias. Pero a pesar de las buenas cifras, la realidad es que solo el 1% de los artistas en gira se llevan más de la mitad –el 56% desde el 2003, según Pollstar– de los beneficios generados en el negocio. Este puñado de superestrellas acumulan la mayor parte del pastel, así que la cuestión es: ¿cómo es el pedazo que queda?

Es este cachito de pastel –el trozo reservado para los nuevos grupos, espectáculos medios y a unos pocos afortunados- el que está más afectado por el aumento de impuestos y de otros costes Es el caldo de cultivo de las futuras estrellas, los lugares donde los jóvenes fans se inician en la música en vivo: la piedra angular sobre la que se apoya todo lo demás.

El incremento del IVA al 21% en el mercado español parece un auténtico disparate. La existencia de un tope que es hasta cuatro veces mayor que los de Suecia, Bélgica, Dinamarca y Holanda no da cabida a un campo de juego común en Europa.

España es conocida por todo el mundo por su escena de música en vivo, por sus apasionados espectadores y la cálida bienvenida que dan a los artistas. Y mientras algunos mercados y sectores del directo pueden estar superando los efectos de la recesión, un impuesto así de alto sobre un activo cultural tan valioso en un territorio tan importante es una señal realmente alarmante.

Sobre El Autor

Greg Parmley

Director de contenidos de la International Live Music Conference (ILMC). Ha sido editor del 'IQ Magazine' y ha trabajado en la industria de la música internacional durante quince años. Tiene el récord Guinness de más festivales de música visitados en 30 días

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