Artículo del presidente de la APM, Pascual Egea, para el VI Anuario de la Música en Vivo

Cualquier efeméride es buena para hacer balance. Lo hicimos cuando cumplimos nuestro décimo aniversario y es momento de hacerlo ahora que llegamos a los tres lustros. Decíamos en aquel 2010 que estábamos ante una criatura que crecía gracias a la pasión de los profesionales del sector. Ahora, con 15 años a nuestras espaldas, podemos decir que la criatura ha madurado, y que la pasión innata de nuestros asociados se ha enriquecido con una encomiable firmeza, imprescindible para superar los inacabables obstáculos que en los últimos años hemos encontrado en el camino, sumados a una crisis poco menos que sistémica.

El 2014 fue una buena muestra de lo que es nuestro sector. Tras el primer año de convivencia con el omnipresente ivazo, en el que la industria de la música en directo perdió casi un 30% de su volumen de negocio. Un dato como para esconderse en una cueva a esperar a que pase el invierno. Pero resulta que, un año más tarde, hemos logrado crecer casi un 10%, volver a atraer a algunas de las grandes giras internacionales y plantear un calendario excitante para este 2015. No nos llevemos a engaños, esta recuperación solo nos permite tomar aire en una situación de asfixia, pero los datos del último curso sí que indican una realidad: aquí nadie tira la toalla.

Y no la tiramos a pesar del famoso 21% de IVA, del intrusismo irresponsable fomentado por la falta de regulación del sector, del eterno déficit que supone no contar con una Ley del Mecenazgo, de la inexplicable cuota de autores ligada a la celebración de conciertos y de los bandazos que sufre la política cultural con cada cambio en el gobierno de nuestro país. Porque el ivazo se lleva los titulares, pero el conjunto de la situación es propia de un país que no entiende que la cultura no debe tener signos políticos y debe ser un bien de todos los ciudadanos. Creo firmemente que el poder público tiene la obligación de proteger la industria cultural. La cultura no puede depender del capricho de los partidos que ocupan los gobiernos.

En un contexto así, los promotores no hemos hecho más que reinventarnos. Programando, intentando seguir descubriendo nuevos talentos, buscando alianzas para asegurar la financiación, volcándonos para que el espectador siga viviendo momentos únicos. Y demostrando que, por cada fraude que hunde la imagen del sector, hay muchos profesionales capaces de asombrar al mundo con propuestas de primer nivel.

Por eso, solo nos queda dar las gracias. Gracias a todos los socios de la APM, que creen en una industria del directo profesional y responsable. Gracias a todos los profesionales del sector, gracias a los artistas, gracias a las salas, gracias a los medios de comunicación, gracias a todos los que nos permiten seguir programando y hacen oídos sordos a aquellos que parecen insinuar que la música no es cultura. Y, como no, gracias a los espectadores, que siguen apoyando y disfrutando de la música en directo, asistiendo a nuestros conciertos y a nuestros festivales, por pequeños o grandes que sean. Sin ellos nada tendría sentido.

Por nuestra parte, mantenemos firme nuestro compromiso de seguir luchando por lograr un sector digno, con condiciones equiparables a las del resto de nuestros colegas europeo. Para que la música pueda seguir sonando en nuestro país, por muchos año más.

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Pascual Egea

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