Monkey Brain con miras a Colombia 

El próximo 12 de octubre arrancará una nueva edición de las jornadas profesionales Monkey Brain, en las que programadores de Colombia darán algunas claves de cómo es el sector en América Latina, y buscarán los puntos de contacto que permitan crear lazos en la industria de la música a ambos lados del charco.

Dos de las figuras que compartirán su experiencia son Chucky García y Philippe Siegenthaler. Los dos son figuras clave de la programación en Colombia, pero gestionan de manera totalmente diferente dos de los festivales con más asistencia de Sudamérica.

En el caso de Colombia, el desarrollo económico-social se ha reflejado en el aumento de la oferta cultural. Si antes la inseguridad evitaba el aumento de proyectos, ahora, con la estabilidad de la que disfruta el país, ha cambiado el panorama, y los programadores luchan para conseguir un artista que tiene ofertas en el resto de los festivales del continente.

Rock al Parque, con Chuky García a la cabeza, es un referente de gestión de aforos, siendo el tercer festival con más afluencia de personas del mundo y el primero en la ciudad, algo que logran siendo un evento gratuito. En el otro lado está Estéreo Picnic, de la Agencia Páramo. Con Philippe Siegenthaler al frente, la agencia fue pionera en traer el concepto de festival privado alternativo a Colombia, con figuras míticas de la música internacional. Pocos años después de arrancar, en 2014, ya tenían a figuras como The Killers, Red Hot Chilly Peppers Los Fabulosos Cadillacs, entre otros, y continúan contando año a año con una programación que busca la calidad.

Fotografía: Juan Echavarría
Fotografía: Juan Echavarría

Pero, ¿cómo dos modelos diferentes pueden despuntar sin pisarse los talones en la misma ciudad? Chucky lo explica así: «Rock al Parque es un festival financiado por recursos públicos de la alcaldía mayor de Bogotá. Por esa fuente de financiación no podemos vender alcohol ni tabaco«. ¿Se puede vivir una experiencia de festival sin estos dos componentes? Sí. «Mientras que el gobierno nos aporta el dinero para programar a los artistas, buscamos alianzas o patrocinios de marcas privadas que nos ayuden a mejorar la experiencia del público lejos de los dos tópicos de cualquier festival». No tan lejos, en realidad. Entre los patrocinadores están Coca Cola, Monster Energy, Cerveza sin alcohol, etc. Esta situación obliga al equipo a hacer un ejercicio de programación limitado a lo que se puede pagar, y aún así la asistencia crece. En 2016, hubo 250.000 espectadores en los tres días con una inversión de 400.000 dólares.

Estéreo Picnic es otra cosa. El crecimiento es sostenido. En tres años han pasado de los 50.000 espectadores a los 60.000, y a pesar de ser un evento totalmente privado, quieren el apoyo de la administración para seguir creciendo.

Un producto cultural gratuito tiene su aspecto polémico. ¿El público se acostumbra a no pagar por una experiencia cultural?

Booking

En América Latina son pocos los que pueden pagar una entrada para un festival privado. Rock al Parque va destinado a todos los que buscan pasar un buen rato y escuchar lo que Colombia tiene por ofrecerles, afirma. El 70% del cartel son bandas colombianas y, de estas, cuarenta se clasificaron a través de una convocatoria. El resto son grupos reconocidos. Pero no todo es local, también hay figuras internacionales que son el gancho de atracción del público colombiano. Unos y otros se intercalan brindando un espacio de difusión y posicionamiento a los más pequeños. Y sí, todos los grupos, internacionales o distritales, reciben el mismo trato: los camerinos son iguales para todos, como el tiempo para las pruebas de sonido, el transporte y el catering.

Apoyo gubernamental 

No obstante, un producto cultural gratuito conlleva su polémica. ¿Se acostumbra el público a no pagar por una experiencia cultural? Según Chucky, existe un gran debate sobre si la gratuidad es dañina para el sector. “Rock al Parque fue una vela encendida en los años en los que en Colombia no pasaba nada. Ahora, hay otras marcas establecidas, pero seguimos ofreciendo algo a las personas que no se lo pueden permitir. No competimos contra la empresa privada, sino que nos enfocamos a un público diferente”.

Estéreo Picnic, en cambio, trabaja con “la brecha de convencer a la gente de que el valor de una entrada tiene una coherencia con el arte mismo. Nos toca jugar con esa realidad.” afirma Philippe, quien admite que «no todo el mundo tienen las posibilidades económicas para pagarse una entrada». Philipe, de hecho, detecta otro problema. En su opinión, aquellos que pueden permitirse programar a cualquier artista son los que están encareciendo los precios de los festivales. «Se ha demostrado que algunos agentes como medios de comunicación, gobiernos locales y agencias privadas que no trabajan en el sector y que no tienen experiencia sobrepasan los costes de los espectáculos y hacen que el valor crezca de manera desmedida».

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Los festivales tienen que equiparar sus precios al aumento de demanda que el mercado no puede sostener

La carrera de programación en los festivales en América Latina 

Otra dificultad con la que se encuentra Estéreo Picnic es la competencia de iniciativas parecidas en Argentina, Brasil y México. Por eso busca reducir sus costes estableciendo relación con algunas de ellas, como ha hecho con Lollapalooza. En ese sentido, Rock al Parque lo tiene más fácil, ya que no compite por los mismos productos, en parte por el presupuesto y en parte por los objetivos de programación y las exigencias de su propio público.

Según Chucky, hay una diferencia considerable en la organización: “En España hay una sobreoferta de festivales, pero en América nos falta hacer un trabajo conjunto, crear más alianzas que faciliten el trabajo de programación. A Rock al Parque le falta un partner como sería el Lollapalooza para Estéreo Picnic”.

La oferta artística también les separa. A Philippe le encantaría traer a Radiohead para festejar los 10 años del festival, mientras que Chucky enfatiza que nunca pensaría en programar al grupo de Thom Yorke. Unos tienen a Florence + The Machine  intercalado con los Petitfelas y los otros a Sepultura tocando cerca de una banda de cumbia chilena. Puro folclor latino.

Sector cultural en apoyo al talento local

Un punto de unión de ambos festivales es su apuesta por el talento local. Según Chucky, son muchas las bandas colombianas que consiguen salir del país, aunque destaca lo difícil que es entrar en España. A Bomba Estéreo, una banda que ha tocado en ambos festivales, le costó años y mucho trabajo entrar al mercado español. A finales de agosto, por cierto, el grupo pasará por Barcelona y Madrid.

Ambos recalcan la necesidad de que haya un proyecto que acorte la brecha que separa el talento colombiano del consumo español. Y viceversa. En Colombia se piensa que Julio Iglesias sigue siendo el único referente musical de España, afirma Chucky.

Cultura de sala

Finalmente, ambos opinan que la cultura de los festivales afecta a los conciertos en sala. Si bien Philippe menciona que es muy pronto para ver las consecuencias, Chucky asegura que en Colombia existe poca oferta de conciertos a pequeña escala para que la música se mueva de lunes a domingo y no se vea al festival como la única manera de consumir cultura. Para Philippe, un festival es una manera de captar a nuevos públicos que de otra manera no la consumirían.

Lo que sí mencionan es que en Colombia falta mucho por hacer respecto a la cultura de noche, ya sea por la inseguridad que se vivió en el país o porque no se ha logrado implementar planes familiares que incluyan a todo el público. En ese sentido Rock al Parque ha dado los primeros pasos, iniciando proyectos como Salsa al parque, Rap al parque, Ópera al parque y Jazz al parque, para que así el consumo cultural comience a abarcar un rango mayor de la población, respecto a edades. Pero como dice Chucky, es necesario un espacio donde se vea a las familias un sábado por la noche consumiendo un producto cultural y que con ello haya más oportunidad de ofrecer conciertos. Y así, las bandas locales podrán tener más plataformas de difusión.