Copyright

Los derechos de autor ‘for dummies’

Los conceptos «derechos de autor» y «propiedad intelectual» están a la orden del día: la prensa los recoge con asiduidad y se han convertido en términos de uso habitual en la calle, gracias en parte a las campañas de difusión de entidades como la SGAE.

Pero… ¿sabemos realmente qué significan? ¿Qué protege el derecho de autor? ¿A quién o a quiénes? He aquí algunas respuestas para comenzar a entender una materia que debe ser tu ABC si te dedicas (o planeas dedicarte) a este apasionante negocio de la música:

– La propiedad intelectual protege creaciones originales, ya sean de carácter literario, científico o artístico, que es el ámbito que nos interesa. En otros países de tradición jurídica anglosajona, la propiedad intelectual también engloba la propiedad industrial (patentes, marcas, diseños, modelos industriales, etc), pero en España y los países de nuestro entorno (como Francia), se trata de disciplinas separadas.

– En el ámbito de la música, las creaciones protegidas son: obras, interpretaciones o ejecuciones, fonogramas, y emisiones o transmisiones. Echemos un breve vistazo a estas categorías:

      •  Obras: composiciones musicales (con o sin letra), y su título. La propiedad intelectual también protege las llamadas «creaciones derivadas», como las adaptaciones y los arreglos musicales. La pregunta más común en este apartado es: «¿Y si yo cambio una sola nota de una canción y la registro como mía? Lo sentimos: según criterio jurisprudencial, las obras derivadas deben incorporar «una cierta especificidad tal que permita considerarla una realidad singular o diferente».
      • Además de las composiciones musicales y las obras derivadas, el derecho de autor protege un concepto al que no estamos muy habituados: las colecciones de obras ajenas. Nos referimos recopilatorios de temas que puede utilizar un DJ, por poner un ejemplo. Si esa lista de canciones demuestra «originalidad en su selección o disposición», puede ser objeto de protección.
      • En cuanto al resto de categoría protegidas, cabe destacar las interpretaciones: nuestra legislación entiende que cuando un artista ejecuta una obra, está creando a su vez un objeto único digno de protección, ya que aporta un sello original e irrepetible derivado de su personalidad.
      • Por otra parte, y en un ámbito más material, las grabaciones de una obra (fonogramas) y las emisiones por radio o televisión de una obra, también quedan protegidas por el derecho de autor.

Una vez tenemos claro qué tipo de creaciones entran dentro del concepto «derecho de autor», el siguiente paso es entender qué podemos hacer con estas obras si somos sus autores legítimos.
Pero antes de nada, aclaremos dos pequeños matices:

      • No es lo mismo ser «autor» que «titular de derechos de autor», ya que podemos vender estos derechos derivados de nuestra obra a otra persona, o a una empresa, y que ésta los explote convenientemente.
      • La normativa española no exige la inscripción en un registro para convertirse en autor de una obra: lo eres por el mero hecho de crear esa composición. Otro asunto bien distinto será la prueba de la autoría en el caso de llegar a un litigio.

Sentadas estas bases, veamos a qué te da derecho ser el autor original de una composición. Hemos mencionado la posibilidad de vender los derechos de tu obra, pero debes saber que aun así, conservarás siempre -lo quieras o no- una serie de facultades, los llamados derechos morales:

      • Derecho a decidir si la obra será divulgada o no y en qué forma. Incluye la capacidad de veto sobre la primera interpretación. Por poner un ejemplo práctico, podrías vender los derechos de tu canción a una gran multinacional, y aun así conservarías la capacidad de prohibir que Miley Cyrus la cantara por primera vez.
      • Derecho a divulgar la obra bajo un seudónimo o de forma anónima. Nadie puede obligarte a revelar la autoría de tus temas.
      • Derecho de paternidad: supone que puedes exigir en cualquier momento que se te reconozca como autor. Insistimos, estas son prerrogativas que puedes ejercer aunque hayas vendido los derechos de explotación de tu obra.
      • Derecho a exigir respeto a la integridad de tu obra, si entiendes que una adaptación de tu composición supone un menosprecio, o afecta a tu reputación.
      • Derecho a realizar un modificación posterior de tu obra
      • Derecho de arrepentimiento: puedes retirar tu obra de circulación en el momento que quieras (por ejemplo, porque ya no estás de acuerdo con una letra concreta de una canción). Eso sí: debes indemnizar al titular de los derechos de explotación, que lógicamente tenía una expectativa de beneficio con la divulgación de tu obra.

Algunos de estos derechos se mantienen vigentes hasta 70 años después de la muerte del autor.

Además de estos derechos morales irrenunciables, la creación de obras musicales genera una serie de derechos económicos que el autor puede ejercer a título personal, o ceder mediante contrato.

En cualquier caso, quien sea que ostente estos derechos patrimoniales tiene la facultad de  vender o alquilar la obra en cualquier formato a cambio de un precio (hablamos de la comercialización, de la puesta a la venta de un disco, por ejemplo) y el derecho a impedir que una persona reproduzca su obra en un soporte sin su consentimiento, entre otros.

Este artículo se publicó por primera vez en APMusicales.com el 23 de junio de 2014