La prensa del día: la experiencia de abrir un festival

Los festivales pueden ser una gran oportunidad de darse a conocer para las bandas desconocidas. Tocar en un gran recinto y compartir cartel con grandes grupos puede ser un empujón para que el público que difícilmente acudiría a una sala, acabe escuchando nuevas propuestas. ¿Pinta bien, no? Pues no todo son buenas noticias. Alguien tiene que abrir los festivales y subirse al escenario cuando el público aún está por llegar, ante un gran auditorio casi vacío, con la gente a metros del escenario. En Bythefest hablan sobre ese momento.

También destacamos la entrevista a Paolo Conte, que hoy actúa en el Auditori en el contexto del Festival Internacional de Jazz de Barcelona, en El País y la historia de cuando David Bowie se instaló en Berlín.

· Rafa Rodríguez. Bythefest. Abrir un festival: Pros y Contras

«Cada banda es un mundo y las sensaciones ante el reto de enfrentarse a unas condiciones no del todo propicias para un directo son de lo más variadas. Desde la óptica más realista, Montero reconoce que, “inevitablemente, la sensación es la de ser los pringados del festival. Pero, a la vez, estás agradecido de poder estar en un festival de estas características”

· Carles Gámez. El País. «Soy moderno, no actual»

«Muchas de las canciones de Paolo Conte se podrían unir en un solo tema salpicado de ritmos diversos llegados y mezclados de uno y otro lado del Atlántico; entre París y Nueva York, del club de tangos de Buenos Aires a los bailes dominicales de su Piamonte natal. Historias de provincia, imágenes de tardes de cine y de cafés desaparecidos como ese Mocambo al que el autor regresa de vez en cuando para contar sus fracasos cotidianos»

· Julián Ruiz. El Mundo. Salvajes en Berlín

«En aquella noche de Semana Santa en Berlín, Bowie se enamoró completamente de la ciudad. Un travestí impresionante llamado Romy Haag tuvo la culpa. La chica regentaba la discoteca de moda en Schöneberg y la llamaron para que presentara a David y, de paso, para que pudiera utilizar su Mercedes 600. Bowie quedó fascinado de la belleza de Romy, por su colección de discos,por el pequeño estudio que tenía en su casa»