La gira de Prince que nunca llegó a Barcelona

Todo estaba planeado. El pasado mes de noviembre se confirmaba lo que era un secreto a voces: Prince visitaría Barcelona con un concierto exclusivo en España. “¿Hay alguien de Europa aquí? Ok, podéis hablar de la gira a vuestra familia y amigos”, comentaba el músico durante una actuación exclusiva a la que asistió el periodista de El País Íñigo López Palacios. Prince Spotlight: Piano & A Microphone, que así se llamaba la gira, constituía un formato singular en su carrera, a solas con la voz y el piano de Prince, y en un espacio tan solemne como el Teatre del Liceu de la ciudad condal.

«¿Por qué hago esto ahora? Por varias razones. Para empezar es un reto. No quiero tener malas críticas, pero tampoco volver a hacer lo que estoy seguro que sé hacer porque lo he hecho durante 30 años. Hay que probar cosas nuevas. Con el piano es más desnudo, más puro. Puedes ver exactamente lo que hay”, explicó el músico estadounidense, según la crónica del periodista español.

Se confirmaron cuatro conciertos: Viena, Glasgow, Londres y Birmingham y se mantenían en el aire, a falta de unos flecos, otros previstos en países como Holanda, Suiza, Italia, Alemania, Francia, Austria, Bélgica y EspañaHacía 17 años que Prince no tocaba en la capital catalana (uno menos en Madrid) y se esperaba que el genio de Minneapolis volvería por estas tierras el 13 de diciembre.

Como decimos, todo parecía planeado, pero transcurrido muy poco tiempo del anuncio, solo una semana, con la ilusión aún enganchada a la garganta, sucedieron los ataques terroristas del 13-N en París. La sala Bataclan, donde en ese momento se celebraba un concierto de Eagles of Death Metal, terminó convirtiéndose en el escenario más cruento de la barbarie, y cerca de un centenar de personas perdieron la vida.

El mundo de la música en vivo se vio sacudido por la noticia. Se hacía necesaria una rápida reflexión en tiempos convulsos sobre la seguridad en este tipo de eventos y varios músicos cancelaron sus compromisos, entre ellos U2 o Foo Fighters (quienes no llegaron a su cita con Barcelona).

Prince siguió su ejemplo. «Debido a los trágicos sucesos de París, ICO (agencia organizadora de la gira europea) nos acaba de comunicar su decisión de posponer los inminentes conciertos de Prince en Europa hasta nuevo aviso», explicaba el comunicado de prensa de Doctor Music. Nunca volvió a saberse más de ese tour.

El que fuera un icono trascendental de la música en los 80, creador del llamado sonido de Minneápolis, sufrió una auténtica travesía del desierto cuando decidió enfrentarse a la gran industria discográfica tradicional y reclamar su libertad creativa y sus derechos. En los últimos años su carrera parecía volver a adquirir el vigor de antaño, no en vano publicó dos discos de estudio en 2014 y un tercero solo un año después, editado en exclusiva a través de Tidal, la única plataforma de streaming en la que creía.

La semana pasada, de vuelta de una actuación, ya se informó que el avión en el que viajaba se vio obligado a realizar un aterrizaje no previsto para que fuese atendido por personal sanitario al empezar a encontrarse peor “de una gripe que le había estado afectando desde hacía semanas”. Supuestamente recuperado, regresó a su casa. El 21 de abril de 2016 pasará a la historia como el día que se perdió al príncipe del pop, al símbolo, y en la mente de muchos quedará ese concierto de Barcelona que no fue por muy poco.