Jorge Drexler abrió la veda de los conciertos en “streaming” bajo la amenaza de la COVID-19. Tras un largo confinamiento en el que no se dejó ver, el artista uruguayo acaba de volver a tirar de esa fórmula para demostrar que la falta de belleza y calidad no le es intrínseca. En una charla con Apmusicales habla de sus temores respecto al coronavirus y de sus planes de futuro.

PREGUNTA: ¿En qué punto te sorprendió el confinamiento forzoso?
JORGE DREXLER: En un golpe de suerte, el aislamiento me pilló al final del período de gira y fui muy afortunado porque a muchos colegas les pilló al revés, con una gira incipiente que llevaban dos años preparando. Yo venía agotado de 160 conciertos y la desconexión me vino bien.

PREGUNTA: ¿Cómo has pasado el encierro?
JORGE DREXLER: Ha tenido etapas. Hubo una primera de aislamiento y miedo; pasamos la enfermedad en la familia el primer mes. Fue un tiempo de mucho silencio, de inactividad, de estar tranquilo y habituarme a un tipo de vida que no había conocido, con una rutina y hábitos repetidos. Para mí fue un aprendizaje.

PREGUNTA: ¿Os recuperasteis bien?
JORGE DREXLER: Sí, no fue una versión severa, pero había un familiar de más edad que vivía con nosotros y de ahí el miedo.

PREGUNTA: ¿Y luego?
JORGE DREXLER: A partir de la fase 2, cuando empezó a abrirse el confinamiento, yo me fui reintegrando, fui al estudio de grabación, volví a componer… No había cogido la guitarra hasta entonces.

PREGUNTA: De hecho, no hiciste ningún directo en esos días…
JORGE DREXLER: La mezcla de aislamiento con la enfermedad me dejó un estado de ánimo en el que no estaba con ganas de comunicarme.

“En Costa Rica me dio miedo que alguien se contagiara por un concierto mío”

PREGUNTA: Sin embargo, sí fuiste de los primeros en retransmitir un concierto tuyo de manera gratuita por las redes. ¿Qué te llevó a ello?
JORGE DREXLER: Para mí fue una cadena de acontecimientos lógicos. Hicimos los conciertos en Colombia, pero en Costa Rica el ambiente estaba raro y me dio miedo que alguien se contagiara por un concierto mío. A mediodía, con el teatro montado, decidimos suspenderlo sin obligación alguna. Propuse entonces que lo hiciéramos igualmente.

PREGUNTA: ¿Qué planes tienes ahora para los próximos meses? ¿Volverás a salir?
JORGE DREXLER: Ahora mismo solo tengo un concierto en Madrid para septiembre y no sé si se podrá hacer. De hecho, no sé si tengo ganas de hacerlo en las condiciones de aforo reducido, porque además está todo vendido y habría que hacer tres funciones para que entre todo el mundo. La gira de EE.UU. por verano se ha suspendido, por ejemplo. De todos modos, ahora mismo me toca hacer un disco y no una gira.

“Ahora mismo me toca hacer un disco y no una gira”

PREGUNTA: ¿Ya tienes la idea o concepto que guíe todo el proyecto del nuevo disco?
JORGE DREXLER: En estos días, se ha empezado a vislumbrar una unidad que no sé si será la final. Salvavidas de hielo (2017) fue escrito de la manera más tradicional, pero este tengo ganas de cambiar la manera de la composición. Ya he tenido varios ejemplos de colaboración con músicos muy dispares, como C. Tangana. No sabemos qué vamos a hacer con el material generado, pero tengo muchas ganas de que las canciones surjan desde otro lugar.

PREGUNTA: ¿Entonces ya has empezado a reunirte con otros?
JORGE DREXLER: El proceso de composición en equipo, al que yo no estoy acostumbrado pero él sí, es bueno hacerlo de manera presencial, así que hemos estado trabajando en el estudio dos o tres personas en vivo y en directo. Ahora estoy intentando demostrar si eso mismo es posible hacerlo por Zoom. Tengo una agenda con cinco reuniones programas con músicos de todos lados, algunos muy conocidos, otros no.

PREGUNTA: El concierto del domingo suponía la primera vez que te subías a un escenario desde marzo. ¿Cuán diferente se siente uno desde allí? ¿Hay una magia especial?
JORGE DREXLER: Sí, evidentemente. Te da un plus de concentración. Te pone muchísimos las pilas y te focaliza.

PREGUNTA: ¿Consideras, como se ha llegado a decir, que con los conciertos en ‘streaming’ durante el confinamiento se ha difundido de nuevo la idea de que la cultura es gratis?
JORGE DREXLER: Tenemos una profesión con la maravillosa cruz de amar nuestro trabajo y, por ello, a menudo no cobramos cuando cogemos la guitarra. Era evidente que un músico, que está solo y aislado, y que sabe que su público también lo está, iba a intentar comunicarse con ellos.

PREGUNTA: No ha sido la fórmula ideal para un sibarita de los conciertos…
JORGE DREXLER: Los ‘lives’ de este confinamiento eran informales, muy domésticos, donde la prioridad era la comunicación y la belleza era la gran ausente, con una imagen y un sonido que no estaban preparados, un fondo estático…

“Los ‘lives’ de este confinamiento eran informales, donde la prioridad era la comunicación y no la belleza”

PREGUNTA: ¿Por eso resarcirte con el concierto del pasado domingo?
JORGE DREXLER: Nosotros este domingo buscamos un retorno a la belleza, con diálogo con los participantes, 6 cámaras y un plató con equipo de luces y sonido como el que llevamos en gira, más un equipo de realización de video.

PREGUNTA: ¿El público y sobre todo las autoridades saben responder luego a ese tipo de gestos o considera a los artistas personas egoístas?
JORGE DREXLER: Creo que la gente va a querer volver a conciertos en persona y había que mantener esa llama encendida.

PREGUNTA: De las alternativas que hay ahora mismo para poder hacer conciertos, ¿en cuáles crees más como espectador?
JORGE DREXLER: En el concierto al aire libre, si es para verlo como público con un aforo tirando a normal, porque el virus al aire libre se difunde muy poco en comparación con un espacio cerrado y en un teatro, con 1.600 personas dentro, me da más miedo.

“Como público, creo más en el concierto al aire libre como alternativa”

PREGUNTA: Hay muchos compañeros que se han quejado del trato diferencial a ese respecto, que el metro vaya lleno pero las salas de espectáculos estén limitadas. ¿Qué piensas al respecto?
JORGE DREXLER: No es un momento para reclamaciones sectoriales. Entiendo que el mío es uno de los más perjudicados y que nuestra profesión va a ser la última que va a levantar cabeza, pero qué pasa con un país si detienes el transporte público. No entiendo que un músico no vea la diferencia, porque desde el punto de vista social no tiene comparación.

PREGUNTA: ¿Entonces la cultura debe cruzar los brazos y esperar?
JORGE DREXLER: No, eso no quita el reclamar ayudas, porque no somos solo los cantantes. Hay mucha gente que vive de esto: instrumentistas, logística, catering, venta de tickets, personal de teatros, luthiers… Todos están sin trabajar. Pero no ganamos nada con apresurarnos y producir otro rebrote.

“Nuestro sector va a ser el último que levante cabeza, pero qué pasa con un país si detienes el transporte público; no entiendo que un músico no vea la diferencia”

PREGUNTA: ¿Qué medidas has intentado tú implementar en tu último espectáculo?
JORGE DREXLER: Metimos en un plató en un polígono industrial a 20 personas durante 10 días, con sus mascarillas, y pedí como condición hacer PCR a todos los involucrados. No es solo un ejercicio de conciencia. Nos lo tomamos muy en serio.

PREGUNTA: ¿Crees que el ‘streaming’ ha llegado para quedarse?
JORGE DREXLER: Es difícil decir si se quedará cuando podamos meternos 500 personas en la sala Caracol de Madrid compartiendo cervezas y hombro con hombro. Es un misterio. Hay cosas del teletrabajo que ya están instaladas, por ejemplo, pero también nos hemos dado cuenta de que lo presencial es importante para una experiencia emocional y grupal, como lo es un concierto.

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