Imaginen que se deciden a abrir su propia empresa de zapatillas deportivas. ¿Qué nombre le pondrían? ¿Nike, Adidas? Sin duda, lo aprovecharían si no existiera aquello de la propiedad intelectual. Obvien este punto e imaginen que pueden aprovecharse de una marca ya creada para montar, esta vez, su propio festival de música. ¿Ahora qué escogerían? En lo alto de su lista estaría Woodstock, no lo nieguen. El mítico festival celebrado en una granja de Nueva York en 1969 y símbolo de toda una generación que creía que un mundo posible es mejor.

Si aún piensan en rescatar la marca para organizar su evento, olvídense. Llegan tarde. La ONG de Polonia Great Orchestra of Christmas Charity se avanzó por allá 1995 para crear el Woodstock Festival Poland y, como no podía ser de otra manera, el reclamo no les ha ido nada mal. Van ya 20 ediciones del festival, con una asistencia en los últimos años superior a las 600.000 personas.

Si queda alguien en la sala que acudió al Woodstock original, la idea polaca quizás le suene algo a chino. Más allá de celebrarse al aire libre, en una gran extensión de terreno arenoso y de alguna furgoneta Wolkswagen de aires hippies, poco tiene que ver con el festival al que le ha tomado prestado el nombre.

Si espera comprar su billete a Polonia para ver a los Jimi Hendrix, Grateful Dead, Neil Young o Janis Joplin del siglo XXI, olvídese. El último cartel tenía como grandes nombres a Ska-p, Manu Chao y un listado inacabable de bandas nacionales que se escapan a nuestro control. Nada mal, pero tampoco comparable. Quizás el festival polaco no sea Woodstock, pero no se les puede negar ingenio a la hora de bautizarse.

Sobre El Autor

Victor Solvas
Victor Solvas

Redactor para APMusicales y jefe de redacción del 'Anuario de la Música en Vivo'. Anteriormente, responsable de prensa de The Walkers.

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