Víctor Solvas

Festivales: Guca o el festival que enloqueció a Miles Davis

Si por alguna extraña razón alguna vez va a parar al remoto pueblo de montaña serbio de Guca gozará de aire puro, silencio y una quietud difícilmente igualable. Y difícilmente sospechará del alboroto que se vive durante una semana en que este poblado de casi 2.000 habitantes pasa a acoger casi medio millón de personas y se convierte en la capital mundial de los trompetistas. Fanfarrias, canciones populares y coros regados en alcohol siempre a una velocidad de infarto. Este es el festival que volvió loco al legendario Miles Davis, que aseguró que “no sabía que se pudiera tocar así la trompeta”.

Cada pueblo tiene su folklore, pero pocos pueden presumir de tenerlo tan extendido e interiorizado entre su población como los territorios de los Balcanes. Las películas de Emir Kusturica y las canciones de Goran Bregovic llevaron el sonido de las trompetas y melodías como el Djurdjedan o el Mesecina al panorama internacional. A su sombra han crecido artistas como Dejan Tomasevic, la dinastía Markovic o Fanfare Ciocarlia, que giran con éxito por todo el mundo. Sin embargo, la tradición en Guca se remonta a más de medio siglo atrás.

Todas las estrellas balcánicas citadas en este artículo han pasado una o varias veces por Guca. Sin embargo, el encanto del festival va más allá de los escenarios. El ensimismamiento habitual de las calles del pueblo se transforma en un alboroto incontrolable durante una semana gracias a los cientos de paradas con comida –abstenerse vegetarianos-, camisetas y souvenirs al límite de la exaltación nacionalista serbia. Y por si medio millón de personas fueran pocas para un lugar pensado para 2.000 habitantes, las bandas populares surgen de cualquier rincón para lanzar al aire una melodía mientras ven como el agradecido público llena la boca de sus trompetas con un reguero de billetes. Quizás más de los que nunca vio Miles Davis.