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Festivales: Cruïlla Barcelona, la apuesta por la diversidad

Estar en el segundo escalafón mediático festivalero de la ciudad –tras el Primavera Sound y el Sónar- no impide al Festival Cruïlla Barcelona mantener una propuesta de primer nivel. Su nombre (“cruïlla” significa cruce en catalán) explicita la apuesta del festival por programaciones diversas, con artistas del punk, el rock o el hip-hop compartiendo cartel, ha contribuido a su crecimiento y le ha situado entre las citas indispensables en la capital catalana.

La variedad de su oferta se manifiesta en el cartel de este mismo año: con la aparición de un solitario Damon Albarn, el folk de Band of Horses, el hip-hop de Violadores del Verso, el pop de Zaz, el rap latino de Calle 13 y hasta los ritmos balcánicos de Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra.

Gracias a esta mezcla, el festival ha logrado imágenes insólitas como las del año pasado, cuando los mismos amantes del pop-rock más refinado que el primer día corearon las melodías de Rufus Wainwright y Suede se pusieron sus pantalones más anchos para recitar los explícitos versos de la estrella del hip-hop Snoop Dogg en la clausura.

Marca Barcelona
Además de música, el Cruïlla es marca Barcelona. Y eso que el evento celebró su primera edición –en 2005- en la ciudad costera de Mataró. Tras cinco citas en el Fòrum, el festival forma parte de los indispensables de la ciudad, en buena medida gracias a sus aportaciones extramusicales. Este mismo año, el Cruïlla Barcelona pondrá especial atención a la promoción gastronómica de la provincia, con puestos reservados para locales conocidos como La Burgueseria de Sant Cugat o el Suquet del Almirall que permitirán combinar la música con bocadillos creativos, paellas, tacos, makis y todo tipo de tapas. En la presentación del espacio gastronómico, el director del festival Jordi Herreruela, confesó que uno de los objetivos de futuro era que “la gente también venga al Cruïlla por la comida que se ofrece”.