Después de un 2018 con unos datos de facturación inmejorables, los festivales de música se mantienen con buenos números en 2019. Una cosa está clara: para tener una vida larga, los promotores deben especializarse e innovar edición tras edición.

Con las cifras de facturación en la mano, los festivales mantuvieron un rumbo positivo en 2019. “Fue un gran año con unos resultados magníficos, aunque 2018 fue lo máximo, puesto que llegamos a nuestra cifra techo. Las dos fueron grandes temporadas. Estar todos los años en más del 90% de ocupación es un resultado muy satisfactorio. No es bueno vivir en ese estado de éxito crónico, ya que te hace perder mucha frescura, creatividad, ganas de superación…”, comenta Alfonso Santiago, director de Last Tour. A pesar de todo, la industria está aprendiendo a adaptarse a los contratiempos, como la dificultad de contratación, cancelaciones de última hora o la simultaneidad de citas festivaleras.

Si consideramos que la industria de los festivales arrancó en España a finales de los 70, con el festival Canet Rock y sus doce horas de música al aire libre, estamos hablando de un sector aún muy joven. “En líneas generales, el sector de los festivales en España está en una etapa de crecimiento y de consolidación. Esta tendencia al alza está haciendo proliferar muchos de ellos. Y esto se debe a que cada vez el mercado está más receptivo a este tipo de experiencias”, explica Álvaro Martínez, director del Mallorca Live Festival, evento que en su cuarta edición se encuentra en plena etapa de crecimiento.

Cifras récord de festivales

El Medusa Sunbeach ha ganado el primer puesto en el ranking de asistentes al Arenal Sound, que hacía años que mantenía la primera posición. Con 315.000 asistentes, el evento celebrado en Cullera (Valencia) se ha posicionado como el más multitudinario. Entre algunas novedades, el festival contó con un espectacular despliegue policial por tierra mar y aire con más de 1.500 efectivos y una zona de exclusión aérea. El objetivo fue el de organizar el evento más seguro de la historia. Por otro lado, el Arenal Sound ha demostrado un año más conocer bien los gustos de los 300.000 sounders que agotaron los abonos en catorce horas y sin tener detalles del cartel. Si a estas cifras se suman los 202.000 asistentes del Rototom Sunsplash, con un leve descenso de 5.000 asistentes respecto 2018, la Comunidad Valenciana continúa copando las primeras posiciones del ranking.

Otros que han aumentado su número de asistentes son el Viña Rock de Villarobledo, en Albacete, que ha pasado de 210.000 a 240.000, el almeriense Dreambeach Villaricos, de 155.000 a 160.000, o el malagueño Weekend Beach, de 140.000 a 150.000 asistentes en 2019.

“La estrategia de marketing de los océanos rojos consiste en meterse a luchar con la competencia, con lo que el pastel se divide entre los que hay. En cambio, la estrategia de los océanos azules es irte al terreno donde no está la gente. La mayoría de festivales en España van a un mismo público. Es importante encontrar tu identidad e identificar tu público, sin mirar lo que están haciendo los demás. Ir en contra de la tendencia”, explica Sandra García-Sanjuán, fundadora y presidente ejecutiva de Starlite Catalana Occidente, el festival de Marbella que en ocho años ha multiplicado por diez el número de asistentes y que crece dos dígitos cada año.

“Nosotros hicimos un festival para gente de entre 40 y 50 años, que no quiere hacer colas, que quiere estar bien atendida y que quiere vivir experiencias más exquisitas”, añade. El evento, que en 2019 ha contado con la cifra récord de 281.000 asistentes apuesta por una experiencia diversificada, más allá de la música. En esta línea, Jordi Herreruela, director del Festival Cruïlla, comenta que “los festivales y promotores dependen en exceso del cartel musical. Tendría que ser posible hacer grandes eventos musicales y culturales en los que la programación artística no sea lo más importante”. El festival barcelonés, que en 2019 ha llegado a su cifra récord de 77.000 asistentes, hace algunos años que trabaja en esta línea.

El Cruïlla se ha posicionado como el primer festival de Europa en usar tecnología 5G. “La idea sale de la Mobile World Capital Barcelona, que pretende que Barcelona sea la capital del 5G”, explica Herreruela. Durante el festival, los asistentes tuvieron la oportunidad de usar las gafas de realidad virtual para vivir la sensación de estar entre los músicos del escenario principal durante los conciertos en tiempo real. “Yo siempre había pensado que la realidad virtual no funcionaría para los conciertos de música, pero cambia la perspectiva y cambia totalmente la experiencia”, añade el director.


FKA Twigs en Primavera Sound de Barcelona. Foto: Sergio Albert

Cierta preocupación en el sector

El fin de semana del 11, 12 y 13 de julio de 2019 fue el más disputado del año. En tres días se celebraron Mad Cool Festival en Madrid, BBK Live en Bilbao y O Son do Camiño en Santiago de Compostela. También se tenía que celebrar el Doctor Music Festival, que finalmente no tuvo lugar. Y si abrimos un poco más la óptica, el fin de semana anterior se celebró el Vida Festival y el Cruïlla, y el fin de semana después, y de forma excepcional, el Sónar en Barcelona. Seis festivales multitudinarios en tres fines de semana. “Posiblemente la oferta está creciendo más que la demanda”, explica Santiago de Last Tour, que añade que “en general ha sido un buen año, pero existen ciertos síntomas que podrían generar preocupación”.

Mad Cool Festival, por ejemplo, ha pasado de 240.000 asistentes en 2018 a 186.000 en 2019. “Sinceramente creo que hay público para todos, pero mentiría si dijese que, si no coincidiéramos en el mismo fin de semana, sería más fácil atraer al público”, explica Javi Arnaiz, director de Mad Cool Festival. El evento madrileño asegura que la falta de headliners girando por Europa, así como las incidencias que tuvo el encuentro musical en 2018 explicarían el descenso de público. “Tenemos que ser autocríticos y sinceros para aprender de los errores”, añade Arnaiz. También el BBK Live se ha visto resentido de esta situación, pasando de 120.000 asistentes en 2018 a 112.000 en 2019.

La franquicia madrileña del Download también ha registrado una caída este año, pasando de 105.000 a 70.000 asistentes –ya han anunciado que no se celebrará en 2020–, dinámica parecida a la del FIB de Benicàssim, que ha pasado de 170.000 a 114.00 asistentes. El FIB cerraba así una etapa tras ser comprado por The Music Republic, los responsables del Arenal Sound. En esta misma línea, Advanced Music, promotora organizadora de Sónar, ha entrado en 2019 a formar parte del accionariado de Paraíso Sonoro, promotora que organiza el festival madrileño Paraíso. El acuerdo servirá para “el desarrollo de contenidos y la creación de estrategias conjuntas”, explica la organización de Sónar, que añade que “nos complace especialmente trabajar codo a codo con José Morán y su equipo. Nos conocemos desde hace 25 años, por separado hemos creado festivales que se han convertido en modelos referenciales; ahora, juntos, compartimos un nuevo y estimulante reto creativo”.

2019 también ha sido un año singular para Sónar. Después de 25 años celebrándose el mismo fin de semana, el evento tuvo que cambiar forzosamente sus fechas habituales. El recinto donde se ubica Sónar de Noche, Fira L’Hospitalet, estaba ocupado por la ITMA, una feria de maquinaria textil. La cita musical se realizó cinco semanas más tarde, a finales de julio. Además, a pocos días de su celebración, el festival tuvo que hacer frente una huelga de los riggers (montadores aéreos) que realizan el servicio en exclusiva para Fira de Barcelona. Finalmente, Sónar pudo celebrarse sin ningún incidente, aunque no pudo repetir los espectaculares registros de 2018.

Sónar, igual que Primavera Sound, también tuvieron que hacer frente a una situación inesperada e incontrolable: la caída de un cabeza de cartel. En el caso de Sónar fue A$AP Rocky, mientras que Primavera se quedó sin la actuación de Cardi B.


Bad Bunny e el festival Sónar de Barcelona. Foto: Nerea Coll.

El sector coincide en que 2019 no ha sido un buen año para programar cabezas de cartel. “Ha sido un año sin muchos headliners potenciales girando e, incluso, algunos de ellos han salido de gira de estadios sin pasar por festivales”, comenta Arnaiz. Por contra, Alfonso Santiago asegura que “hay más headliners que antes, pero hay muchos más festivales, lo que hace difícil que todos puedan hacerse con buenos cabezas de cartel. Si el sector sigue creciendo más rápido que el mercado, esto posiblemente se acentúe a corto plazo”. En esta misma línea, José Gallardo, director de Tomavistas, el festival madrileño que en 2019 ha cumplido cinco años en el Parque Enrique Tierno Galván, asegura que “en España hay mucha demanda global y unos a otros los festivales se van vetando de alguna manera de cara a agencias internacionales, puede haber headliners adecuados para cada festival pero por periodos de gira, por exclusividades o por precios, no puedes contar con los grupos que quieres, así que hay que reinventarse a cada rato”. Por su parte, Guillermo Vega de Mouro Producciones añade que “el problema no es la falta de headliners, el problema es que tienen unos precios desmesurados. Creo que se está perdiendo un poco la noción del otro lado del business”.

“Hicimos un festival para gente de 40 – 50 años, que no quiere hacer colas, quiere estar bien atendida y que quiere vivir experiencias más exquisitas”.

Sandra García-Sanjuán, Starlite Catalana Occidente y Avory

Auditorio del festival Starlite Catalana Occidente de Marbella. Foto de archivo.

Nacimientos y defunciones de festivales

La proliferación de festivales, muchos de ellos dirigidos al mismo público y con carteles similares, “hace que exista una criba importante y que sobrevivan los más consolidados o los que tienen un público más determinado. El boom de festivales está cayendo”, confiesa Guillermo Vega, director de Mouro Producciones.

Una de las citas musicales que no ha llegado a celebrarse, a pesar que de que se gestó durante dos años, ha sido el Doctor Music Festival. El festival, que nació en 1996 y sumó tres ediciones históricas, tenía que volver este 2019 a los prados de Escalarre, Lleida. A solo tres meses de su celebración, la Agencia Catalana del Agua (ACA) emitió un informe desfavorable por riesgo de inundación de la zona. Este informe llevó al festival a cambiar su emplazamiento por el Circuito de Montmeló. Tras el cambio de emplazamiento, cerca del 80% de quienes habían adquirido el abono optaron por la devolución, según datos de la promotora.

El mismo Neo Sala reconocía que, de haberse mantenido en tierras ilerdenses, el festival aún hubiera tenido Y alguna oportunidad. En 2019 también se ha cancelado la primera edición del Weekend City Madrid. Según la organización CMY del evento, los motivos por el cual no se pudo realizar fueron los elevados costes de éste, la falta de patrocinadores y las pocas entradas vendidas. “La decisión es unilateral y ha sido tomada tras una ingente inversión económica, de tiempo, esfuerzo y compromiso que no han dado el resultado esperado para la viabilidad de la celebración del festival”, explicaban en un comunicado. El encuentro se tenía
que celebrar en septiembre en el recinto de Ifema.

El recinto ferial de Madrid, Ifema, se ha posicionado este 2019 como un recinto que reúne las características necesarias para la celebración de grandes citas musicales. En tan solo un año, Ifema ha acogido tres nuevos festivales. El Love the Tuenti’s Festival, que congregó a más de 30.000 amantes de la música de los 2.000, instaló tres escenarios: el dance, dedicado a los éxitos de la música de baile, el de pop, con bandas que marcaron a toda una generación, y el Playa Mix, con los típicos grupos de las noches de verano. Madrid Salvaje, el nuevo encuentro de música urbana, este concepto tan amplio que engloba multitud de estilos como rap, reggae, dancehall, ska, rock, trap, pop, electrónica o dub, entre otros, llenó Ifema de un público muy joven ansioso por “derribar lo políticamente incorrecto”, según el manifiesto de la primera edición del evento.

Además, desde el año 2017 Feria de Madrid acoge Río Babel, el evento con músicas de raíz latinoamericana que se celebra durante dos días en dos escenarios, y el DGTL Madrid, el festival holandés de música electrónica que combina a la perfección leyendas del techno, estrellas locales y productores a nivel mundial.

Para hacer frente a tal demanda creciente, el recinto ferial ha puesto en marcha un portal oficial de venta de entradas y ha incorporado nuevos espacios como el Palacio Municipal, con un auditorio con más de 1800 butacas. Todo esto se suma a los más de 200.000 metros cuadrados de espacios de Feria de Madrid, repartidos en 12 pabellones, cinco espacios outdoor y el nuevo Espacio 5.1.


Recinto del Concert Music Festival, en Chiclana de la Frontera. Foto de Archivo.

La novena edición del Coca-Cola Music Experience se ha renovado.
La cita musical se ha convertido este 2019 en una fiesta de dos días, 45 artistas nacionales e internacionales, en un nuevo espacio al aire libre, el recinto de conciertos Valdebebas- Ifema, donde se celebra el Mad Cool Festival. Fuengirola, en la Costa del Sol, acogió la primera edición del Rock the Coast Festival, dedicado a la música heavy y que acogió a primeras espadas de diferentes subgéneros del heavy. Tras el éxito de la primera edición, que se celebró en el Marenostrum Music Castle Park, la organización ha comunicado que no lo volverá a celebrarlo en el mismo lugar puesto que necesitan más aforo “Pese al éxito de la primera edición, y a nuestro pesar, nos vemos obligados a cambiar de recinto”, explican.

En Gran Canaria se ha celebrado la primera edición del Sun & Stars. El nombre del encuentro hace un guiño al sol, puesto que en Canarias hay sol todo el año, y a Starlite, puesto que es la empresa copromotora del festival, junto a New Event. “Es un festival orientado a gente de mediana edad, con zonas VIP para tomar una copa y una extensa oferta gastronómica. También es un encuentro social, una experiencia muy metida en el ADN de Starlite”, explica Sandra García- Sanjuán, fundadora de Starlite. El festival, que ha apostado por una programación de música latina, un género que funciona muy bien por la relación que tienen las islas con latinoamérica, “es una oportunidad para que grandes artistas actúen en Canarias”. En 2020 el la cita musical pasará de uno a dos días.

“Los festivales tenemos que ser altavoz de todas las demandas sostenibles para trabajar como herramientas de este cambio global”.

Javier Arnaiz, Mad Cool Festival

Piscina del Low Festival de Benidorm. Foto: Javier Rosa.
Mad Cool Festival 2019 en Madrid. Foto: Juanlu Vela.

Una mirada hacia el futuro: sostenibilidad y apoyo en el sector

Ya no es un reclamo pasajero, ni una moda. La sostenibilidad ha pasado a ser una prioridad en las agendas de todos los festivales. Certificados que avalan el compromiso a nivel medioambiental, trabajo digno y buenos sueldos e igualdad son algunos de los puntos en los que coinciden todos los festivales.

“Los festivales tenemos que ser altavoz de todas estas demandas para trabajar como herramientas de este cambio a nivel global”, explica Arnaiz. El respeto entre festivales, la comunicación y el apoyo en el sector también preocupa a los profesionales de la industria, que apuestan por remar todos a una para que esto no se convierta en una batalla campal, “los agentes internacionales, provocados por la falta de entendimiento entre promotores de nuestro país, gestionan las contrataciones con timmings de decisión larguísimos y con elevados cachés que muchas veces no se corresponden con lo que las bandas realmente generan y al final salimos todos perjudicados por igual”, reflexiona Gallardo.

Guillermo Vega, de Mouro Producciones, promotora que, entre otros eventos musicales, organiza Música en Grande, con lo mejor del panorama español y latinoa- mericano, Hoky Popi, dedicado al público infantil, y Vive la feria, para un público de entre 18 y 20 años. Encontrar la identidad e identificar el público es básico para la continuidad de los festivales. Además, añade, “el mayor reto de un festival es lograr su estabilidad y continuidad. Las administraciones tienen que encontrar alguna fórmula para darnos más continuidad. El 90% de los festivales estamos atados a concursos anuales ya que estamos en terrenos municipales. Cuando tienes un proyecto a 10 años, puedes trabajarlo”.

Mejorar la experiencia del usuario

Finalmente, el sector está también de acuerdo en que año tras año trabaja para mejorar la experiencia del usuario. “Trabajamos mucho en la experiencia del asistente para crear fidelización y poder sostener el crecimiento. El objetivo es no tener que depender tanto de un cartel y poder trabajar cada vez más la experiencia del asistente. Esta es la clave”, explica Martínez. Más allá de esta vertiente social de los festivales y de la música, Oriol Aguilà, director del Festival Castell de Peralada, que está dedicado a la música clásica, destaca que “los festivales también tienen que poder ser un espacio para la creación y el riesgo artístico, un espejo del pensamiento que tiene que poder interpelar y despertar preguntas. Los festivales tendrían que tener espacio para la transgresión y la ruptura estética y responder más a una representación única, irrepetible y singular”. Y concluye “en este sentido, uno de los grandes retos es la especialización.


Este texto de Teresa Vallbona ha sido originalmente publicado en el ‘Anuario de la música en vivo 2020 – Especial 20 Aniversario‘ de la Asociación de Promotores Musicales.

Sobre El Autor

APM

La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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