Hace poco más de una generación atrás, aún se percibía a los compositores como verdaderos magos. Y es que es realmente mágico traducir sentimientos en letras y melodías capaces de conectar y tocar las fibras de millones de personas y de volverse la banda sonora de momentos determinados de sus historias vitales. Eso no tiene precio, y ¡vaya que tiene mérito! La canción es la fuente de esta industria. Una gran voz, si no canta, no puede ser escuchada.

Un gran músico, arreglista o productor, sin una canción, no tiene como vestirla de su arte. Un ingeniero no tiene qué grabar o material para mezclar. Un locutor no tiene qué poner a sonar en la radio. En fin. La base es una buena canción. Sin canciones, no hay artista. No hay disco. No hay vídeo musical. No hay promoción, ni tour, ni conciertos. Pero parece como si hoy la industria de la música lo hubiese olvidado.

¿Qué hubiesen hecho Agustín Lara, Consuelo Velásquez, Manuel Alejandro, Armando Manzanero y Juan Carlos Calderón? Son apenas algunos de los muchos compositores que inspiraron a tantos otros para seguir por este camino. Incluso a mujeres (a pesar de que sean una notable minoría), con el doble reto que eso representa.

El mundo cambia. Las formas cambian. Pero la esencia siempre debe mantenerse. En el mundo digital, por ejemplo, solo aparece el título del tema y el nombre del artista, convirtiendo las canciones en huérfanas. Pocos medios y plataformas trabajan para dar el merecido espacio a todos los que poseen crédito autoral. Mientras que todos deberían hacerlo.

Hoy, nuestro deber incluye rescatar el valor que representan las canciones y sembrar, correcta y dignamente, para que las nuevas generaciones puedan vivir de la inspiración, en una profesión que sostiene a toda una industria y cuyo legado se eterniza. Porque la música es capaz de trascender las barreras del tiempo. Porque no se crea sola. Es un regalo divino, traducido en letra y melodía por el compositor. Las canciones no merecen ser huérfanas, ni sus creadores, invisibles.

Erika Ender
Cantautora y coautora de ‘Despacito’

Este texto ha sido originalmente publicado como billete de opinión en la cronología de 2018 del décimo aniversario del Anuario de la música en vivo

Sobre El Autor

APM

La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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