El lunes 16 de septiembre se anunció la venta de entradas de las últimas fechas de la gira El mal querer de Rosalía. La primera fecha el 7 de diciembre en el Palau Sant Jordi de Barcelona y la segunda el 10 del mismo mes en el Wizink Center de Madrid.

Entradas agotadas en cuestión de dos horas

Algunas entradas se lanzaron en preventa el 18 de septiembre y la salida de venta general se programó para el viernes 20. Para los fans que no la habían visto en festivales o que querían repetir la experiencia era una gran oportunidad, ya que los precios rondaban los 30-70 euros, cantidades asequibles para un evento de estas características. Poco después de lanzarse, la web de Ticketmaster mostraba una pantalla de cola que rondaba los 30-60 minutos y rápidamente colgó el cartel de sold out. Las entradas se seguían vendiendo, pero por un precio mucho más elevado, en varias páginas de reventa. A través de las redes sociales, los fans que no habían conseguido comprarlas expresaron su descontento y quejas por haberse quedado sin después de tanta espera.

El mismo viernes por la tarde se anunciaba una segunda fecha en Barcelona, el 8 de diciembre. Era una segunda oportunidad para todos aquellos que se quedaron fuera. La venta se abría el lunes 23, y ocurrió exactamente lo mismo: larga cola en la web de Ticketmaster y entradas agotadas en cuestión de minutos. Las redes se encendieron otra vez ya que se volvían a encontrar muchas entradas en páginas de reventa como StubHub. Quejas sobre el colapso de la web, por las largas colas virtuales de espera y por la posible actuación de bots, entre otras, inundaron las redes sociales.

En busca de respuestas hemos hablado con Sergio Castrodeza, responsable de Operaciones de Ticketmaster España.

Entradas en plataformas de reventa

La principal cuestión y queja de todos los usuarios es la de que cómo han podido acabar tantas entradas en reventa, y si los bots han tenido algo que ver. Según Castrodeza, lo que ha pasado en el caso de Rosalía es que “la demanda ha superado enormemente la oferta disponible. El aforo disponible es limitado y la media de precios es inferior a la media en eventos de este perfil. Esto provoca un desequilibrio importante y como resultado un alto volumen de entradas aparece en portales de reventa”.

Asimismo, insiste en que para conciertos como este “Ticketmaster activa por defecto una serie de medidas que incluyen: la identificación y bloqueo de ataques de bots, la monitorización de los procesos de compra, el pago seguro con las últimas medidas de autentificación de los usuarios y la monitorización de las transacciones completadas para identificar aquellas que sean con fines fraudulentos”. También añade que desde la compañía han bloqueado en el último hasta seis mil millones de bots en todo el mundo y han identificado y anulado miles de compras fraudulentas.

En estos casos en los que trabajan con eventos de gran demanda, además, detallan que ofrecen otras medidas y herramientas para poder reducir las posibilidades de que gran parte de las entradas acaben en la reventa. Por ejemplo, las preventas verificadas (Verified Fan), donde se monitoriza  el pre-registro de fans para bloquear a aquellos sospechosos de querer especular, así como las entradas nominales, que impiden la transferencia de entradas entre particulares, aunque para muchos promotores no es la mejor opción.

Largas colas virtuales

Durante el poco rato que estuvieron las entradas a la venta, en la web se mostró una cola virtual con un tiempo de espera que iba de los 30 a los 60 minutos. Para solo dos conciertos daba una sensación de colapso de la web. Castrodeza insiste en que la plataforma no se colapsó ni bloqueó en ningún momento. Se llevó a cabo el proceso habitual en eventos multitudinarios como el de los conciertos de Rosalía. De hecho, expone que “la plataforma es capaz de procesar miles de transacciones concurrentes en un entorno sólido y seguro. Esto lo que permite es que un número muy elevado de usuarios entren a comprar entradas al mismo tiempo y el aforo disponible se venda en pocos minutos”. Añade también que cuando “el caudal máximo de venta se supera, la plataforma activa un mecanismo de seguridad (la cola virtual) que ordena por orden de llegada a los usuarios que inicialmente no han podido entrar en el proceso de compra. A medida que los usuarios completan sus transacciones y se ‘liberan huecos’, la cola virtual avanza y el resto de los usuarios puede acceder a la compra”.

Sobre El Autor

Olga García

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Una Respuesta

  1. Santi Beascoa

    La pregunta obvia que queda sin respuesta en el artículo es, ¿de donde obtiene StubHub tantísimas entradas para revender?

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