En primera persona: Y es que yo tengo una banda de rock & roll, por Manel Fuentes

Artículo del presentador de televisión y líder de The Spring’s Team Manel Fuentes para el VII Anuario de la Música en Vivo.

«Y es que yo tengo una banda de rock & roll». La frase no es mía. La cantaba Loquillo, pero seguro que con orgullo la han pronunciado todos aquellos que, como yo, lideran una de ellas. La mía no es una banda cualquiera, sino una banda tributo. Sí, efectivamente: tributo a Bruce Springsteen y la E Street Band.

El formato es conocido. Recreamos las canciones del rockero de New Jersey, emulamos sus gestos y tratamos de transmitir esa atmósfera y esa complicidad que se genera en cada uno de sus conciertos. Vamos, que la idea es tan buena que ¡podríamos hacer un programa de televisión y llamarlo Tu Cara Me Suena! Hace más de diez años que me dedico a ello y, desde hace dos, con un nivel de exigencia y profesionalidad realmente alto. Y todo esto ha tenido recompensa.

2015 fue muy generoso. Hemos recibido el Premio Ondas por Tu Cara Me Suena, pero con la Spring’s Team nos ha llegado la nominación de los promotores catalanes a los Premios ARC como mejor banda tributo. ¿Por qué? Pues porque los promotores son muy buena gente y tienen un gran criterio… y porque el público responde. Ellos saben distinguir lo que está bien y lo que está regular, especialmente en las bandas tributo, ya que el referente está muy claro. No se dejan manipular ni por publicidades engañosas ni por eslóganes inventados.

Solo los mejores rompen la pana

Las bandas tributo, a parte de entre buenas, malas y mejores, también se dividen entre las que homenajean a bandas o artistas desaparecidos o a grupos y artistas en activo. Con una mayor dificultad para los que honramos a los que todavía están en la carretera, por motivos evidentes. Aquí no hay nostalgia. Al original le pueden seguir viendo y disfrutando y, a través de él y de lo que él hace, exigir a los que le rendimos tributo.

En 2015, la gira del grupo argentino God Save the Queen arrasó en España. Ni Freddy ni Queen están, pero el talento y la fidelidad de los pibes es monumental. Ese es el camino. Esfuerzo y talento. Mucho talento.

Imitar a los grandes te pone el listón muy alto. Eso sí, trabajar duro para saltarlo te permite saborear un poquito ese sitio mágico donde se crean los lazos que unen para siempre. Público y artistas compartimos una pasión por el ausente, al que tenemos que hacer presente de un modo creíble. Nos vemos en la carretera… ¡o en la tele!