Fuente: Facebook del Festival Cruïlla

En primera persona: Festivales con personalidad

Artículo de Jordi Herreruela, director de Cruïlla Barcelona para el VII Anuario de la Música en Vivo.

Son muchos los festivales que apuestan por la definición de un estilo musical como principal reclamo para el público, especialmente en aquellos estilos musicales donde el público es más fiel.

Hoy en día, el público que sigue la música independiente es el que consume música de manera más constante y voraz, el que mantiene un consumo musical más elevado y una vinculación más estable con la música a lo largo de todo el año. Es un público que vive conectado a las noticias de sus artistas favoritos, que está pendiente de si se publica un tema o vídeo nuevo y que sigue de forma habitual los canales de comunicación especializados.

Esta tipología de público es una minoría, aunque la escena independiente constituye una tendencia. Actualmente son muchos festivales compitiendo por el mismo público, los mismos espacios en los mismos canales de comunicación, involucrando a los mismos patrocinadores, etc.

Además, los festivales ponen el foco exclusivamente en la programación musical, convirtiéndose en la pasarela del catálogo de la temporada, pero son experiencias incómodas: se sufren colas, aglomeraciones y largos desplazamientos, los conciertos son cortos, los artistas se solapan, los servicios son deficientes, están masificados y pierden calidad en todos los sentidos.

Se trata de un formato de gran evento que se creó hace 20 años y que prácticamente no se ha actualizado. En cambio, la sociedad ha evolucionado significativamente, de forma especialmente visible en los últimos cinco años, con importantes manifestaciones sociopolíticas y dando más valor a la singularidad, la diversidad, la cooperación y la comunidad. Así, las personas se resisten a ser tratadas como simples consumidores que vagan por el recinto.

A esto debemos añadir que el consumo musical se ha sociabilizado, creciendo considerablemente entre el público generalista el consumo de música en streaming. Se consume más música, mucho más variada, pero el vínculo emocional con los artistas es más efímero.

En mi opinión, existe un público enorme que consume conciertos asiduamente, 4 o 5 veces al año, pero que no contempla la posibilidad de asistir a festivales de gran formato porque los identifica con público joven, zona de acampada e incomodidades. Por tanto, se impone renovar el concepto de festival de gran formato dirigiendo la oferta también al público potencial que aún no asiste a este tipo de eventos, en lugar de realizar la misma oferta, una y otra vez, al público ya existente.

Se requiere de esfuerzo y constancia en la creación de nuevos públicos y, posiblemente, debamos desmitificar la figura de los artistas como único polo de atracción y trabajar para proponer una experiencia única con una personalidad diferenciada. Es preciso otorgar un papel principal a la calidad de los servicios y sería conveniente disfrutar de actuaciones completas, asistir a los espectáculos cómodamente, no sufrir colas para utilizar los servicios disponibles
y evitar que se solapen las actuaciones principales. Por último, cabe reformular el encuentro entre artistas y público, dando un papel protagonista y activo a este último.