Para que un concierto sea posible, hay muchas personas detrás trabajando. No vale con que un artista tenga un repertorio, si no hay un escenario preparado (en una sala, recinto o espacio al aire libre), un promotor que organice la actuación y también todo un capital humano y profesional para hacerlo realidad. Este último grupo, formado por los equipos de comunicación, producción, logística y todos sus técnicos, son las crews, las más olvidadas en esta crisis por las instituciones.

Pero han surgido muchas iniciativas para visibilizar su trabajo, ponerlo en valor y ayudarlas económicamente. Porque sin las crews, tampoco hay música. En APMusicales hablamos con los protagonistas de dichas iniciativas para conocerlas más a fondo.


El sentimiento de comunidad de #SOMOSMÚSICA

Cuando estalló la propagación del COVID-19 en España, se paró en seco toda la actividad de la música en vivo. Con la incertidumbre, todavía presente dos meses después, de lo que pasará con el sector, nació una iniciativa anónima para respaldar la música: #SomosMúsica.

Sin ninguna cara visible, se puso en valor todos los profesionales que trabajan en el sector, más allá de los músicos. “Habían pasado sólo unas cuantas semanas, la música era protagonista total esos primeros días en la cuarentena, desde los balcones, en nuestro confinamiento, en el ánimo de la gente… y creímos que era necesario que el público se diese cuenta de que detrás de una canción que emociona hay muchísima gente involucrada que hace posible esa canción”, explica Lorena Jiménez, de la agencia de comunicación La Trinchera, una de las impulsoras en la sombra de la iniciativa.

El target de la campaña era el público, pero la industria musical se la sintió suya y de aquí su éxito: “Todo el mundo se vio por primera vez representado, no se había movido aún nada y lo sintieron propio”, comenta Jiménez. #Somosmúsica, dice, nació como “una acción de amor a nuestro trabajo” y después de ser trending topic crearon las redes sociales y las dinamizan dando voz a profesionales del sector, con entrevistas en directo. “Lo bueno es que hay todo tipo de iniciativas diversas que utilizan la etiqueta de #somosmúsica. Si queremos reivindicarnos como industria, se nos tiene que conocer y, a día de hoy, sigue siendo una gran desconocida. Para eso las redes son nuestras grandes aliadas. Nosotros seguimos haciendo campañas cada cierto tiempo”, valora.

En el caso de las crews, también desde la asociación Afial solicitan “al gobierno la aprobación de medidas que permitan la supervivencia del sector”. Lo hacen a través de la campaña #Yosalgoaescena y que ya acumula miles de firmas.

Los fondos para crews de Live Nation

La visibilidad es primordial en todas las campañas, pero muchas de ellas han incidido también en promover una recogida solidaria de fondos para el colectivo de las crews en general. Así, cualquier profesional que cumpla con los requisitos puede solicitar estas ayudas.

Una de las primeras campañas que surgió fue Crew Nation, promovida por Live Nation. La compañía ha finanzado 5 millones de dólares y la misma cifra proviene de donaciones de artistas y también del público, a través de la venta de merchandising (camisetas, chándal, mascarillas, gorras, etc). “Queremos extender una mano amiga a los equipos de gira y locales que dependen de los espectáculos para ganarse la vida”, explica Live Nation que además los considera las crews la “columna vertebral” de la industria del directo.

La gira que nos une: la camiseta solidaria de WiZink Center

El WiZink Center y On Stage Merchandising se han unido también para ayudar a los técnicos, riggers, montadores, etc. Con el lema La gira que nos une presentan una camiseta solidaria para recaudar fondos. “Nuestro calendario, que prometía ser un éxito para este 2020, ha desaparecido por completo. Esto se traduce en cientos de técnicos de gira que no llegarán a pasar por nuestro recinto, sumados a los cientos de técnicos y personal de producciones locales que tampoco podrán hacer realidad esa ilusión para los fans y el público”, explican desde el recinto madrileño. Por el WiZink Center pasan técnicos de todas partes de España y también extranjeros y es difícil saber el número de afectados total, pero estiman que se trata de miles de personas.

El perfil de los beneficiarios son trabajadores por cuenta ajena o propia de perfil técnico que dediquen “al menos el 75% de su actividad económica al sector del montaje de conciertos y/o espectáculos”, que hayan perdido toda su actividad debido al COVID-19, que no cobren ninguna ayuda de la administración y que tengan a cargo los costes de su vivienda (alquiler o hipoteca). Las solicitudes se abrirán a finales de esta semana y desde el WiZink no descartan abrir más períodos de inscripción para llegar al máximo de trabajadores posibles.

Asimismo, se ha creado un comité asesor para supervisar que el proceso sea “transparente, claro y objetivo”. Este está formado por representantes de la industria como Gus Gómez (productor y co-fundador de LV-Eventos), Manuel Requena (APPORTE), Manolo Gil (stage manager), Alfred Crespo (director de Pennywise), un representante de WiZink Center y uno de On Stage.

De la tristeza a la acción directa: así nace la campaña de Brutal Events

Brutal Events se encarga de la producción de festivales como Cap Roig, Suite Festival, Polo Music Festival, Room Festival, Starlite y también las giras de Pablo López, Antonio Orozco, David Bisbal, Aitana, Miki Núñez, entre otros. Y como en el resto del sector, han visto como algunos conciertos se aplazaban y otros se cancelaban debido al COVID-19.

“Al inicio del estado de alarma tuve la sensación de que la afectación sería real, no pasajera y sentí mucha tristeza por los trabajos realizados que quedaban parados justo antes de ensayos generales, a punto de salir a la carreta. Me generó frustración ver la cantidad de profesionales freelance que dependían de esas giras para hacer su temporada y se quedaban en suspenso.  Ese sentimiento fue la chispa de nuestra campaña”, cuenta Ricardo Yago, director de Brutal Events.

En total, esta campaña, gestionada a través de GoFundMe, va destinada a unas 30 personas del círculo de crew que son autónomos y que se encuentran en una situación de vulnerabilidad. En el inicio, el objetivo de recaudación fue 6.000 euros, pero con el éxito inicial la segunda meta fue 10.000. Y si llegan a las cinco cifras, lo ampliarán hasta 15.000 euros. “Las ayudas son directas y se reparten en ‘cheques’ de 300€ para tratar de hacer durar los fondos para que vayan a los más necesitados”, explica Yago.

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