El origen de los festivales (IV): Los grandes festivales

Los grandes festivales, tal y como lo conocemos hoy día, con Primavera Sound, Sónar, FIB y BBK Live como máximos exponentes, derivan de aquel primer impulso que partió de aquellos festivales pioneros (Festival de Granollers, Canet Rock, etc.) que importaron una innovadora forma de disfrute de la música en directo llegando a ser el símbolo del cambio y de los nuevos gustos musicales de una juventud efervescente.

Sin embargo, estos festivales pioneros se encuadraban en un contexto territorial limitado y en un marco reivindicativo que tendía a lo local, lo cual los aleja del concepto de festival masivo que es el que define a los grandes festivales contemporáneos.

El primer germen de ‘festival masivo’ fue Iberpop 84, que bajo el subtítulo ‘Primera muestra de nuevos panoramas’ pretendía ser un festival dedicado a las principales figuras del pop y el rock español (en su primer cartel encontramos a Danza Invisible, La Mode, Nacha Pop y Alaska y Dinarama) contando con un programa de conferencias y actividades que contaron con la participación de periodistas musicales de la talla de Carlos Tena y Diego A. Manrique, incluso del mismísimo Pedro Almodóvar en su segunda edición. El Iberpop fue el festival que abrió las puertas a una visión distinta de la música en vivo con evidentes paralelismos con los festivales de ahora.

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Backyard Babies en el Espárrago Rock

Pero el primer festival español al que podemos etiquetar como ‘festival masivo’ es sin duda el Espárrago Rock. El festival andaluz comenzó como una noche de rock vinculado a las fiestas locales del municipio de Huétor Tájar (Granada), en 1989, con un cartel que contaba con la actuación de Los Ilegales y los granadinos Dementes. Ni que decir tiene que fue todo un éxito, lo que se tradujo en cuatro ediciones más en la pequeña localidad agrícola que incluyeron a Los Enemigos, Barricada, Lagartija Nick, Extremoduro o Siniestro Total entre sus artistas más destacados hasta su internacionalización en 1995 con un cartel con lo mejor del panorama pop y rock alternativo como Sonic Youth, Terrorvision, y los españoles Pata Negra y Sex Museum, ya en la ciudad de Granada.

El Festival se trasladó al Circuito de Jerez para poder ofrecer las mejores condiciones a un festival que no paraba de crecer. Sin embargo, en el 2000 un fuerte temporal de lluvia causó la cancelación del que se dijo fue uno de los festivales europeos más destacados del panorama de la música en vivo, a la altura de  Reading o Glastonbury. Después de esta etapa el festival volvió a su localidad de procedencia bajo el nombre de Fiesta del Espárrago Verde.

El influjo del Espárrago Rock fue evidente y gracias a eso otros festivales empezaron a asomar por toda la Península. Entre 1994 y 1997 surgen Doctor Music Festival, Sónar y FIB que marcaron un antes y un después en el mapa de festivales en España.

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Doctor Music Festival

El denominado «Woodstock de los Pirineos» (Doctor Music Festival) alcanzó la categoría de festival masivo en su primer año (1996) con un cartel impensable, al menos para un festival realizado en el sur de Europa. David Bowie, Sepultura, Lou Reed, Iggy Pop, Blur, Patti Smith fueron los protagonistas de la primera edición y la más exitosa de las cuatro que llegaron a realizarse.

Fueron diversos problemas los que acuciaban a la organización por lo que el Festival no se extendió mucho más allá en el tiempo. Estas complicaciones llevaron a trasladar la tercera edición del festival a tierras asturianas (La Morgal), pero no resultó tan bien como se esperaba, trasladándose definitivamente a Barcelona un único día en el Estadio Olímpico, en un macroconcierto (Doctor Music Day) con Metallica, Linkin Park y REM como cabezas de cartel.

El Doctor Music Festival se alzó en poco tiempo como leyenda y paradigma de los grandes festivales (Sónar o el Primavera) gracias al gusto por el eclecticismo musical (desde el rock clásico al techno) y la variedad de actividades en un enorme recinto al aire libre. En palabras de Neo Sala, promotor del Doctor Music Festival, «la idea era atraer a un público de un amplio espectro generacional». Palabras hechas realidad y que marcaron la fisonomía de los festivales rock en España.

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Sónar de Día

Por la vertiente electrónica encontramos en el Sónar, festival referencia no solo a nivel nacional, sino internacional  —ya que se han celebrado ediciones en más de veinte países— con un enfoque vanguardista y rompedor nunca antes visto, que en apenas dos años se convirtió en un festival de masas. Su nacimiento se remonta a 1994 de la mano de Ricard Robles, Enric Palau y Sergio Caballero, contando en la actualidad con 23 ediciones ininterrumpidas y un crecimiento continuo a lo largo de estos años. Es uno de los diez festivales con mayor número de espectadores del país alcanzando en 2015 las 120.000 personas en tres días.

Sónar se ha caracterizado con los años como el lugar idóneo y de encuentro de los profesionales de la industria musical, y como escaparate de las nuevas tendencias artísticas y tecnológicas que cada año surgen a nivel mundial. Bajo el paraguas de Sónar Pro se encuadraron, a partir de 2010, una serie de actividades no musicales, que incluían una feria discográfica y otra tecnológica (desde 1994), ampliado con otras secciones como SonarMática (arte digital), SonarCinema (cine, documentales, cortos, etc.) y Sonorama (creación sonora y audiovisual), además de conferencias de artistas y profesionales de reconocimiento que desde 2013 se engloban dentro del epígrafe Sónar+D.

Pero este prestigioso festival no sería tal si no hubiera contado con la materia prima indispensable de todo festival: la música y su imagen. Artistas de la talla de Björk, LCD Soundsystem, Pet Shop Boys, The Chemical Brothers o la legendaria Grace Jones han protagonizado algunos de los carteles más impactantes del Sónar que cada año cuenta con lo mejor y más avanzado en el panorama musical, así como con sus cuidados y atrayentes campañas promocionales, que han creado escuela.

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Primavera Sound

Sin salirnos de Barcelona, encontramos otro macro festival donde los haya y que cada año está en boca de todos los aficionados a la música. Está claro, hablamos del Primavera Sound. Este Festival que comenzó siendo un pequeño escaparate de los sonidos y tendencias musicales, que por entonces (2001) no tenían cabida en el circuito de festivales, a la postre se ha convertido en símbolo del éxito del indie en España albergando a cerca de 175.000 espectadores en su última edición.

El primer Primavera Sound se celebró en el recinto del Poble Espanyol, en una única noche, con bandas totalmente desconocidas para el público como Carl Craig o Le Hammond Inferno, manteniendo esta ubicación durante tres ediciones más por las que pasaron unos primerizos LCD Soundsystem —que este año vuelven pero con la categoría de cabezas de cartel— y bandas ya consolidadas como The White Stripes, Wilco o Franz Ferdinand. El Festival estaba listo para despegar hacia nuevos territorios y se trasladó en 2005 al Parc del Forum, zona que ha quedado vinculada hasta hoy al Primavera.

El crecimiento de este gran festival ha venido acompañado de una labor promotora importante con cientos de conciertos celebrados de forma paralela al festival y durante todo el año, junto con la expansión hacia otras ciudades (NOS Primavera Sound en Oporto), la creación del encuentro de profesionales de la industria musical más prestigioso del país (Primavera Pro) y la puesta en marcha de un sello discográfico (El Segell del Primavera) y una tienda de discos (La Botiga del Primavera) en un momento tan delicado para la distribución física de la música.

El Primavera Sound ha roto  con todas las limitaciones y convenciones, posicionándose como un actor primordial en el desarrollo de la cultura musical de nuestro país convertido en todo un referente a nivel internacional.

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Festival Internacional de Benicàssim

Aunque no debemos olvidar que el festival que alcanzó por vez primera el status de «festival internacional» fue, sin duda, el Festival Internacional de Benicàssim más conocido como el FIB.

Nacido como Festival Independiente de Benicàssim en 1995 gracias al impulso y actividad musical de la Sala Maravillas de Madrid —donde se gestó la que luego se denominaría como «escena indie»—, la revista Spiral, el  sello Elefant  y el buen hacer de los hermanos Morán, el FIB ha llegado a consolidarse como uno de los festivales musicales de más renombre.

Ahora es habitual ver ofertas de «festival y playa», pero por aquellos entonces era algo único y singular. El FIB se ha caracterizado desde sus inicios por atraer un «turismo musical» específico, aunque Benicàssim, pequeña localidad del levante que apenas llegaba a los 10.000 habitantes hace veinte años, era capaz de alcanzar en época estival una población superior a las 100.000 personas. Quizá por ello sus organizadores, conocedores del terreno, apostaron fuerte por esta zona.

La importancia del FIB en el mundo de los festivales es incontestable, ya que por sus distintas ediciones han pasado la flor y nata del pop-rock alternativo mundial con nombres tan señalados como The Chemical Brothers, Blur, Björk, Leonard Cohen, Radiohead o Franz Ferdinand por citar algunas de las bandas y artistas que allí se dieron cita.

En la actualidad ya son 20 ediciones del FIB, que sigue en pie a pesar de las dificultades y los problemas que casi lo vieron desaparecer en 2013. Un festival multitudinario que es todo un sello de excelencia y éxito y un símbolo de la música independiente.

Y para cerrar el círculo de grandes festivales tenemos al Bilbao BBK Live organizado por la promotora Last Tour, y el más joven de los ya citados. Desde 2006 este festival tiene el privilegio de haber alcanzado dos sold outs en sus dos últimas ediciones con cifras record que superan los 100.000 asistentes.

BBK LIVE COUNTING CROWS, FOTO DE BORJA AGUDO, 9/7/2015
Counting Crows en el Bilbao BBK Live 2015. Foto: Borja Agudo

El festival emplazado en Kobetamendi, uno de los espacios más singulares de Bilbao y mejor valorados por el público, cuenta ya con diez ediciones por las que han pasado bandas del calibre de Guns’n Roses, Coldplay, Red Hot Chili Peppers, R.E.M. y Radiohead. El festival Bilbao BBK Live ha apostado desde sus inicios por un eclecticismo de géneros y bandas que se traduce en una personalidad única y desprendida del ideario «indie», que le diferencia del resto de festivales de la Península.

Todavía se nos quedan en el tintero otros festivales de gran aforo como son el Rototom Sunsplash, el Arenal Sound, Viña Rock y Al Rumbo, que trataremos en las próximas entregas de esta serie dedicada a la Historia de los Festivales.