Presentación de la nueva estética en los escenarios del festival en la rueda de prensa de l’Antiga Fàbrica d’Estrella Damm

El diseño de escenarios en los festivales, camino a la diferenciación

Un escenario enmarcado en elementos naturales y orgánicos, como madera y vegetación, y un impresionante juego de luces. Esta fue una de las novedades que más sorprendió en la rueda de prensa de presentación del Festival Cruïlla, que se celebra del 8 al 10 de julio en Barcelona. El objetivo, aseguró la organización, es el disfrute total del espacio tanto de día como de noche.

El artífice de la obra es el director de cine, guionista y director artístico Lluís Danés, quien empezó su carrera como escenógrafo. “En los últimos años hay la tendencia de tematizar los festivales para conseguir diferenciarse, y un esfuerzo de los promotores para coger cada vez más entidad”, argumenta el artista sobre su trabajo.

Según el diseñador, la causa de este proceso se encuentra en la “herencia de los festivales de Estados Unidos, que pueden ser en el desierto y en los que la gente va disfrazada. Todo con el objetivo de dar un plus al espectador”. Danés pone como ejemplo el Burning Man, un festival anual de siete días en Black Rock, Nevada, una ciudad temporal sin gobierno construida por los participantes durante la primera semana de septiembre. “Eso es una especie de Woodstock post-nuclear. Aquí es irreproducible”, asegura.

 

Otro festival ubicado en un desierto estadounidense que dispone de un espacio así es el Coachella. Su escenario conocido como ‘Big Fish’, en referencia a la película dirigida por Tim Burton, se presentó en 2015 como una atracción y un refugio electrónico diseñado para refrescar y calentar al mismo tiempo. En la mente de los asistentes quedó grabada esa imagen colorida, con chicas disfrazadas y mangueras decoradas como peluches: una experiencia única.

Danés, por su parte, lleva años trabajando en escenografías de músicos, pero esta vez se ha encargado del diseño exterior del escenario del Cruïlla, en el que la organización ha querido huir de las experiencias tecnológicas de otros años. En las últimas ediciones del festival había optado por el mapping (proyectar animaciones o imágenes sobre superficies) entre concierto y concierto, pero esta vez querían algo distinto. “Hay que tener claro para quién trabajas, si es para el festival o para el artista”, señala Danés.

“El Cruïlla quería acercar la naturaleza a esa gran losa de cemento que es el Parc del Fòrum de Barcelona”, explica el diseñador, que añade que en el evento participarán otros artistas con el objetivo de ampliar la idea de hacer entrar en el espacio hierba y plantas.

De hecho, también en Europa hay empresas dedicadas exclusivamente a satisfacer este tipo de peticiones. Una de ellas es Phixion, la encargada de diseñar el escenario principal de Tomorrowland, el festival de música electrónica celebrado anualmente en la escuela internado Boom de Bélgica. En 2015, el tema del escenario fue “The Kingdom of Melodia”, en el que reprodujeron un reino mágico, como salido de un cuento de hadas.

Con todo, Danés afirma que lo más le gusta es trabajar con músicos. “Los que apuestan por ello tienen mucho valor”, reconoce. Y en ese camino también hay algunos nombres destacados, como el de Es Devlin, la multigalardonada diseñadora responsable del show Innocence + Experience de U2, que Doctor Music y Live Nation llevaron al Palau Sant Jordi de Barcelona en octubre del año pasado. O Luis Pastor, encargado del diseño de escenografía y luces de Alejandro Sanz, entre muchos otros.

Uno de sus espectáculos destacados fue La Música No Se Toca Tour, la gira de Alejandro Sanz que pasó por Miami, Nueva York y Puerto Rico, para iniciarse oficialmente en México y terminar el 22 de agosto de 2014 en el Starlite Festival de Marbella. Pastor creó para esa gira un concepto transgresor, con luces y formas tridimensionales que invadían el escenario para darle dinamismo y espectacularidad.