A veces nos cerramos y pensamos que algo no es para nosotros. De repente el Sonorama te programa a Raphael y se abren mentes. En mi cabeza, el colombiano Carlos Vives (59) se reducía al hit que pinchábamos en el bar de colegas en Salou allá por el 2000. No era lo nuestro, pero para bailoteos y ligoteo, su “Fruta Fresca” era un caballo ganador. 

El otro día me sorprendía verle por el Tiny Desk presentando su nuevo álbum, “Cumbiana”. Una vez más el recomendador abre la mente. Imagino que llevar 16 álbumes desde 1986, 13 Latin Grammy y no sé cuántos premios más, te abre las puertas que te propongas. Lo importante es dar el paso.  

No tengo muy clara la diferencia entre la cumbia y el vallenato. Solo sé que este show me da muy buen rollo. Todxs los que participan muestran nivelón.

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