Siempre defiendo que el directo marca la diferencia en el porvenir de cualquier artista. En este caso el directo no está en la música ni en la voz, que se presentan enlatados sin pudor. El directo de este Vogue está en la escenografía, vestuario, coreografía y el carisma de la Madonna (62) noventera.

Esta actuación en los MTV Music Awards del ’90 fue icónica. El mainstream se despertó ante ese tipo de show donde no se veían músicos ni micros. Al recaer en el clip, lejos de verlo anticuado, resulta actual pensando en los romances de The Bridgerton, serie rompe audiencias de Netflix. Hace 30 años la pseudo parodia y alabanza a la realeza ya enganchaba. 

Propuestas de este tipo, me viene a la cabeza Bad Gyal (23), me cuesta entenderlas pero estoy preparado para que me gusten. El otro día fueron temas suyos los que levantaron las pulsaciones en una house party que parecía agotarse; pero no.

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