Artículo de David Trueba para el ‘V Anuario de la Música en Vivo’

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  • No existe ningún misterio tras los programas de televisión que retratan la música. Tienen cabida en cualquier país normalizado. Y los hay en formatos clásicos, como el plató circular de Jools Holland, o en la novedosa caverna de internet, donde destaca la recomendable Blogothèque. Pero con la llegada de las televisiones privadas a España se produjo un extraño síndrome de nuevo rico o de ejecutivo sobreactuado. Y algunos llegaron a la conclusión de que la música en directo estaba reñida con la audiencia. Al parecer, como un perro espantado, el espectador de tele cambio de canal en cuanto sospecha que llega la música. El mundo tuvo suerte de que los medidores de audiencia no dejaran sin programa a Ed Sullivan cuando en 1964 invitó a los Beatles a participar en su programa. O cuando en 1972 el programa Top of the Pops invitó a David Bowie a cantar ‘Starman’. La historia habría sido distinta.

    Pero a lo mejor ya existían los medidores de audiencia. No nos engañemos. En esto los anglosajones nos llevan algún tiempo de ventaja. Lo que sucede es que la gente al mando de las televisiones tenía algo más en la cabeza que una subida de su sueldo con los bonos de bolsa. Puede que hasta tuvieran la grandeza y la sensibilidad para dedicarle al aparato la digna convicción de los profesionales.

    Nuestra niñez estuvo marcada por programas musicales en televisión que oscilaban entre la patética traslación del guateque al plató y el informativo desinhibido. Del concurso con sección para tunas a las estrellas del baile. Del fenómeno fan a la más sorprendente vanguardia internacional.

    Si nos familiarizamos con las filias y las fobias de Carlos Tena o Diego Manrique, si pudimos saltar de Aplauso y Tocata Cantares desde El Corral de la Pacheca y hasta a Jazz entre amigos, no fue porque el país estuviera atrasado y en manos de indocumentados. Sino porque quizá aquellos rendían cuentas a otro lugar menos siniestro que el actual.

    Nada es imposible y puede que pronto regrese la normalidad. Bastará con atravesar el calvario de que la música tenga que servir para juzgar concursantes y descubrir estrellas, que no está mal, pero no deja de ser un lado perverso de la televisión musical. Puede que la pereza por armar las líneas de micros y la prueba de sonido sea vencida y regrese la música en directo a la televisión. De este manera los especiales de Nochevieja no tendrán que limitarse a las actuaciones de archivo, sino que podrán añadir algunas nuevas actuaciones a la historia del país. Porque el problema de quedarse sin presente no es grave, salvo el agujero raro que les dejas a los pobladores del futuro.

    De cualquier manera, la música ha encontrado entre las costuras del nuevo mundo su forma de estar presente y ser visualizada. Lo musical está muy poco por detrás de la pornografía y las noticias chocantes en las búsquedas en la red. La medida de una canción se ha demostrado perfecta para la accesibilidad y la permanencia del interés del espectador navegante. Los problemas de este formato son otros, pero ahora hasta los estudios de radio tienen cámaras. Así que la realidad es que la música se sigue viendo, de muchas maneras y en peores calidades, aunque no esté en la tele, sino disuelta en esa otra televisión permanente en que se ha convertido la realidad. Lo que falta no es música, pues, sino programas de música.

    Sobre El Autor

    APM

    La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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    Una Respuesta

    1. Jose

      Aparte de algunos oasis como Mapa Sonoro, Cachitos o Los Conciertos de Radio 3 y algún que otro programa en el Canal33 (Catalunya), únicamente les interesa la música bien entrada la madrugada.

      Es vergonzoso ver como de madrugada, este pasado lunes por ejemplo, pude contar hasta 8 canales (TV1, TV2, TV3, C33, T5, A3, Cuatro, La Sexta) que emitían música en directo. Me gustaría ver los acuerdos que cierran con los artistas que salen en antena. Igual peco de ser malpensado pero sospecho que les piden parte de los derechos de autor que se llevan por salir en la tele. De otra forma no se entiende que casualmente todas las cadenas tengan ahora un interés tan grande por la música aunque sea de madrugada.

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