Bunbury
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Bunbury baja al público en el Teatro Real

Enrique Bunbury despierta devoción. «Cientos de fieles abarrotaron el Teatro Real y se rindieron al conjuro del chamán del rock español» y «el rockero debuta en el Teatro Real con una actitud imponente y un repertorio que no siempre está a la altura», son los subtítulos que llevan hoy las dos mejores crónicas del concierto que el cantante ofreció ayer en Madrid. En el ecuador de la actuación, Bunbury bajó al patio de butacas a cantar ‘Maldito duende‘ y los 1.800 devotos fans del aragonés rompieron definitivamente todas las reglas encaramándose a sus asientos y agolpándose frente al escenario.

Esa recta final fue el gran momento del concierto, según la crónica de Víctor Lenore, en la que Bunbury empalmó «dos clasicazos de Héroes del Silencio. El primero es ‘Mar adentro’, una de sus primeras composiciones, que suena increíblemente fresca y ligera. Como un soplo de inspiración adolescente. Lo mejor de la noche. El segundo es ‘Maldito duende’, as del repertorio, que cumple su función con robustez. Le pone pimienta cantando la mitad entre el patio de butacas, con los fans acariciando la melena y tocando los músculos de su ídolo. En la parte vocal, Bunbury llega a sus registros más emocionantes, confirmado su potencia como vocalista».

Y Ana Delgado lo resumía así: «El concierto se celebró en el Teatro Real, pero el Real con sus sillones rojos, sus dorados… No es sitio para Bunbury. Y mucho menos para su público. Daba penita ver a los melenudos impávidos, quietísimos, sin poder moverse a penas, ni tocar la guitarra imaginaria que se compraron en la época de los Héroes. Los rockeros, de la vieja guardia y los nuevos, parecían preguntarse: ¿dónde está la cerveza?». Gran crónica.