Andrea_Dawson
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Bon Jovi y Lenny Kravitz, los Epic Concert de Andrea Dawson

Un Epic Concert es aquel concierto que marcó un antes y un después en la trayectoria de un músico. A veces incluso dando pie a que comenzase una carrera después de producirse ese momento de ‘yo quiero dedicarme a lo mismo’. Es por este motivo que en APMusicales.com preguntamos a los artistas cuáles fueron sus Epic Concerts. Hoy hablamos con Andrea Dawson, madrileña con ascendencia británica cuyo trabajo – publicará su primer álbum a mediados de octubre – bebe de la música urbana y del R&B. Nos lo explica ella misma:


Mi primer concierto fue con 10 años en Hide Park (Londres). Solíamos pasar casi todas las vacaciones con mi familia en el Reino Unido. Ese día mi madrina Carolina nos llevó a mi hermana mayor y a mi a dar una vuelta por esa zona. Mi tía no sabía que Bon Jovi estaría dando un concierto gigantesco allí. Era muy pequeña pero lo recuerdo todo como si fuera ayer, al ver a tanta gente y escuchar la música extremadamente fuerte me emocioné y quise ir a toda costa a el núcleo de donde provenía el sonido. Carolina me advirtió que éramos muy pequeñas y que no nos dejarían entrar pero la pedí que por favor lo intentáramos.

Al llegar a la puerta, recuerdo que se escuchaba la música increíblemente bien y había muchísimos grupos de amigos sentados en el césped en circulo bebiendo cervezas. Hicimos la cola durante más de una hora y mientras esperábamos se escuchaban los gritos de la multitud que estaba completamente emocionada, sobre todo recuerdo un coro de chillidos de mujeres locas por Bon Jovi (en aquel entonces era uno de los hombres más atractivos de la escena musical).

Finalmente llegamos a la puerta donde había dos hombres enormes y al vernos a nosotras tan pequeñitas uno de ellos directamente se empezó a reír y nos dijo que no podíamos pasar. Mi tía no se dio por vencida. Decidimos ir a por un helado y quedarnos sentadas en el césped simplemente escuchando el concierto.

En ese momento aluciné con como se escuchaba a la multitud desde fuera de los perímetros vallados del concierto, no podía ver a Bon Jovi directamente pero la energía que se respiraba en al ambiente, los gritos y la música hicieron que yo me estremeciera igualmente. Supongo que en ese momento no pensé ‘quiero ser músico’, sencillamente estuve emocionada durante tres días y quise comprarme mi primera guitarra.

Bastante más mayor, ya con 15 años fui por primera vez a un festival, al Rock in Rio en Madrid, curiosamente fui con mi actual productor Mumbai Moon y otros amigos. Flipé bastante con toda la estructura tan enorme del festival, jamás había visto un escenario tan grande, y que sonara tan bien. Principalmente quería ir al festival para ver el concierto de Lenny Kravitz. He sido muy fan desde pequeña y estaba en cierta manera enamorada de su música, me sabía prácticamente todas sus canciones así que quise adentrarme e intentar ir lo más cerca posible del escenario.

Había tanta gente que era imposible llegar a las primeras filas, pero nos dimos cuenta de que había una pasarela vallada por la que probablemente pasaría él antes de empezar y nos quedamos allí. Lo que más me marcó, además de verle a él en persona, fue escuchar su voz en directo y darme cuenta de que su voz era exactamente igual que en el disco. Eso es algo que valoro muchísimo de ciertos artistas, cuando vas a un concierto quieres escuchar lo mismo y ver como Lenny Kravitz cantaba incluso mejor que en sus discos me encantó.

Hubo momentos en los que también pasé miedo por que la gente estaba enloquecida y me comí un par de codazos bien dados (además de pisotones), pero fue el primer concierto en el que lloré y me dejé llevar por todo lo que había a mi alrededor. Al salir del festival esa noche recuerdo irme a casa con una sensación de euforia increíble y no poder dormir de la excitación. Me puse a pensar cómo me gustaría poder emocionar a la gente de esa manera. Ya tenía la guitarra en casa y el piano así que ese concierto, en cierta manera me inspiró a componer más seriamente y a querer formar mi primera banda. Hoy en día me encanta la música que hace su hija Zoe Kravitz.

A partir de ahí he estado en muchos conciertos pero quizás el tercero que más me ha marcado fue en el WiZink Center de Madrid viendo a Prodigy, tenía 18 años y aluciné con la potencia que tiene la electrónica y el show que montan con las luces hace que te teletransportes a otro lugar. Recuerdo que siempre he tenido cierta obsesión con los subgraves así que tenía la costumbre de acercarme lo máximo posible al altavoz, en este concierto me costo un huevo llegar pero una vez allí recuerdo que el piercing del septum de la nariz me temblaba con la vibración del sonido y me vibraba todo el cuerpo cada vez que sonaba un sub. Me convertí en una especie de adicta a esa sensación después de aquél concierto.