Al habla con… Sidecars: «Mola que los festivales quiten paranoias talibanes»

Sidecars presentan cuarto disco en su carrera, un álbum grabado en vivo junto a invitados ilustres como Iván Ferreiro, M-Clan o Leiva y en el que, pese a su título, se han liberado de ataduras de etiquetas, apostando por un tipo de rock para degustar que llevarán al festival Sonorama de Aranda de Duero (Burgos) este verano, en otro intento por derribar prejuicios sobre su idoneidad para este tipo de formatos.

PREGUNTA: ¿Llamar al disco «Contra las cuerdas» fue por la canción o también una metáfora de vuestra trayectoria?
RESPUESTA: Es un tema por el que sentimos especial debilidad, que se hizo enorme durante la anterior gira a pesar de no haber sido un sencillo. Y también es cierto que hemos estado contra las cuerdas mucho tiempo, aunque este haya sido un momento de desquitarnos y soltar ataduras.

P: ¿Diríais entonces que es un buen momento para vosotros?
R: Sí, es un buen momento.

P: Muchor entonces que 2014, cuando vivisteis la marcha de uno de vuestros miembros…
R: Es doloroso, como que te deje una novia, pero también algo natural para que pudiéramos seguir creciendo. Manu nos dijo que no podía seguir a este ritmo del 100 por 100, en el que además tienes que compaginarlo con otro trabajo para sobrevivir, esa doble jornada o doble cornada, como la llamamos nosotros.

P: ¿Por qué lanzar ahora este álbum en directo?
R: Se cumplían diez años de la banda, pero hay mucha gente que se subió al barco de Sidecars con el tercer disco, Fuego cruzado, y había una parte del repertorio que nos apetecía vestirlo de la forma con la que ahora nos sentimos más cómodos.

P: Vais a presentarlo en lugares como el Teatro Nuevo Apolo de Madrid. ¿Por qué elegir estos recintos?
R: Buscábamos recintos adaptados a este nuevo formato, sobre todo un buen teatro, que le quedará increíble a este disco tanto estética como acústicamente. El Nuevo Apolo por aforo, por acústica y por imagen es el que más nos cuadraba, a pesar de que tiene un aforo ligeramente superior a lo que hemos hecho hasta ahora, lo cual es un riesgo, además del formato nuevo.

P: ¿Y el rock es lugar para un teatro elegante?
R: Si te refieres a gente bebiendo cubatas y bailando, para eso no es un teatro. Es para sentarte a escuchar música, sea la que sea, incluso una banda de rock si ambas partes comprenden en qué situación están. Yo he ido a conciertos increíbles de rock en teatros porque te dan para escuchar, disfrutar, para ver… Hay silencios, hay aplausos que no se producen en un concierto regular.

P: ¿Os sentís ahora más del lado de ese tipo de rock?
R: Nosotros ahora estamos en el rock exquisito, cool y elegante con este disco, aunque en otros hemos estado en el otro lado. No hay problema, porque hay cabida para las dos cosas.

P: ¿Influye en vuestras letras y en vuestras melodías ser unos chicos de la periferia, en este caso de Madrid?
R: Es muy probable. El ritmo de vida en las ciudades periféricas respecto al de las capitales es muy diferente, igual que el de la periferias con respecto al de los centros. Las cosas que tiene que contar la gente muy de barrio son diferentes que las de la gente muy de ciudad o de pueblo. Nosotros somos de barrio. Hemos hecho vida de barrio y seguimos haciéndola.

P: Entre los colaboradores del disco estaban Iván Ferreiro o Leiva, el hermano de Juancho. ¿Caen muchas preguntas por esa afiliación?
R: Es imposible que no caiga una pregunta, aunque nosotros no hemos ido diciéndolo. Lo que no hemos hecho es ocultarlo. Nos encanta lo que pasa fuera de España, que la gente colabora unos con otros sin paranoias aunque vayan y vengan. Queremos que la naturalidad con la que nosotros lo llevamos la entienda también la gente.

P: En verano estaréis en Sonorama. ¿Qué tal lleváis lo de actuar en festivales?
R: Nosotros siempre hemos sido de guerrilla y nos hemos adaptado a lo que sea para poder dar un buen concierto. Nos hemos comido marrones de todos los colores. Hemos tocado hasta en festivales de punk, junto a Reincidentes y Porretas. Es un gusto que nos inviten al Sonorama y poder enseñar que compartimos mucho público con el «mundo indie», aunque odiamos esas etiquetas y no nos sintamos partícipe de eso, pero tampoco ponemos fronteras. Además, la gente que hace Sonorama es gente humilde que cree en la música y que quiere dar oportunidades a grupos. De ahí han salido Supersubmarina o Izal. Mola que los festivales quiten paranoias talibanes de las que hay en España abriendo el espectro, invitando por ejemplo a Quique González.