Al habla con… Fangoria: «En los festivales la gente quiere hits, y eso te lo dan Los Chichos»

El mayor alegato de Fangoria contra el amor se llama, paradójicamente, Canciones para robots románticos. Supone su retorno al mercado discográfico y, en breve, también a la carretera, con un nuevo espectáculo que imaginan más sobrio, si no nos sorprenden antes de que acabe el año abriendo al público su ya célebre y televisivo festival propio, Topichella.

PREGUNTA: ¿Por qué elegisteis este título para el nuevo álbum?
RESPUESTA (Nacho Canut): Nos gustó la imagen de hacer canciones para robots que son románticos y que, por tanto, están estropeados. Se engañan a sí mismos porque no pueden serlo.

P: ¿Y por qué os decantasteis por Geometría polisentimental como primer sencillo?
R: (Alaska): Es más representativa de lo que hacemos. Lo eligió la discográfica, porque nosotros no tenemos capacidad para saber lo que es un sencillo. Si la decisión hubiese dependido de nosotros, me temo que se nos habrían quedado fuera muchos de nuestros grandes éxitos.

P: En él, además de amor, se habla de la comunicación y de la conveniencia de la sinceridad, según el caso. ¿No es así?
R (Nacho Canut): Llamar a las cosas por su nombre solo te lleva al enfrentamiento, es mejor disfrazar las cosas un poco y así nos entendemos todos mejor.

P: ¿Disco Sally, el corte que lo abre, no habría sido una elección más sorprendente?
R (Nacho): Guille Milkyway (productor de la primera mitad del disco, junto a Jon Klein, que se encarga de la segunda) nos recomendó que sacáramos esa de primer single, pero como tenemos que sonar en las radios e ir a las televisiones a hacer playbacks… Pero sí, es una canción distinta para Guille y para nosotros.

P: ¿Qué os atrae más de aquel personaje octogenario, cómo vivió o cómo murió, supuestamente en la pista de baile del Studio 54?
R (Nacho): A mí me gusta especialmente como murió, porque si no, sería una señora neoyorquina normal. De cualquier manera, yo pienso que a partir de los 50 un ser humano tiene que tener otras cosas en la cabeza que no sea bailar en la discoteca, pero no me da la razón la sociedad.

P: ¿Le veis problemas a envejecer?
R (Alaska): Yo no le veo problemas a envejecer más allá de la utilidad del cuerpo, porque la máquina se va estropeando.
R (Nacho): Nunca hemos sido muy juveniles ni defensores de la juventud. Siempre nos ha atraído la gente mayor y sus ideas.

P: ¿De qué va Iluminados?
R (Alaska): Es una defensa del misticismo y de la iluminación religiosa, un tema que Nacho intentó todo el tiempo tirarme por tierra todo el tiempo, porque él no cree nada en estas cosas.

P: En la última temporada de Alaska & Mario, en MTV, os vimos poner en pie un festival bastante peculiar, Topichella. ¿Podríamos verlo algún día como una realidad abierta al público?
R (Nacho): ¡Claro que sí! Eso está pensando como un festival para septiembre de este año.
R (Alaska): Eso lo dice él, que no hizo nada.

P: ¿Y cuál sería le cartel ideal de este festival?
R (Alaska): Pues gente como Trajano!, Hidrogenese, La Prohibida, Miranda…

P: Fuisteis uno de los primeros ejemplos de esa osadía de programar propuestas fuera del supuesto marco estilístico de un festival. ¿Cómo veis que Primavera Sound lleve este año a Los Chichos?
R (Nacho): Los festivales debieran ser así. El año pasado tocamos en el SOS a las 3 de la madrugada después de los Pet Shop Boys y el festival se vino arriba. Lo que la gente quiere escuchar en festivales son hits, y eso te lo da Raphael, te lo dan Los Chichos… El nombre lo dice, un festival es un festival.

P: ¿Y por qué no se hace más, porque el público es remilgado con estas cuestiones?
R (Alaska): Los programadores son los que tenían sus problemas. Pero hay espacio para todos y así queda más equilibrado.

Fangoria tienen previstas actuaciones de presentación de Canciones para robots románticos en el Teatro Barceló de Madrid el 4 y 5 de abril y en la sala Barts de Barcelona el 22 de abril.