Ariel Rot está de vuelta, aunque parece que le haya costado más de la cuenta tras el La huesuda. En La Manada, el músico argentino no renuncia al tono confesional, pero abandona el interludio intimista en pos del rock expansivo que es marca de la casa y que exhibirá en su próxima gira.

PREGUNTA: Han pasado tres años desde su anterior álbum. ¿Por qué este largo período de tiempo entre álbumes?
RESPUESTA: Me costó encontrar un camino por donde arrancar. Paré mucho tiempo tras La huesuda, demasiado quizás. Preparé mi show en solitario, viajé mucho y, cuanto más paras, más cuesta arrancar. Fue un momento caótico de mucha catarsis personal.

P: ¿Cuál fue la fuente de inspiración?
R: Utilizo mucho mi vida como fuente de inspiración. En ese sentido, esto fue una vuelta a lo básico, mantener una banda durante toda la grabación y encerrarse en el estudio hasta que salgan las canciones.

P: ¿Cómo logró salir del caos y ponerse manos a la obra?
R: Sin pensar demasiado. De repente me vi escribiendo estas canciones con la sensación de que no tenía demasiado poder de concentración, como sucedió con La huesuda, y de que esta sería una manada desbocada, que luego habría que intentar controlar.

P: Si de La huesuda dijo que era “un disco más valiente” por romper con los clichés stonianos y tequileros, ¿qué es este álbum?
R: Aquí no soy tan radical. Necesitaba encerrarme a componer con la guitarra eléctrica, con distorsión, con un micrófono y pegar gritos, a ver dónde me llevaba todo eso.

P: El resultado abarca diversos géneros…
R: Muchos géneros, sí, pero menos que en otros discos. En lo musical y en los textos tiene continuidad.

P: Destaca la presencia de Los Zigarros. Hace años declaró que el rock ya no sorprende por saturación. ¿Qué supone su aval a una joven banda como esta?
R: Hacen música de género. No pretender sorprender, pero lo que hacen lo hacen extremadamente bien. En España no hay muchos grupos tocando rock and roll bien y ellos son de esos pocos.

 

Los Stones se convirtieron casi en una religión durante una parte de mi vida

 

P: Repite en la producción con José Nortes…
R: Somos muy amigos. Aunque hacía tiempo que no nos veíamos, dentro del estudio se viven situaciones muy límites y se comparten confesiones muy al límite también. El artista está ahí muy desnudo. Creo que hay una parte de mí que solo conoce él.

P: Lo grabó con toda la banda, ¿saldrá de gira bajo ese formato?
R: Es una gira en formato de cuarteto, algo nuevo para mí. A pesar de que en el disco hay muchas guitarras, en el directo solo habrá una y será la mía. Tengo mucho trabajo para tener los temas bien incorporados y soltarme.

P: ¿Le cuesta ceder el rol de guitarrista?
R: Cualquier guitarrista que toque conmigo tiene el problema de que yo soy guitarrista. Me gusta investigar si no se podría haber hecho de otra manera. Al final siempre termino grabando yo todas las guitarras de los discos.

P: ¿Recuerdas cuándo descubriste que la música era tu camino?
R: Con 13 o 14 años vi la película de The Rolling Stones Gimme Shelter, sobre el concierto de Altamont (en el que en pleno concierto murió apuñalado un joven de 18 años por un miembro de los Ángeles del Infierno). Me fui al armario de mi hermana y empecé a sacar ropa de ella y a probármela. Al día siguiente llegué al colegio con gafas oscuras y un fular. Mis compañeritos no daban crédito. A partir de ahí, los Stones se convirtieron casi en una religión durante una parte de mi vida.

Ariel Rot inicia gira el 15 de octubre en el Círculo del Arte de Toledo. Le seguirán actuaciones en Valencia (sala Moon, día 22), en Córdoba (Hangar, día 28) y en Málaga (La Trinchera, 29).  Seguirá girando por toda España, con paradas importantes en Madrid (sala But, 5 de noviembre) y en Barcelona (sala Apolo 2, 18 de noviembre).

 

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