Los impulsores de Un Día Sin Música, a las puertas del Congreso @Juanlu Vela

Un año de #UnDíaSinMúsica

Hoy se cumple un año de la iniciativa Un Día sin Música. Con tal motivo, recuperamos el artículo sobre esa jornada histórica de Neo Sala, vicepresidente de la Asociación de Promotores Musicales (APM) y fundador de Doctor Music, para el VII Anuario de la Música en Vivo.

Sin Música, la vida sería un error…

Esta declaración de amor a la música que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche repitió en muchas de sus epístolas no es solamente un elogio personal llevado por su ardiente pasión por la música, sino también una advertencia a la humanidad. Como en la más negra de las profecías, la advertencia de Nietzsche estaba marcada en el calendario de nuestro país: 20 de mayo de 2015, fecha que pasará a la historia como el día en que la música se apagó.

El 10 de julio de 2012 el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció en el Parlamento la subida del IVA sobre la actividad cultural al 21%. El nuevo tipo de impuesto, que entró en vigor el 1 de septiembre de ese mismo año, dañó irreparablemente la salud de la industria musical de nuestro país. Más allá de cifras y estadísticas empresariales, reales y constatadas (cierre de empresas, pérdida de puestos de trabajo, importante disminución de ingresos, mayor precariedad laboral y salarial, etc.), hay un drama aún mayor: para consumir música en directo (o grabada), el Gobierno nos obliga a pagar a todos un IVA que es tres veces superior a la media del IVA cultural del resto de países de la Zona Euro. ¡Un Patrimonio Cultural de todos los ciudadanos convertido en artículo de lujo!

Tras algo más de dos años de negociaciones frustradas con los responsables de este disparate, topando siempre con puertas cerradas, oídos sordos y misivas devueltas, en la XV asamblea de la Asociación de Promotores Musicales (APM) se presentó la iniciativa Un Día Sin Música. Una acción reivindicativa y ambiciosa que se hizo oír apagando la música en todos los escenarios de nuestro país, una paradoja contra la situación insostenible en la que el Gobierno del Partido Popular nos ha encerrado, a pesar de la nula eficacia recaudadora del abusivo gravamen. Lo que en principio no era nada más que un complicado proyecto, recibe el apoyo activo de las principales asociaciones empresariales y profesionales, que se suman a la llamada como convocantes.

La carrera hacia esa jornada histórica comienza con más y más adhesiones al manifiesto impulsado por Un Día Sin Música. Las redes se llenan de autorretratos de artistas con la boca amordazada, que rápidamente son imitados por empresas y particulares. Al mismo tiempo, Txema Arnedo, un particular amante de la música, impulsa una recogida de firmas electrónicas exigiendo al Gobierno la inmediata rebaja del IVA.

En plena campaña electoral para los comicios locales y autonómicos, todos los partidos con representación parlamentaria (excepto el Partido Popular) apoyan la iniciativa e invitan a la plataforma Un Día Sin Música a presentar en el registro del Congreso las más de 242.000 firmas recogidas en la petición de Txema Arnedo.

 

Y LLEGÓ EL 20 DE MAYO…

La jornada comenzó a las 10:30 de la mañana, cuando responsables de la convocatoria entregaron en el registro del Congreso de los Diputados las firmas recogidas en la plataforma Change.org/undiasinmusica hasta la medianoche del 19 de mayo. Media hora después comenzaba una concentración en la madrileña plaza de Neptuno, donde una pancarta con el lema “Por un IVA justo y razonable” fue arropada por profesionales y trabajadores de la industria musical. A estos se unieron diputados de PSOE, IU, CiU y PNV, representando a los grupos parlamentarios de la oposición que se adhirieron al manifiesto y se comprometieron a rectificar un IVA abusivo, con el que el Gobierno del Partido Popular sigue castigando, hoy en día, a la música en España.

Durante toda la jornada, Un Día Sin Música fue protagonista absoluto en la vida pública española: en internet y las redes sociales, la etiqueta #UnDíaSinMúsica fue trending topic en España durante todo el día, ocupando la primera posición y estando presente en decenas de miles de tweets, posts de Facebook, imágenes de Instagram y otras plataformas digitales. El apagón musical de algunas radios y webs especializadas se vio reforzado por apagones simbólicos en programas de televisión y emisoras de ámbito local y nacional.

El 98% de las salas de conciertos del país colgaron en sus puertas el cartel de “Cerrado por el IVA” durante la madrugada del 20 de mayo y fueron centenares los conciertos cancelados o aplazados en apoyo a la convocatoria.

El impacto social y mediático de Un Día Sin Música será difícil de repetir. La unión de promotores, mánagers, artistas, salas, técnicos, empresarios, trabajadores, etc. señalaba claramente donde estaba el problema común y la gravedad del mismo.

No hay ninguna duda: “Sin música, la vida sería un error”… Y algo más que eso: la vida no tendría sentido. El 20 de mayo dejó sin sentido a nuestro país. Al día siguiente, todo volvió a la normalidad, volvió la música y todo volvió a tener sentido. ¿Todo? No, todo no. Desgraciadamente, los que no quisieron escuchar el silencio del 20 de mayo siguen queriendo que la música no suene en nuestro país; seguramente porque, para ellos, nunca ha tenido sentido.