31 conciertos: Noa o el efecto sorpresa de los conciertos

Una voz celestial, una exótica belleza, un icono de paz para el pueblo israelí… Y poco más puedo decir de Noa. No he escuchado ningún disco de la artista y, salvo la canción de ‘La Vida es Bella‘, no sé si conozco muchos más temas de su repertorio. Para colmo, recuerdo poco del concierto sobre el que trata esta entrada. Probablemente, si no fuera porque conservo el setlist no sabría decir si llegué a estar presente en ese concierto. Muchas veces, los mejores conciertos a los que uno asiste vienen por casualidad. No fue el caso y la culpa no fue de la artista. De forma improvisada me acerqué con mis amigos a ver un concierto gratuito en el Parque del Mar de Palma. no quedaban sillas, puesto que llegamos con el concierto ya empezado, y tuvimos que verlo alejados, cerca de la mesa de sonido. Recuerdo que escuché la canción de ‘La Vida es Bella’, y solo por eso ya valió la pena acercarse allí. Por eso y por la satisfacción de conseguir el set list de una artista de talla internacional. Ese concierto se quedó en un rato agradable y poco más. Alguna vez me ha pasado el ir a ver un concierto del que poco esperaba y salir totalmente sorprendido. Muchas veces el efecto de un concierto viene marcado por la predisposición del que va a verlo y, de la misma manera que a veces excesivas expectativas se convierten en decepción, al contrario sucede de no esperar nada y de pronto verte atrapado por la magia del directo. Por ejemplo, si alguien me pregunta qué opino sobre Ismael Serrano diré que me parece aburrido. Los discos con la etiqueta de cantautor me suelen parecer densos y se me hacen pesados, cosa que me llena de prejuicios que seguramente hacen que me pierda grandes músicos. Pues bien, una vez mi amigo Paco me invitó a ver un concierto suyo y debo decir que ese día me enganchó. La magia del Auditorium en que tuvo lugar el concierto, la cuidada escenografía, la voz del cantante y la virtuosidad de los músicos me atraparon. Es lo que tienen los directos, que no sabes lo que te vas a encontrar. Aunque también debo decir que después de esa hora y media de concierto no he vuelto a escuchar nada del artista. Ahora lo pienso y seguramente estaría dispuesto a pagar por volver a ver a Noa, esta vez en un teatro. Es lo que tiene la música, que no se rige por la lógica.