Antònia Font es un grupo al que le tengo gran cariño, pero que a la vez tienen cosas que no me acaban de gustar. Hace algo más de un año de su disolución y es oportuno rescatar esta líneas y reflexionar lo que han sido y son Antònia Font.

Sobre el grupo existen dos corrientes de opinión principales: la de los que consideran que son uno de los grupos más sobresalientes de la música hecha en Mallorca y una más minoritaria, pero que existe, de los que consideran que son uno más del montón y que han estado sobrevalorados. Para gustos colores. Yo personalmente coincido con un buen amigo en que probablemente Antònia Font han sido junto a Sexy Sadie los dos grupos mallorquines más importantes (al menos en cuanto a repercusión en toda España). En cambio, otros los sitúan como uno más del montón al nivel de La Granja, Tomeu Penya, Sunflower, L.A. o Los Valendas. Ahí queda el inútil debate. Lo que no se puede negar es que, junto algunas extravagancias no siempre entendidas, han sabido hacer del costumbrismo un arte. ‘Taxi’, ‘Alegria’ o ‘Batiscafo Katiuskas’ son tres discos geniales…pero es que no tienen ninguno malo en su carrera.

Hecha esta reflexión, he de decir que los dos conciertos que acompañan estas líneas fueron los más flojos de los cuatro que he visto de ellos. El repertorio es impecable, por lo que es un tema de actitud y expectativas.

El primer concierto fue en Sineu, y la intrahistoria del día hizo que ya se me pusieran un poco en contra. En el verano de 2006 Antònia Font y Anegats tocaban en las fiestas del pueblo. Al parecer, en el último momento el concejal de turno decidió que por tirón tocaran primero Antònia Font y luego Anegats. Al grupo no le gustó abrir la noche, por lo que se presentaron una hora más tarde.

Recuerdo que la voz de Pau Debon en directo me gustó mucho. Quizás no tanto la puesta en escena del grupo, aunque la estética verbenera del escenario tampoco ayudaban. Aun así, guardo un buen recuerdo de aquél día.

Sin embargo, el concierto de Son Servera fue simplemente correcto. Recuerdo haber comentado con los amigos que vinieron acerca del buen sonido ejecutado, pero también la parsimonia de la banda. Hubo ciertas actitudes que, aunque quizás fueran triviales, desde fuera interpretamos como pitorreo y de que la banda estaba ejecutando un trámite.

En lo positivo, un recuerdo en común que tengo de todos esos conciertos es la espectacular interpretación del tema “Astronauta Rimador”. Uno de esos instantes que años después todavía tienes grabados y te acuerdas de cómo te puso los pelos de punta esa canción en directo.

Sobre El Autor

Pau Forner

Profesional en Marketing y fundador de la Editorial Bajo Demanda Rapitbook.com con la que ha publicado los libros “Días de Pop”, “Yo, Bebé” y “31 Conciertos”.

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