El turismo musical también ha tenido una enorme relevancia en la Fira Valenciana de la Música Trovam! – Pro Weekend, igual que en el BIME Pro 2018.

En la mesa de debate titulada ‘projectes de futur de la música‘ se mencionó la necesidad de poner en valor la música y a los músicos de la Comunitat Valenciana. Pero, sobre todo, se habló de poner en valor el territorio, que tiene todos los ingredientes para ser una potencia del turismo musical en Europa. Para que es  o ocurra hace falta modificar la legislación (y que de esa manera no frene este objetivo) y modificar la concepción que se tiene desde fuera del turismo en esta comunidad. Se habló, en definitiva, de las acciones que se están haciendo para impulsar un nuevo turismo poniendo a la música en el centro y así abandonar el concepto turístico anterior, también se habló, pero en menor medida, de cómo será el turismo musical del futuro (paradójicamente, aunque este era el título de la charla, poco se habló del futuro realmente).

En la charla participaban José María Nácher (impulsor de Music City València y profesor titular de Economia Aplicada en la Universitat de València), Maria Oliver (regidora de Patrimoni, Educació, Habitatge i Cultura del Ajuntament de València) y Francesc Colomer (secretario autonómico de Turisme de la Generalitat Valenciana); que explicaron las iniciativas que se estaban generando cada uno en su ámbito, dirigidos por Anna Espasa (técnica de cultura del Ajuntament de Sollana y directiva de la Associació de Gestores Culturals del País Valencià o AGCPV).

Un nuevo turismo para la Comunitat Valenciana

José María Nácher insistió en la necesidad que tenía el turismo de pensar a largo plazo, de manera estratégica, y además teniendo en cuenta a las personas. Para él, Europa debe ofrecer experiencias. ¿Y qué hay más intenso que la música en vivo en el ámbito cultural? Hasta hace 20 años la música pasaba desapercibida cuando se hablaba de business, pero ahora está ganando consideración como actividad estratégica para ganarse la vida.

El profesor repitió mil veces (aproximadamente) lo feliz que estaba de ser valenciano, «porque en ningún sitio del mundo encuentras esta calidad de vida». Además de ser agradable para el local, también lo era para el turista, para las personas creativas que eligen esta CCAA para desarrollarse personal y profesionalmente, así como para las empresas culturales. Según él, el Mediterráneo reúne todos los factores para poder ofrecer experiencias turísticas de calidad. Por ello es importante en pensar en Valencia como ‘music city’ y pensar en la música como un motor cultural, económico y social; y de esta manera, crear iniciativas que favorezcan la generación de talento y de negocio.

Destacó la feria en la que nos encontrábamos, Trovam, como una de esas iniciativas: «esta feria es una buenísima noticia… hace unos años era impensable» (después Francesc Colomer también reconocería la importancia de esta feria castellonense para consolidar el tejido empresarial y cultural de la Comunitat Valenciana). Otros hechos que utilizó en su argumentación: Berklee College of Music, la universidad privada de música más grande y prestigiosa del mundo, eligió Valencia para establecer su primer campus fuera de Boston; y ahora mismo la Comunitat Valenciana es la más musical, pues es la que cuenta con más macrofestivales de música. Añadió que su día a día se basa en conseguir que los valencianos y valencianas entiendan la importancia de la música en el tejido cultural y empresarial de su comunidad.

Música como elemento identitario

Maria Oliver dio la imagen del Ajuntament de Valencia. Destacó la importancia de apoyar la estructura empresarial que se está desarrollando en la comunidad en materia de festivales y apeló por cambiar las dinámicas de trabajo en las instituciones públicas hacia una manera más horizontal, ya que la fragmentación en varios departamentos solo consigue dificultar los trámites administrativos. En la línea del profesor sentenció: «Si pensamos a corto término, seguiremos haciendo las cosas de manera incoherente«.

Por último habló Francesc Colomer, quien desarrolló las marcas Mediterranew Fest y Mediterranew Musix. «¿Ha cambiado el modelo turístico de sol y playa?», le pregunta la moderadora, Anna Espasa. A lo que contestó que ya no estamos en la era de Pajares: «ahora nos importa la gente, la sostenibilidad, la cultura… Y los festivales están en el centro de esta propuesta». Explicó que los festivales tienen beneficios y consecuencias, tanto turísticas, como culturales y, por supuesto, territoriales. Porque «la música es una profesión y no solo eso, sino que es una profesión que influye mucho en las personas», algo que, según él, a veces se nos olvida.

Volviendo al turismo, según él un millón de jóvenes, «peregrinos de la belleza», han visitado los festivales valencianos el año pasado. Por lo que la música es una vertical que se tiene que incorporar ya a la marca Comunitat Valenciana. ¿Y qué es una marca? Explicó que son las sensaciones que te despiertan decir el nombre de un lugar. Los esfuerzos al construir la marca de este territorio se destinan en transmitir el estilo de vida Mediterráneo, «insustituible en el mundo»… «y la música ha de estar ahí como un elemento identitario«, añade. En este sentido, y respondiendo a la pregunta de Espasa, «sol y playa no son contradictorios, son complementarios», dice Colomer.

En definitiva, resume Anna Espasa: «Inteligencia, lujo y experiencias«. Esos son los conceptos que quieren asociar a modo de marca cuando se habla de ‘turismo musical en la Comunitat Valenciana’.

Sobre El Autor

Paula Pérez

Periodista. Soy la directora de la revista musical Qualsevol Nit.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.