Extracto del segundo capítulo del libro ‘Rockvolución Empresarial: lecciones del mundo de la música para directivos y emprendedores’, de Salva López

Algunos músicos tienen una curiosa manera de gestionar el liderazgo. Hay bandas que siempre tienen un líder, que además es un líder autoritario. Este podría ser el caso de David Coverdale, el cantante de la banda de hard rock Whitesnake. El propio Coverdale ha llegado a afirmar: “Whitesnake soy yo”, parafraseando al Rey Sol cuando decía: “El Estado soy yo”. En Whitesnake se hace lo que manda David Coverdale, lo tomas o lo dejas.

Pero existen otras bandas y otros músicos que gestionan el liderazgo de un modo alternante. Cuando un miembro de la banda tiene una idea, los demás le siguen, se ponen a su servicio, y él se convierte en el líder temporal. Cualquier otro músico puede convertirse en el líder si propone una idea que interesa al resto e igualmente, el equipo se pondrá en sus manos para que él los guíe hacia su idea. Este modus operandi asegura que las mejores ideas salgan a la luz, y además eso servirá de acicate para que cada uno se esfuerce en proponer las mejores ideas a sus compañeros de grupo.

Pink Floyd representa un buen ejemplo de esto si nos fijamos en su álbum de 1969 Ummagumma. En este trabajo encontramos una idea estupenda. En su segundo disco, los miembros de la banda decidieron hacerse un regalo a sí mismos como equipo.

Dedicaron todo ese disco a realizar un experimento de liderazgo. Cada uno de ellos disponía de libertad absoluta para liderar al resto de la banda durante una cuarta parte (aproximadamente) de la duración de ese disco. Durante esa parte el resto de la banda haría lo que el líder dijera. Richard Wright (el teclista) compuso un tema dedicado a “Sysyphus” dividido en cuatro partes. Roger Waters (el bajista) compuso dos temas, uno de los cuales consistía en numerosos sonidos de animales interpretados por el propio Waters, y tenía un título verdaderamente largo “Several species of small furry animals gathered together in a cave and grooving with a pict”. David Gilmour, el guitarrista, compuso un tema llamado “The narrow way” dividido también en tres partes, y el baterista, Nick Mason, compuso otro tema llamado “The grand Vizier’s garden party”, también dividido en tres partes.

El resultado a nivel musical puede ser más o menos interesante a juicio del oyente, pero no hay duda de que como experimento de liderazgo y de funcionamiento de equipos lo que hicieron los Pink Floyd en el segundo disco de Ummagumma no tiene precio. Estoy convencido de que cada uno de ellos debió aprender muchas cosas liderando a sus compañeros y viendo el resultado. Tal vez fue ahí donde nació el Roger Waters que lideró la banda hasta su salida.

Sobre El Autor

Salva López

Profesor de marketing y creatividad en Esade. Autor de 'Rockvolución empresarial' y 'Persiguiendo la excelencia: el verdadero valor de los procesos' Web: www.rockynegocios.com Twitter: @Viajerosonico

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