Pocas personas reciben aplausos al aparecer para dar una charla. Solo las eminencias. La doctora Susan Rogers es una de ellas. Venía al Sónar +D para hablar de inteligencia musical y sería entrevistada por el periodista Peter Kirn.

Comenzó comentando su background (ha tenido tres carreras distintas y las tres igual de exitosas en la industria de la música, lo que sencillamente es muchísimo para una sola vida) pero lo más importante para ella era responder a la gran pregunta: ¿Qué es la música? Lo que le lleva a otras preguntas secundarias como: ¿En qué parte de nuestro cerebro y cuerpo se produce la música? ¿Quién decide cuándo es buena y cuando es mala?

Siguiendo con el tópico que comenzó ayer, ella defendía que no puedes utilizar la ciencia (entendiendo ciencia como un proceso racional) o la tecnología (es decir, los algoritmos) para crear música porque la música es arte y el arte tiene numerosos y complejos procesos creativos. Además, explicaba, la música nace de tu ombligo, de tu sistema respiratorio o circulatorio… porque la música nace de la emoción, por lo que no puede nacer de la racionalidad de una máquina.

También hablaron mucho sobre cómo es la creatividad. Que por ejemplo muchas de las personas que ahora mismo consideramos genios (como Bach) en su día no eran tratados como tal ni mucho menos (explicó asimismo una curiosidad y es que no es la única vez que ha pasado esto en la historia: antes no se tenía a la quinoa como algo comestible… y mira ahora). La doctora explicó cómo suelen ser las personas creativas y de dónde suele salir su creatividad. O que mentes creativas suelen necesitar otro tipo de pensadores. Por ejemplo, un artista necesita a su ingeniero y a la persona que piense cómo puede venderse este disco, también necesita a sus competidores. Nos dio un consejo a todos: Si eres creativo, asóciate con este tipo de personas (el ingeniero o el vendedor) y no pierdas de vista a tu competencia. Si no eres creativo encuentra tu skill y alíate con una persona creativa. Juntos hacéis un equipo magnífico.

Una última conclusión interesante: La música tiene forma pero también tiene función. Por ejemplo, un chef que solo hace comida para sí mismo y nadie la prueba… ¿es realmente un chef? Se pregunta Susan Rogers. Pues lo mismo pasa con los músicos. Porque, además, una de las características principales de la música para ser música es su funcionalidad (entendiendo funcionalidad como que esa canción te haga sentir algo, te haga bailar, etc). Si no le enseñas a nadie tu música y si nadie siente nada con tu música, ¿sigues siendo músico?

Sobre El Autor

Paula Pérez

Periodista. Soy la directora de la revista musical Qualsevol Nit.

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