Texto: Luis Felipe Palacios, director general de SGAE

Este 2017 ha tenido sus luces y sus sombras. También para la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), cuya dinámica se va estabilizando poco a poco gracias al esfuerzo de un gran equipo de profesionales, que trabajan para que los autores puedan vivir del fruto de su esfuerzo diario, pues el autor es la piedra angular de esta industria que tantos empleos crea, que tanto contribuye a la riqueza económica de un país y, lo que es mucho más importante, que tantas satisfacciones nos da tanto a nivel individual como colectivo. Porque, ¿hay algo que supere la impresión que nos causa una canción cuando la escuchamos? ¿Algo más evocador? Muy pocas cosas. Casi ninguna.

Pero vayamos a los hechos. El año 2017 será recordado por dos acontecimientos. El primero es uno de los problemas que más ha lastrado la actividad de la entidad en los últimos años: el uso de los repertorios musicales en las franjas nocturnas de programación de las televisiones. Durante el primer semestre, la entidad recorrió un camino lleno de dificultades jurídicas y técnicas para ofrecer una solución que asegurase a los autores una retribución justa por el uso de su obra, en atención al valor económico que la misma genera, entre otros factores.

Si se ha conseguido o no el objetivo, me temo que aún es pronto para decirlo. El nuevo modelo solo ha podido ser parcialmente aplicado en el reparto de derechos correspondiente a diciembre de 2017, por lo que habrá que esperar al resultado de los próximos repartos.

«Hablar de gestión colectiva es hablar de SGAE», Luis Felipe Palacios

La segunda decisión relevante para SGAE ha sido la aprobación por la junta directiva de un plan estratégico que se ejecutará desde ahora hasta 2020, en el que se identifican y detallan los proyectos e iniciativas que permitirán a la sociedad adaptarse a un modelo de negocio que cambia día a día. Las nuevas tecnologías y pautas de consumo provocan tanto la progresiva exclusión de determinados operadores como la aparición de otros nuevos y, en consecuencia, infinitas oportunidades que estamos obligados a aprovechar.

Desde el punto de vista social, este año también ha estado lleno de acontecimientos y novedades de todo tipo. Mientras unos socios se han acercado a nosotros confiando en nuestro modelo de gestión y proyecto de futuro; otros han modificado el esquema de interacción con la entidad o están explorando la posibilidad de utilizar las soluciones alternativas que propone el proyecto de ley de Propiedad Intelectual que se está tramitando actualmente. Sobre esto, añadir que SGAE estará preparada para ofrecer la mejor solución, la más segura, la más profesional y la más social, capaz de dar respuesta a todos los repertorios, desde los más comerciales hasta aquellos con mayores dificultades para acceder al gran público. La respuesta estará, como ha estado siempre, en la gestión colectiva.

En esta tarea será esencial el apoyo de nuestras instituciones, y, en particular, de nuestros legisladores, que habrán de tomar importantísimas decisiones en los meses inmediatos. También al desarrollar el recientemente recuperado sistema de remuneración equitativa por copia privada, que no nos puede colocar en situación de desventaja frente a otros repertorios internacionales, muy cuidados y protegidos por sus respectivos Estados.

En definitiva, si 2017 ha sido importante, 2018 lo será aún más. Junto a la consolidación de lo ya alcanzado se fijarán las pautas para una gestión colectiva viable. Porque hablar de gestión colectiva es hablar de SGAE.

 

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