Ella tenía once años. El concierto era en el polideportivo de Úbeda y no cabía ni un alfiler. Iba a ver actuar el cantautor local Joaquín Sabina. Él había conseguido triunfar. Los dos, tanto Zahara como él, habían nacido en esa ciudad de Jaén, pero les separaban 34 años. “Había no sé cuantísima gente en el pabellón. Estaba absolutamente lleno”, relata la artista por teléfono. De pronto, ocurrió: “Toda la gente empezó a cantar las canciones, y recuerdo esa sensación de pensar: ‘yo quiero que me pase esto’. Me resultó muy inspirador y mágico que algo tan privado como es una canción, en la que alguien transmite lo que piensa y siente, pueda convertirse en un himno. En eso Sabina ha seguido siendo un referente”, explica Zahara. Aproximadamente un año después de ese concierto compuso su primera canción, Una palabra. El de Sabina había sido su primer EpicConcert. Una especie de bautizo que marcó el inicio de una carrera que llega hasta nuestros días.

Pero todavía hubo dos conciertos más que dejaron huella. Se trata de experiencias que, si se sabe donde buscar, todavía hoy se pueden detectar en la propuesta de Zahara. Uno de ellos fue el del trío estadounidense de slowcore Low en la sala Galileo Galilei de Madrid. Habían pasado diez años de ese concierto de Sabina y ella había empezado a subir a la capital para ofrecer sus primeras actuaciones. “Low era una de las bandas que siempre escuchaba en el autobús de camino a Madrid, cuando venía de Granada”. No podía perdérselos, así que fue sola a verlos. En ese espacio cabrían unas 400 personas y estaba lleno. Se puso en primera fila. “A medida que avanzó el concierto tuve que ir retrocediendo porque estaba compungida. Allí me di cuenta del poder de la música, de que cuando algo te toca incluso puede llegar a hacerte daño. Fue tan bonito que no pude soportarlo, y me tuve que ir”. A veces hay seguidores que le dicen eso mismo sobre su música. El concierto de Low sirvió para entender que esto no puede sino ser uno de los mejores elogios posibles.

Hubo otro más. Nada obvio. Fue un concierto de la banda de metal progresivo Tool el 4 de noviembre de 2006 en La Cubierta de Leganés. Mastodon eran los teloneros. “Todo estaba cubierto de blanco y había unos láseres verdes que iban dibujando cosas sobre el escenario”, describe Zahara. “Maynard James Keenan de Tool es uno de mis cantantes favoritos. Me parece súper especial y allí, en lugar de sujetar el micro con las manos, llevaba una especie de careta que era como un pico de pájaro, y dentro llevaba el micrófono. Me di cuenta de que cuando estás en un escenario lo que pasa allí arriba no es solo musical, sino que te dejas llevar por lo que ves. Vi la importancia de una buena escenografía”. Por eso, explica la artista, desde entonces intenta cuidar al máximo la escenografía. “Dentro de los recursos disponibles, claro”, añade entre risas.

Zahara, que estuvo en la última edición del Festival Internacional de Benicàssim, estrenó hace pocos días el vídeo clip Caída Libre, el tercero de Santa (G.O.Z.Z. 2015), y puso a la venta las entradas para su Santísima Trinidad Tour, que tendrá lugar en octubre y noviembre. La gira servirá para poner fin al disco y proyecto que ha estado presentando en directo desde mayo de 2015. Serán 9 conciertos, en 3 ciudades (Alicante, Barcelona y Madrid), y en 3 formatos diferentes: acustiquísimo, trío y eléctrico. En el primero estará Zahara sola con su guitarra acústica. Y en los formatos “trío” y “eléctrico” estará acompañada de músicos de su banda actual, así como de otros que han tocado con ella en algún momento de su carrera.

Sobre El Autor

Gerard De Josep

Periodista y filólogo. Ha sido corresponsal en Grecia, ha publicado un libro sobre Syriza y actualmente escribe desde Barcelona para varios medios culturales. En su pueblo natal, organizó durante cuatro años un pequeño festival de música.

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