Para hablar sobre la reventa de entradas, BIME Pro compuso una mesa casi con la cadena completa: Leire Martínez, cantante de La Oreja de Van Gogh; Sergio Pujol, responsable de marketing, estrategia y patrocinio de la promotora The Music Republic; Basola Vallés, CEO de entradas.com; y Manuel Ángel López, abogado.

Fue en el marco del encuentro jurídico: BIME Pro Legal. A lo largo de la jornada, se pretendió ofrecer a artistas, empresarios y promotores un punto de encuentro para que pudieran resolver dudas, conocieran la mejor manera de adaptarse a los cambios legislativos y descubrieran sus derechos y obligaciones en cada materia.

Abrió el turno la cantante de La Oreja de Van Gogh. Lo hizo dejando clara una diferencia que establecería la bases de la discusión: la reventa entre usuarios para un concierto con entradas agotadas no es la cuestión que preocupa a la industria.

El problema son las webs de reventa que ofrecen tickets a precios desorbitados, mientras que en las páginas oficiales todavía se podrían comprar por la cantidad original. “Ese mercado paralelo nos ofende, porque muchas veces la responsabilidad se nos atribuye a nosotros, los artistas”.

Estas webs de reventa, recordó Vallés, se basan en un “negocio especulativo” y logran colarse en los primeros puestos del buscador tras invertir en marketing digital, confundiendo así a los consumidores. “La verdad es que da pena verlo”, insistió.

Leyes y consecuencias

López, abogado de Sympathy for the Lawyer, añadió que “el problema se hace mucho más palpable ante la inacción del legislador. La única norma que entra en la materia es de 1982. Se ubica en el contexto de un mundial de futbol y un concierto de los Rolling Stones, y hace referencia solo a la venta ambulante en la calle. Es evidente que si internet hubiera existido entonces, se habría añadido”.

Pujol, de la promotora The Music Republic, reconoció que “los malos siempre van por delante”. Por eso, argumentó, hay que unirse los demás. Eso sí, apostó por solucionar el problema “mediante la creatividad, más que con el castigo”.

En este sentido, Pujol apuntó que la experiencia de un concierto empieza en el mismo momento de comprar la entrada. Así que, “si la experiencia empieza con que te están estafando, vamos mal”.

La cantante de la Oreja de Van Gogh enfatizó que el perjuicio no es solo económico. “Si una entrada media cuesta 30 euros, y una persona se gasta erróneamente 90, implica que está pagando por tres shows, pero irá a uno”.

Tiempo para el optimismo

Por eso Vallés insistió en que se está trabajando en la concienciación de los usuarios. El objetivo es que, en vez de buscar en Google las entradas, vayan directamente a la página del artista. Esa es la mejor manera de llegar al punto de venta oficial.

Además, detalló que Google Adwords se encuentra en una segunda fase de la actualización de su normativa. “Ahora se está pidiendo una acreditación, pero habrá que esperar para ver si surte efecto”.

“Yo soy optimista”, dijo Vallés, CEO de entradas.com. “Pero hay mucho dinero en juego. Hasta ahora las medidas han sido muy ligeras y han quedado en agua de borrajas. Lo bueno es que no estamos solos, y en todos los países estamos enviando los mismos mensajes”, zanjó.

Como abogado, López agregó que el apoyo legislativo debe ir de la mano del cambio tecnológico. Sobre todo, para no cargar la responsabilidad de la solución solo sobre artistas y promotores. Así, para el camino, dio ideas. Por ejemplo, indicó que los artistas podrían prohibir a las páginas de reventa el uso de su marca. Es decir, podrían evitar que apareciera en ellas su nombre y su imagen.

Sobre El Autor

Gerard De Josep

Periodista y filólogo. Ha sido corresponsal en Grecia, ha publicado un libro sobre Syriza y actualmente escribe desde Barcelona para varios medios culturales. En su pueblo natal, organizó durante cuatro años un pequeño festival de música.

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