Texto: Nuria Rico, MIM

Como secretaria de la asociación MIM, hemos recibido la suculenta propuesta de exponer sugerencias, proponer propuestas para aumentar la presencia femenina en los festivales de música. ¡Y no sabemos por dónde empezar! Bueno, quizá si, por el principio. Existir, existen, los grupos de mujeres, los grupos con mujeres. Nosotras, en su momento, nos preocupamos en crear una web para ir subiendo todos los que encontrásemos, para que a los festivales les fuese más fácil ubicarlas, encontrarlas, pero creemos que en realidad se trata simplemente de parar un momento a pensar. A dejar lo establecido a un lado, e intentar cambiar la raíz. Como cuando el médico dice que tienes ‘esto’ y a partir de ahora no puedes hacer/comer ‘esto otro’. Nos adaptamos, y buscamos seguir con la normalidad, sin aquello que teníamos establecido y que hacíamos/comíamos sin pararnos a pensar.

Solo basta un poco de esfuerzo, poquísimo, y de repente se nos vienen grupos de mujeres, y con mujeres. Calidad musical, diversidad musical. No se trata de meter mujeres con calzador, se trata de que entren ellas solas, de manera natural. Pero de nuevo, el principio es el origen: la educación, las escuelas de música, los referentes para los niños y las niñas, el saber a quién están dirigidos los videojuegos relacionados con música, a quién están dirigidos los juguetes musicales, el hecho de que las chicas puedan practicar y ensayar en sus locales de ensayo por la noche, después de clase, y que puedan volver tranquilas a casa con su guitarra colgando del hombro, o con sus baquetas, o con su kaosspad, o con su bajo o con su micro, o con su ‘lo-que-sea’ solas, sin miedo (¿os suena?). Se trata de educarnos a todos, mayores y pequeños, en la necesidad de cambiar lo establecido. Cambiar la manera decimonónica de pensar, aquella del rosa para las niñas y el azul para los niños, aquella de las profesiones de mujeres y las profesiones de hombres, aquella de por defecto los hombres empiezan la carrera en la vida unos 20 metros por delante de las mujeres (donde decimos 20 metros, métele cuantos ceros quieras).

La industria musical empieza a concienciarse. Desde MIM llevamos a cabo un estudio en 2017 de la presencia femenina en 183 festivales españoles, y ahora que empiezan a aparecer los carteles de las ediciones 2018, vamos añadiendo datos, y creando un mapa comparativo del incremento de dicha presencia en los festivales (este crecimiento en algunos casos es positivo, y en otros es negativo, pero estamos felices de ver que la tendencia general es positiva, eso es un indicativo de un principio de cambio, de la presencia real de una concienciación respecto al problema de género que no es único y exclusivo de la industria musical, es un problema social).

Tenemos listadas también 280 bandas nacionales. ¡¡¡280!!! ¡No me digas! La suma de componentes masculinos en esas bandas es de 612 personas. La suma de componentes femeninos en esas bandas es de 219 personas. Son menos, sí, pero son, están. Pero mucho más interesante es el segundo dato que extraemos de este recuento de bandas nacionales con presencia femenina: vamos a recordaros que estamos hablando de casi 300 bandas nacionales. De ellas, 153 bandas tienen presencia femenina. ¿Lo habéis notado? Si, ¿verdad? ¡Es más de la mitad! ¿Y sabéis qué significa eso? Que, si quieres encontrar mujeres en la escena musical española, ¡es facilísimo! Claro que, si no quieres, es más fácil aún. Pero espera, aunque ya lo hemos dicho antes, queremos recalcarlo: no se trata de meterlas con calzador, se trata de que entren naturalmente. Y, sí, no nos olvidamos que estamos en un negocio, y que al final todos tenemos que comer y pagar facturas, pero, ¿qué pasa si aumenta la presencia femenina en los festivales españoles?

Te cuento: primero de todo aumenta la diversidad, y con esa diversidad, los festivales adquieren especificidad, y con esa especificidad, los festivales ratifican su identidad, y con esa identidad, su público aumenta la fidelidad, y con esa fidelidad, compran las entradas, y esperan el cartel del año siguiente, porque saben que es diferente, específico, con identidad, y con variedad. (Cuántas bromas hemos hecho todos acerca de los mismos artistas, solo con hombres, tocando en todos los festivales todo el rato, -ojo, sin desmerecerles-, pero… ya me entiendes).

Pero hay más: La gente conoce un abanico más amplio de artistas, descubren bandas con presencia femenina, se crean referentes, las hermanas pequeñas de las chicas y los chicos que acuden a los festivales, escuchan esas bandas femeninas, y se inspiran en ellas para empezar a tocar la batería, por ejemplo, y de repente todo ha cambiado, y dentro de 5, 10, 15 años, las mujeres y los hombres ni siquiera tienen que pensar en esto de la presencia femenina en los festivales, ni en los porcentajes, ni en las cuotas, porque es una cosa normal. Pero espera, que a raíz de todo eso, aquella chica que está aprendiendo a tocar la batería como hobby, se ve como igual ante sus compañeros de clase chicos. Y de repente decide estudiar una carrera, la que sea, y  llega al final de su carrera y lucha por una posición directiva, en una gran multinacional, en igualdad de condiciones que sus compañeros chicos, qué casualidad, aquel que tocaba la batería con ella de pequeña, ahora compite por el mismo cargo en la junta directiva de una multinacional. Y ambos tienen la misma sensación, porque ambos son igual de válidos, y ninguno piensa que es mejor o peor que el otro por sus genitales, o su pelo, o sus uñas.

Nosotras queremos que cambien las cosas, que todo sea mejor para todas y todos.

Con amor y música.

Puedes leer más contenidos como este en el Anuario de la Música en Vivo 2018.

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