Festivales feat. Trolls: vulnerabilidad en el entorno digital’. Este era el título de la mesa redonda organizada por la Asociación de Promotores Musicales (APM) en el marco del Primavera Pro. El tema parecía concreto, pero la conversación dio para mucho: facebook como empresa, legalidad, privacidad, comunicación, activismo, democracia, libertad de expresión.

Todo partía de un caso: a dos meses de que arrancara el Warm Up, en Murcia, el perfil de facebook del festival dejó de funcionar. Estuvo suspendido durante tres semanas. Se quedaron así sin su canal principal de promoción del evento. Con las pérdidas asociadas que eso conlleva.

Producciones Baltimore, la promotora al frente de la cita, recibió un aviso de que la página había sido denunciada. Intentaron contactar con la red social mediante el formulario disponible. Tras intentarlo mucho, consiguieron interactuar por medio de un chat. Les devolvieron la página, pero no sacaron nada en claro. Ni quién había sido. Así lo explicó la periodista Paula Juan, del equipo de comunicación de Baltimore.

La moderadora, la guionista Diana Aller, había avisado al principio de la charla. “No es un hecho aislado. En menor o mayor medida la mayoría de festivales se habrán encontrado con este tipo de ataques, ya sean coordinados o individuales”. Pero la sospecha en ese caso era si no era solo un ‘hater’, sino algo más.

¿Quién paga? ¿Quién cobra?

La posibilidad existe. Así lo sostuvo Cristina Ribas, coordinadora académica del Postgrado en Tecnopolítica y Derechos en la Era Digital de la UPF BSM. “Yo haría una distinción. Puede haber un problema entre persona y una empresa. Esto ha pasado siempre. Pero también puede que se trate de una organización que además se lucra con estas actividades. Y esto es lo que ha ocurrido con las fake news, por ejemplo”.

Para Ribas, el riesgo está en que la denuncia a este tipo de ataques desemboque en la “tentación de prohibir, limitar, censurar. Porque los activistas han luchado mucho para poder tener un espacio de limitar. Por eso creo que lo que hay que atajar es el lucro. Allí es donde hay que poner el foco. ¿Quién paga?”.

De hecho, la profesora defiende que hay activistas que han usado esta herramienta en muchas ocasiones con razones. Por ejemplo, para denunciar casos en los que se vulneran derechos.

El abogado Borja Suárez, de Law21, expuso que hace la suspensión de páginas es habitual. Y no lo es tanto la inhabilitación permanente. “Para eliminar un post basta con que una sola persona diga que lo que se dice allí es de su propiedad intelectual. A partir de ese momento se entra en un proceso de verificación. Pero en un contexto en el que la inmediatez es clave, el impacto de esa suspensión puede ser importante”.

Por eso, según Suárez, un concepto clave para este tipo de situaciones es el de “diligencia”. Si se entiende que facebook está ofreciendo un servicio y este se suspende de forma errónea, tiene que ser diligente para solucionar el problema. “Sobre todo, porque ellos tienen los medios para saber quién está detrás del ataque”.

Soluciones dentro y fuera de facebook

En este sentido, pone un ejemplo. “Tras el escándalo de Cambridge Analytica, facebook deshabilitó miles de cuentas. Pero no lo hizo hasta que se levantó el revuelo social. Así que hay que pedir responsabilidades”. «Si se va reclamando, aunque no sea un proceso rápido, se consiguen cambios», dijo.

Ribas también argumentó que esto no es responsabilidad de la era digital. “Antes la televisión o un tabloide podían hundir a un evento y además no había capacidad de réplica. Hoy existe esa posibilidad. Un vídeo en Youtube, un post en un blog, etc.”.

Por eso, en su opinión, el error está en haber relegado la relación con los clientes a un entorno privado como es facebook. “Creo que hay que establecer relaciones directas por otros canales con tus usuarios. Tener millones de usuarios que siguen una cuenta de facebook es como no tener nada. Porque quien tiene el poder de promoción es facebook no tú”. Para ilustrar el razonamiento citó el caso de varios medios de comunicación que han caído recientemente tras cambiar el algoritmo de la red.

Sobre El Autor

Gerard De Josep

Periodista y filólogo. Ha sido corresponsal en Grecia, ha publicado un libro sobre Syriza y actualmente escribe desde Barcelona para varios medios culturales. En su pueblo natal, organizó durante cuatro años un pequeño festival de música.

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